El Real Madrid se clasifica para otra final de la Liga Endesa después de salir tras el descanso más enchufado y haciendo prevalecer su física defensa para finiquitar la serie. El Gran Canaria intentó resolver en los minutos finales y remontar, pero el buen trabajo tanto del norteamericano como del mallorquín impidieron la machada.

Con la vitamina Rabaseda, el Granca comenzó bien el partido más allá de algún que otro error de concentración defensiva. Los amarillos fueron dominadores de los primeros compases a pesar de que Laso había salido con un quinteto muy versátil con Doncic, Carroll, Causeur, Thompkins y Tavares. Aun así, el encuentro estaba muy igualado y la tensión del segundo partido se mantuvo en estos primeros minutos, una cuestión que llevó a Jaycee Carroll a tener que marcharse al banquillo tras recibir una técnica.

Desde la paciencia, los claretianos encontraron huecos en la defensa del Madrid para mantener el ritmo de partido donde realmente querían, pero varias acciones individuales de mucho talento, entre ellas un triplazo de Luka Doncic, con las que los blancos impidió una escapada tempranera. De ese modo, con otra canasta de tres puntos de Sergio Llull, los capitalinos igualaron el marcador tras pasar por una pequeña crisis.

Otro estirón al final del primer periodo gracias a dos buenos lanzamientos le dio la posibilidad a los grancanarios la posibilidad de recuperar su ventaja (27-25).

El Madrid empezó a buscar sus opciones en ataque forzando penetraciones para pillar en un renuncio al Gran Canaria en las ayudas, pero el cuadro insular aguantaba las embestidas con mucha cintura y sólo los triples le daban réplica. No obstante, era evidente que cualquier explosión de los merengues podía hacer mucho daño. Y Rudy, al que no se sabe muy porqué se le da genial la pista del Gran Canaria Arena, se convirtió en la bandera de los suyos al generarse muy buenas situaciones para poder anotar.

Siendo los visitantes los dominadores del marcador, Luis Casimiro no estaba nada contento con lo que estaba viendo e introdujo algunos cambios que no terminaban de darle el resultado que quería. Pero aún con todo, logró que sus chicos encadenaran varias acciones muy positivas tanto en ataque como en defensa para empatar.

La falta de consistencia y el empuje de un Real Madrid que maneja mucho más recursos hicieron mella, aunque Eulis Báez puso de su parte con varias canastas importantes para mantener a los suyos, más que cerca, dentro de lleno en el partido.

Una defensa mucho más física y con muchas manos de los blancos, complicó los ataques de un Gran Canaria que lo intentó de todas las maneras. Al final, los amarillos siempre encontraban la manera poner en aprietos a su rival. En ese momento, el repunte defensivo, con una clara influencia en los rebotes, de los claretianos también ayudó, consiguiendo recuperar su sitio dentro de un partido realmente competido (50-50).

Carroll empuja al Madrid

El paso por vestuarios trajo consigo a un Carroll más calmado y letal. El escolta norteamericano empezó el segundo tiempo como una moto y el Madrid consiguió distanciarse en un momento en el que al Granca le estaba costando anotar. La defensa de los blancos volvió a complicar cada ataque, cada intento de ir a por la canasta de un conjunto, el grancanario, al que le estaba faltando algo de ritmo para romper el muro.

Ya con Oliver en pista, el Gran Canaria digería mejor sus opciones para anotar y se encontraba en mejor circunstancia para volver a acercarse, pero Carroll continuaba sintiendo el picorcito en su cuerpo y machacaba con firmeza el aro del que es su ex equipo. La respuesta amarilla llegó también desde el 6.75, pero la sensación en la pista era de dominio de un Real Madrid más sobrio y certero en todas sus acciones.

Con el pulso ganado por los merengues, Pablo Aguilar pudo recortar distancias desde el triple, ya que por dentro los canarios no estaban consiguiendo anotar, aunque los jugadores de Laso tenían puesto el piloto automático hacia la victoria gracias a esos minutos de muñeca caliente con la que Carroll inició su partido particular (71-79).

Rudy evita la remontada

Todo o nada para el Granca. Los de Casimiro saltaron con todo a la pista y le pusieron más intensidad tanto a su ataque como a su defensa. Aun así, la ventaja blanca era lo suficientemente alta como para no perder los nervios y Rudy siguió castigando mucho a la defensa insular atacando desde el bote para provocar faltas o bien lanzando desde el triple con muchísima solvencia. A pesar de ello, los claretianos estaban muy bien y forzaron pérdidas que les permitieron anotar rápido para seguir con vida.

Desaprovechados un par de ataques que pudieron haber cambiado la película, otro triple de Rudy complicó un poco más la situación. El tiempo corría en contra de los locales y el Madrid quemaba sus últimos cartuchos para evitar una remontada que abriese de nuevo el partido. Los merengues querían finiquitar cuanto antes para encarrilar la serie.

Sin embargo, bajo ese espíritu aventurero que ha llevado al Herbalife Gran Canaria a la Euroleague, los claretianos no dieron su brazo a torcer y dos triples seguidos, uno de ellos de Eriksson desde nueve metros, obligó a Laso a pedir tiempo. Aun con todo en contra y con una bandeja de Llull que seguía complicando la machada, pero otro triplazo de Báez abrió de nuevo el choque para delirio del Gran Canaria Arena, aunque el Madrid no titubeó y Taylor puso la réplica. Los grancanarios intentaron hacer la misma que la que, hace casi una semana en la Fonteta, les valió para estar en semifinales, pero esta vez la moneda le salió del revés y no pudieron evitar que los blancos certificaran su billete para jugar otra final más en la era Laso.