Boston Celtics 79 – Cleveland Cavaliers 87

El baloncesto es un deporte colectivo. Eso dice la teoría. Pero su constante evolución permite apreciar matices, especialmente cuando existen jugadores que cambian hasta su propia definición. LeBron James ha clasificado a los Cavaliers para la Final de la NBA cuándo y cómo le ha dado la gana. El Rey llega a la última batalla por el Anillo por octavo año consecutivo. Jugando hoy los 48 minutos, superando a unos Celtics de sangre nueva pero con la vitola histórica de la franquicia intacta. Hoy el Garden se había preparado para su partido más importante en ocho años. El instante mágico se respiraba cada minuto, pero el invitado de excepción arruinó la fiesta con 35 puntos, 15 rebotes y 9 asistencias. Le acompañó su amigo Jeff Green, fundamental con 19 puntos. Los Celtics, dominadores buena parte del partido, acusaron la inexperiencia y los nervios de sus rookies en los últimos minutos. El destino les ofrecerá otra oportunidad porque tanto talento no puede caer en el olvido.

Primera parte de rachas

Un game 7 en el Garden con los Celtics buscando volver a las Finales de la NBA ocho años después. El ambiente quedaba fuera de toda duda. Boston no había caído en ninguno de los diez encuentros de Playoffs en su feudo. El dominio, al menos de inicio, iba a ser suyo.

Rozier representó esa electricidad dirigiendo a los suyos con un ritmo endiablado. Un esquema que encontraba a Tatum en las esquinas, y el rookie, como si de un partido más se tratase, no erraba sus lanzamientos. Boston logró un parcial de 6-0 que se transformó en un 11-4 hasta que Tyronn Lue lo paró.

LeBron, antes, durante y después de ese primer tiempo muerto, acaparaba el 90% de las posesiones de su equipo. Nada nuevo bajo el sol. Y, como de vez en cuando muestra signos de humanidad, vimos un James deseoso pero fatigado antes de tiempo. Es lo que tiene jugar 100 partidos en una temporada.

Lo más preocupante para Cleveland en los primeros minutos no fue el supuesto cansancio de LeBron, pues sumaba con facilidad. Eran los fallos de sus compañeros, a los que El Rey dejaba solos tras atraer varios defensores. Pero Hill, Korver y compañía no estaban acertados (2/17 en T3 de Cleveland en la primera mitad). Para colmo, Boston alargó la diferencia con un parcial de 9-0 comandado por Al Horford, y cerró el primer cuarto con 26-18 en el marcador.

Cleveland mejoró en cuanto acabó el solo y empezó la orquesta. Con LeBron en pista, pero pudiendo descansar en varios ataques, los Cavs tomaron las riendas del encuentro. George Hill, Jeff Green y JR Smith no fallaron en cuatro ataques consecutivos y se acercaron a los Celtics a menos de tres puntos.

Eran los de Brad Stevens los que no encontraban el aro. Los Cavs dejaron a Boston en 17 puntos en el segundo cuarto, obligando a los Celtics a tomar tiros forzados que no ayudaban a la estadística: 21% en triples al descanso, con 43-39 en el marcador.

Cuando de verdad importa

Arrancó la segunda mitad y, con ella, la cuenta atrás para conocer al campeón del Este. Los Cavs salieron mejor y llegaron a empatar el encuentro. Boston experimentó el papel de su rival en la primera mitad: la dependencia de un único jugador. Jayson Tatum se doctoró con una segunda parte magnífica, liderando a su equipo en todos los aspectos. En ataque, anotando varios parciales que mantuvieron la igualdad en el marcador. Lo hizo además con la confianza de un veterano en el físico de un novato. El mate sobre LeBron James ya es historia de los Playoffs.

Pero no solo sobresalía en un aro. Tatum provocó hasta tres pérdidas de El Rey, llevando el delirio a la grada. Era su momento y no lo desaprovechó. Aunque James es mucho James. Leyó la defensa de los Celtics (contantes 2×1, negación de cambio tras bloqueo…) y sirvió un clínic de pase para visionar en escuelas. Sus compañeros acertaron más que en la primera mitad. Korver tuvo su racha, y Jeff Green se ganó el sueldo de la temporada con sus 19 puntos.

La minúscula rotación de Tyronn Lue (de ocho jugadores, aunque en realidad de seis), dio sus frutos. A cada minuto que pasaba, daba la sensación de que Cleveland tenía el partido donde quería, y que el Garden se hacía cada vez más pequeño. Con Tatum bien cubierto, faltaron referentes en Boston cuando el partido apretaba, en los últimos cinco minutos. Ay Kyrie y Gordon, cuánto os han echado de menos en esos instantes.

La confianza y la tranquilidad con la que sentenciaron los Cavs asusta. Lo fiaron en LeBron para matar la serie. Un triple y una canasta al tablero cimentó la puntilla final, que se la autoclavaron los propios Celtics. Hasta tres triples abiertos erraron, fruto de los nervios y la precipitación. El momento supero al bisoño equipo de Brad Stevens, al que le depara, pese a todo, un futuro espléndido. La temporada, con las lesiones y toda la mala suerte posible, ha sido un éxito.

Cleveland, al contrario, es un equipo de presente. Salieron vivos del trade line y han triunfado pase lo que pase en la Final. Warriors o Rockets, con LeBron James enfrente no hay favorito. Lo sabemos todos. A disfrutar que queda lo mejor.

Los mejores:

MVP Boston Celtics: Jayson Tatum: 24 PTOS – 7 REB – 1 AS en 42 MIN

MVP Cleveland Cavaliers: LeBron James: 35 PTOS – 15 REB – 9 AS en 48 MIN