Harden no da opción a los Jazz en el primero (96-110)

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Con el colmillo entre los dientes, con la mirada puesta en unas Finales que parecen a su alcance después de mucho tiempo y tras haber tenido varios días de descanso tras su cómoda serie contra los Timberwolves. Frente a estos Rockets veteranos y cargados de bombarderos, unos Jazz jóvenes, con un Donovan Mitchell estelar al frente, una defensa intensa y un juego de pases muy elaborado. Pero los texanos ahora mismo están a otro nivel: Chris Paul y Capela de segunda y tercera espada son un lujo, y la batería de acompañantes (Ariza, Mbah A Moute, Gordon, Tucker…) cumplen con su rol, defienden fuerte y anotan cuando tienen que hacerlo. Una maquinaria perfectamente engrasada.

Se habrá notado que no se ha hablado de la pieza principal de ese motor. Del que probablemente vaya a ser el próximo MVP de la NBA, y que superó los cuarenta puntos con una tranquilidad pasmosa. Tomándose descansos, atacando lento, dejando el dominio de los primeros cuartos a Chris Paul, maravillosa primera mitad, y a un Capela muy activo en la zona de los Jazz. Sin embargo, cada vez que Utah intentaba acercarse, y con Neto a los mandos hizo progresos al final del tercer cuarto y el principio del último período, Harden aparecía para espantar fantasmas. Una falta forzada, un triple, una bandeja, un pase…la ventaja disminuía pero nunca disminuía de la barrera psicológica de los diez puntos, y los Jazz ni siquiera pudieron morir en la orilla.

Se notó entre los de Utah la combinación de la pérdida de Ricky Rubio, probablemente para los cuatro primeros partidos de la serie, y los nervios de muchos de sus jugadores. Sufrió especialmente un Donovan Mitchell que quiso llevar la responsabilidad anotadora de los Jazz y acabó forzando demasiado. Pérdidas, 1 de 7 en triples y, eso sí, varias acciones espectaculares. A su alrededor poca cosa, con la excepción de un afinado Jae Crowder. Pero enfrente el “Big 3” llegaba casi a los 80 puntos que, combinados con un activo y efectivo PJ Tucker, fueron más que suficientes para contener la amenaza de los de Snyder.

Lo cierto es que en ningún momento dio la impresión de que Houston pudiera perder el partido. Tomaron el liderato desde el primer minuto y no quisieron soltarlo. Utah remaba, pero allí donde había habido juego en equipo, pases inteligentes y una defensa asfixiante, se encontraron con cortocircuitos, jugadas en solitario y un despliegue ofensivo espectacular. Triple tras triple, los Rockets se fueron alejando, y a partir de ahí se dedicaron a mantener una goma más o menos larga (casi 30 puntos en el segundo cuarto y frisando los diez en el cuarto) mientras daban descanso a sus jugadores más importantes. Nunca hubo signos de incomodidad.

Toca reposo ahora para ambos, tres días para analizar, reflexionar y ver qué camino sigue la serie. Mitchell tendrá que hacerse alguna prueba tras una caída, y pisotón involuntario de Gordon, que le afectaron al tobillo, aunque luego pudo recuperarse. Si el rookie no está a un nivel estelar, y acompañado de las mejores versiones de Ingles, Gobert y Favors, no habrá manera de que los Jazz puedan arañar la carrocería del bólido construido por D’Antoni. Fiesta en Houston y reflexión en Utah, pero a los pupilos de Snyder nunca se les puede dar por muertos. Harden, sin embargo, querrá asegurarse de que no se levanten de la tumba.

Jugadores destacados:

James Harden, 41 puntos, 8 rebotes y 7 asistencias.

Chris Paul, 17 puntos, 4 rebotes, 6 asistencias y 4 robos.

Jae Crowder, 21 puntos y 5 rebotes con un 61,5% en tiros de campo