Habrá tercer partido. El Herbalife Gran Canaria cuajó su mejor partido de la temporada y se llevó por delante a un Valencia Basket que se marcha sonrojado de la isla. Los taronja aguantaron el envite de un equipo, el claretiano, enchufado en ambos lados de la pista y que supo resolver los problemas del primer partido para forzar el último asalto. El viernes, en la Fonteta, la Euroleague se pone en juego.

El empuje de Báez hizo que el Granca empezase como un tiro. Los amarillos estaban metidos en el partido, buscando la mejor opción en ataque y aprovechando algún error defensivo de los taronja. Aunque Valencia respondió con una carta de tiro admirable en los primeros instantes del choque, Xavi Rabaseda tomó el relevo de Báez y con 9 puntos seguidos ponía en pie a un Gran Canaria Arena que se volvió loco con el catalán.

Aun así, las distancias eran cortas ya que cada golpe que daban los amarillos lo devolvía el Valencia Basket con su buena circulación de balón. La distribución de Dubljevic desde el poste alto tras pick&roll le daba a los de Txus Vidorreta una pequeña ventaja al hacer saltar el sistema de ayuda montado por los insulares para proteger su aro.

Con el rebote ofensivo y defensivo dominado por los claretianos, el marcador se desniveló y eran los locales que llevaban la voz cantante del juego, pero el acierto desde el 6.75 de los valencianos no le dejaba al Gran Canaria avanzar todo lo que quería.

La paciencia estaba siendo clave en los buenos minutos amarillos; los jugadores de Luis Casimiro buscaban romper con bote a la defensa, propiciando que las ayudas naranjas tuviesen que aparecer y, con ellos, espacios para buenos tiros. Aunque, de todas maneras, no estaban siendo capaces de despegarse en el marcador (22-21).

Toque de atención y punto de inflexión

Bajo la electricidad de Paulí, el Granca consiguió un pequeño estirón en el que el gerundense explotó sus virtudes con canastas y asistencias que levantaron al público. Además, los insulares ya habían solucionado sus problemas tras bloqueo directo y se cerraron mucho mejor para evitar que el Valencia siguiese haciendo daño desde el triple. Los lanzamientos ya no eran tan liberados, los taronjas no movían tan bien el balón y tampoco estaban haciendo daño con sus interiores en el poste.

Pero Van Rossom desatascó un poco el encuentro cuando el Gran Canaria había cogido carrerilla para marcharse en el marcador. Tras varios ataques fallidos, los amarillos no terminaban de encontrar ese punto que les llevase a superar la barrera de los 10 puntos cuando tuvieron varias oportunidades. Con el triple del belga y un gancho de Buva, los valencianos recortaron distancia y evitaron sorpresas desagradables.

Sin embargo, Herbalife Gran Canaria volvió a responder y un triplazo de Rabaseda tras un robo amarillo en la presión en toda pista hacía mucha pupa. A Valencia se le estaba atragantando la defensa claretiana, no estaba consiguiendo percutir y ya no estaba tan acertado como al principio. Otro triple de Báez y una canasta de Paulí tras rebote dejaba noqueado a su rival y enfilaba el vestuario en la cresta de la ola (46-33).

Después de un merecido descanso, Rabaseda saltó a la cancha con la misma energía y con las mismas ganas de seguir haciendo añicos la defensa taronja. El catalán anotó los 7 primeros puntos del cuarto amarillos y mantenía las distancias a pesar de la mejoría en el acierto de un Valencia que debía apretar. El ritmo ofensivo de ambas escuadras había subido, pero en el intercambio de golpes los visitantes salían perdiendo.

Herbalife Gran Canaria tenía el partido donde quería. Tras poner un punto de inflexión en el segundo cuarto, los claretianos volaban en ambos lados de la pista y sólo el enorme porcentaje en los triples del equipo de Txus Vidorreta dejaba el partido con vida. El técnico vasco tuvo que pedir un tiempo muerto tras recibir una canasta y una técnica que no surtió efecto; los grancanarios iban en un avión y los valencianos en bicicleta, pero triple a triple Valencia seguía sin tirar la toalla del todo (72-57).

Broche de oro a una noche mágica

Queriendo sentenciar, el equipo de Luis Casimiro puso la directa y en poco tiempo sumó su máxima ventaja. El Gran Canaria Arena presentaba el ambiente de las grandes citas y la buena energía circulaba por las entrañas del pabellón. A eso se le añadió el buen papel de un Gal Mekel que estaba en modo estelar, distribuyendo y anotando con mucha claridad. El nivel de los amarillos se elevó notablemente hasta el punto de tener contra las cuerdas y bastante acabado a un rival que sólo podía maquillar.

A partir de ahí, los claretianos continuaron con su buena dinámica e intentaron ampliar su ventaja sin ningún tipo de tapujos. La paliza estaba siendo tremenda y el lenguaje corporal de los jugadores de los dos equipos lo decía todo. El Granca iba a cerrar el choque de forma mágica, en una noche mágica y en un partido de esos que se guardan en videoteca. Los grancanarios hicieron un partido completo en ambos lados de la pista y destrozaron con todas las letras a un Valencia que fue un juguete roto (97-70).

Con un billete para la Euroleague en juego, el Herbalife Gran Canaria se citará con el Valencia el viernes en la Fonteta para medirse en un duelo que promete.