Cleveland Cavaliers 85 – Golden State Warriors 108

Ya está. Los Warriors reeditan anillo de campeón de la NBA por segundo año consecutivo, y lograr el tercero en las últimas cuatro temporadas. Pasan a la historia como uno de los equipos mejores y más ganadores de la mejor liga del mundo. Este año, además, han logrado el éxito con absoluta supremacía. Aprovechándose de los Cavaliers más flojos de los últimos años, pero venciendo a los mejores Rockets y también derrotando a Cavaliers de manera meritoria. Por mucha diferencia de plantillas que exista, no es nada fácil ganar los cuatro primeros partidos de unas Finales. Y con LeBron enfrente, menos…

Hoy apareció la mejor versión de Stephen Curry, al que acompañó, como si nada, un triple-doble de Durant, al que los periodistas eligieron como MVP de Las Finales. El dominio habitual en su hábitat natural. Jugadores determinantes para momentos importantes. No hubo color en el Game4. Fin de temporada.

Cleveland Cavaliers empezó el partido bastante desacertado. Los Warriors no hacían por defender, pero aún así los Cavs fallaban varios triples liberados en una primera parte a rachas.

Así, con Smith y Love errando desde el perímetro, Curry no estaba por la labor de continuar con la temporada. El ’30’ de los Warriors anotó 12 puntos en el primer cuarto (20 al descanso) con varios triples imposibles. Estaba en una de sus noches. Hasta se llegó a escuchar algún pito en Cleveland cuando Tyronn Lue paró el partido con menos catorce para su equipo.

Algunos reservaban ya billetes para las vacaciones cuando los Cavaliers despertaron a tiempo. Con el LeBron más asistente de las finales, Kevin Love aportaba los puntos necesarios para reducir distancias con su rival. Y de nuevo y en apenas dos minutos, otro ataque de anotación compulsiva de Golden State. Esta vez grupal: Durant, Curry, Iguodala y Green anotaron cuatro triples de manera consecutiva. La máquina ofensiva en su nivel más alto. Incontestable.

Esa racha permitió a los de Steve Kerr tomar el control del partido, pese a los Cavs, voluntariosos hasta el extremo. Leían bien los desajustes en la defensa visitante y movían el balón con criterio. LeBron seguía más pendiente de dirigir que de anotar. Y pese a todo, El Rey acabó la primera mitad con 16 puntos. No nos habíamos dado cuenta. Curry lo hizo con 20. El duelo estaba servido de nuevo con los Warriors marchando al descanso nuevo puntos arriba (51-62).

¿Y el Anillo para cuándo?

Las Finales acabaron al inicio del tercer cuarto de este partido. Los Warriors mostraron una magnífica solvencia defensiva y un tremendo acierto en el tiro de su Big Three. Curry primero, Durant después y Thompson al final se repartieron la guadaña para sentenciar a los Cavaliers.

Golden State aumentaba sus ventajas sin prisa pero sin pausa. En Cleveland LeBron sufría evidentes muestras de cansancio, y sus compañeros no atinaban de cara a canasta. Además, no tardó en aparecer la precipitación y las pérdidas de balón. Cleveland caía por 21 al final del tecer cuarto.

El Quicken Loans Arena se iba transformado en un funeral. No era para menos: a cada intentona de Cleveland por meterse en el encuentro, los Warriors contestaban en el otro aro sumando los mismos puntos. El partido, la serie, el Anillo, la NBA…todo controlado por la dinastía del equipo entrenado por Steve Kerr.

El partido murió y con él quizá el último de LeBron James con la camiseta de Cleveland. Los Warriors confirman que son un equipo para la historia con tres anillos en cuatro años, dos de ellos consecutivos. Y el horizonte para ellos aún parece lejano.

MVP Cleveland Cavaliers: LeBron James: 23 PTOS7 REB – 8 AS en 40 MIN

MVP Golden State Warriors: Stephen Curry: 37 PTOS – 6 REB – 4 AS en 38 MIN