Golden State Warriors 124 – Cleveland Cavaliers 114

Inolvidable primer partido de las Finales de la NBA 2018. Una salvaje exhibición de LeBron James (51 puntos, 8 rebotes, 8 asistencias) estuvo a punto de otorgar el primer punto de la final a los Cavaliers, que terminaron sucumbiendo en la prórroga ante el acierto de Golden State Warriors y de un sobresaliente Stephen Curry (29 puntos). El equipo de Tyronn Lue provocó y a la vez sufrió el tiempo extra, ya que podían haberlo evitado con una canasta de JR Smith en un despiste que pasará a la historia. Al final, los Warriors toman ventaja y los Cavs deberán recuperarse del duro golpe lo más rápidamente posible.

No hacía falta ojeo para saber que los Cavaliers lo iban a apostar todo con LeBron James. El Rey empezó el partido impecable, sin fallo en sus seis primeros lanzamientos. Golden State no hacía por pararlo. Los puntos de James otorgaban las primeras ventajas a unos Cavs que salieron al Oracle con valentía, con ese coraje que te da no ser favorito en una final.

Aunque, eso sí, la historia cambiaba en las tareas defensivas. Ni Warriors ni Cavaliers mostraron una defensa digna de unas Finales. Si los Cavs sumaban fácil debajo del aro y LeBron apenas tenía oposición, Golden State disfrutaba de cómodas transiciones que permitían anotar con rapidez. Los Warriors tuvieron unos minutos de noqueo que coincidieron con la retirada a vestuarios de Klay Thompson tras un derribo de JR Smith. El tirador regresó minutos después a la pista y contagió a su equipo. Así, el equipo de Steve Kerr recortó la diferencia cerrando un entretenido primer cuarto (29-30).

El segundo tuvo más miga. Curry continuó con su exhibición de los doce primeros minutos y no parecía tener fin. Enfrente, un LeBron que tampoco perdía ritmo. Éste sí fue un duelo propio de unas Finales. Después, en los minutos de descanso para las dos estrellas -sí, LeBron también pasó por el banquillo-, Klay Thompson y Larry Nance reclamaron su importancia. El interior de los Cavs capturó 6 rebotes y anotó 6 puntos en apenas 6 minutos. James aplaudía desde el banco. Más serio estuvo después, cuando Thompson, ya recuperado, contestaba con dos triples consecutivos. Los de Kerr encontraron en el ’11’ el recurso perfecto para evitar una brecha mayor en el marcador: los Cavs llegaron a ganar por diez puntos pero al descanso, tras otro parcial fulgurante de los de La Bahía, se llegó con empate a 56. LeBron, 24 al descanso. A su estratosférico nivel.

Tras el descanso, los Warriors amenazaron con instaurar su ya habitual reinado en los terceros cuartos con un 11-3 de salida con un factor sorpresa como JaVale McGee en psita. Pero LeBron James no entiende de estados de ánim, ni de rachas, ni de jugadores nuevos. Solo entiende aquello de anotar sin pudor. 8 puntos de El Rey volvieron a colocar a los Cavs en el partido. Desde aquí, empieza la locura. Bueno, antes el bueno de JaVale ya nos había ofrecido un momento para el recuerdo.

Los Warriors regresaron a su ecosistema: el contragolpe, la velocidad. Otro parcial favorable en base al control del rebote defensivo y la vertiginosa transición. Los ataques de Cleveland iban a otro ritmo pero para sorpresa de todos, firmaron un fantástico cuarto en acierto exterior. Green y Korver acompañaban por momentos a LeBron y una vez más devolvieron la igualdad a la contienda. Los Cavaliers no tenían ninguna intención de perder comba en el primer partido de las Finales. Mientras, en Golden State, salvo los puntos en transición, el aro parecía más pequeño, y tanto Durant como Curry sufrieron varios minutos de sequía anotadora.

El momento

Los últimos cinco minutos fueron magníficos para el espectador e, imagino, angustiosos para los entrenadores. Curry y Thompson cimentaban una ventaja de seis puntos con dos triples, a los que LeBron replicaba de igual manera. No había antídoto en Golden State. El dominio de James en el tramo final fue sencillamente histórico. Dirigiendo, gobernando a su antojo. Contra Looney primero y buscando el emparejamiento con Curry después.

Ya en el último minuto del tiempo reglamentario, los árbitros tuvieron más trabajo que nunca: una falta en ataque de Durant la cambiaron, tras revisión, por defensa de LeBron. KD anotó los libres, pero tal era la magnitud de James que no dudó en pasar el balón en la última posesión de la final. Hill se había escapado de Thompson y LeBron se dio cuenta. Pase y falta del escolta de los Warriors.

El base de los Cavs anotó el primer tiro libre pero erró el segundo. Y aquí, lo grotesco: JR Smith capturó el rebote ofensivo y con 4,3 segundo por jugarse, decidió salir de la pintura y más allá del triple. Él pensaba que los suyos iban ganando. Tyronn Lue, por su parte, se olvidó que le quedaba un tiempo muerto por pedir. LeBron James, el único cuerdo, se llevó las manos a la cabeza: Cleveland pudo haber evitado la prórroga y haber ganado el partido con facilidad.

Y claro, el que perdona lo paga. En el tiempo extra no hubo color (17-7). Los Cavaliers, entre noqueados, enfadados y cansados, no supieron atacar con la inteligencia del último cuarto. Los Warriors, con el viento a favor, sumaron un triple tras otro. Al final hubo hasta pelea, que era lo único que nos faltaba. Tristan Thompson -expulsión quizá rigurosa incluida- y Draymond Green fueron los actores de la misma.

El partido concluyó con el ambiente crispado y eso que solo acabamos de empezar. Veremos como se recuperan los Cavs -si lo hacen- porque pese a la imagen y al nivel de LeBron -los 51 puntos son la mejor marca personal en unas Finales y la quinta de la historia– la sensación es de que tenían el partido en su mano.

Golden State respira y ya se cita con su rival para el segundo encuentro (madrugada del domingo al lunes a las 02:00). El espectáculo está servido.

MVP Golden State Warriors: Stephen Curry: 29 PTOS – 6 REB – 9 AS en 46 MIN

MVP Cleveland Cavaliers: LeBron James: 51 PTOS – 8 REB – 8 AS en 47 MIN