Cleveland Cavaliers 102 – Golden State Warriors 110

Lo que tiene el destino y las casualidades. Si hace justo un año Kevin Durant sentenciaba el Game 3 y las Finales con un triple sobre LeBron James, hoy la estrella de los Warriors ha repetido su modus operandi desde el mismo metro cuadrado del parqué y a los mismos 50 segundos para acabar el partido. JR Smith ha salido en la foto este año. Las similitudes son tales que es harto complicado que a Golden State se le escape este anillo e incluso que no lo haga por 4-0. La picadura letal de KD (récord personal en Playoffs con 43 puntos) deja paralizado al estado de Ohio en el mejor partido y más coral de Cleveland de las Finales pese al triple-doble de LeBron James (33-10-11).

El guión más esperado por todos fue el que se cumplió al inicio del tercer encuentro. Para Cleveland era vencer o dejar en bandeja el anillo a su rival. Y la fuerza, el dominio y la actitud de los Cavaliers poco tuvieron que ver con la de los primeros partidos. Espoleados por un Quicken Loans Arena a rebosar, JR Smith se mueve como pez en el agua en estos ambientes. Suyos fueron los ocho primeros puntos de Cleveland, frente a unos Warriors aún en el vestuario visitante.

La defensa de los Cavs era tan agresiva que hasta un jugador como Durant perdió dos balones en menos de 30 segundos. El equipo de Tyronn Lue no perdonaba ningún error de su rival, como los fallos en los lanzamientos de Curry (1/10 T3) y Thompson. Los Splash Brothers erraron sus seis primeros tiros cada uno.

Junto con ese desacierto amarillo, el dominio del rebote ofensivo en los Cavs (7 capturó Kevin Love solo en la primera mitad), y la nula actividad defensiva de Golden State, Cleveland disfrutó de ventajas superiores a los diez puntos. Incluso con la aparición de Kevin Love -brutal primera mitad la suya-, los de Ohio llegaron a ganar por 14 puntos. Los Cavs, más corales de lo habitual, veían cerca la posibilidad del 2-1.

Hasta que Kerr movió el banquillo para dar entrada a una pieza fundamental en la historia reciente de los Warriors. Andre Iguodala ingresó en la pista y con él llegó la remontada visitante. Con el alero en pista los Warriors firmaron un +/- de 8, mientras que con Curry -que además cometió tres personales en dos cuartos- era de -15.

Iguoadala aportó control y tranquilidad a sus compañeros. El primero a Durant, que hizo el resto y cumplió con su papel. Es más, se tuvo que multiplicar ante el mal inicio de Curry y Thompson. Él solo anotó 24 puntos en la primera mitad, triple para cerrar el segundo cuarto incluido. KD había logrado que los Warriors sobrevivieran tanto al primer cuarto (29-28) como al segundo (29-24). Los Cavaliers, siendo mucho más superiores, apenas habían logrado distanciarse. Y LeBron parecía más cansado de lo habitual en sus constantes penetraciones (el Rey acabó con 13 de 28 en tiros y 1 de 6 en triples)

Si era una noche de actores secundarios, McGee (10 puntos) también quiso su cuota de protagonismo. El inicio de la segunda parte fue suyo, con dos canastas decisivas para empatar el encuentro y provocar un tiempo muerto de Tyronn Lue a los dos minutos del tercer cuarto. No tenía defensor viable en el poste, y recibía solo tras las ayudas de los Cavs ante jugadores como Curry o Durant. También otro jugador de banquillo como Jordan Bell aprovechó de maravilla sus 11 minutos de juego (10 puntos – 6 rebotes). Dos claves para entender la trabajada victoria de Golden State.

El tercer acto continuó con un duelo de anotación. De repente, los aros se hicieron más grandes y fue un gusto para el espectáculo. Hill y Korver enchufaron desde el perímetro, y Thompson y Durant contestaban en la otra canasta. LeBron, visiblemente agotado, entendió la situación y cedió balones para sus compañeros con bastante éxito.

Especialmente Rodney Hood, defenestrado en los dos primeros partidos, ayudó en las labores ofensivas en el 1×1. Acabó con 15 puntos y permitió que James pasará por el banquillo un par de minutos. Instante que aprovechó Durant para sacar rédito y liderar a su equipo, que ya estaba por delante en el marcador. Los Warriors solo soltarían esa ventaja en el tramo final.

El plan de Kevin

Llegamos a un último cuarto con extrema igualdad y mucho en juego. Sobre todo para los Cavs, que se la jugaban en cada posesión. Hood siguió con soltura al inicio, pero pronto las concesiones se acabaron y mandaron los habituales.

Cleveland insistía en el 1×1 de LeBron tras cambios defensivos. Curry sufría y no podía pararle. Más bien nadie era capaz. Pero por otro lado, Steph superaba a Love en cada emparejamiento y los Warriors contaban con un arsenal mayor de recursos. En definitiva, minutos ya conocidos y muy similares a los del primer partido de la serie.

Y llegó la jugada. Tan pronto como Durant subió el balón clavó su mirada en el aro y en el reloj de posesión. Sabía lo que quería hacer; tenía la acción del 2017 en la cabeza. Quiso hasta clavar el tiempo. Logró todo: misma distancia (incluso un poco más lejos), misma zona, misma ejecución, distinta víctima. JR Smith nada pudo hacer ante la elegante elevación del que será MVP. El balón besó la red y todos en Cleveland conocían el final, aunque faltasen 50 segundos por jugarse. Mismas caras, misma sensación de impotencia en unos, misma vertiginosa superioridad en los otros.

Los Warriors estaban seis arriba y no suelen ser un equipo que ceda tales ventajas. No lo hicieron: tras canasta de LeBron, movieron el balón de manera muy inteligente y encontraron a Green solo bajo el aro ante la defensa a la desesperada de los Cavaliers. Draymond la hundió y los Warriors aseguraron su tercera casilla. Solo les queda una para ser Campeones de la NBA. Viernes (03:00), primer intento. 

MVP Cleveland Cavaliers: LeBron James: 33 PTOS10 REB – 11 AS en 46 MIN

MVP Golden State Warriors: Kevin Durant: 43 PTOS – 13 REB – 7 AS en 43 MIN