Se acabó el culebrón, al menos durante lo que queda de verano. Los Spurs concluyen su relación con Kawhi Leonard, que pone rumbo a Toronto en un traspaso forjado en la madrugada y finiquitado en la mañana estadounidense. Después de rumores acerca de Philadelphia, Lakers, la posible competencia de Celtics, Blazers, Wizards o Nuggets y los intentos de los Clippers, el alero, MVP de las Finales en 2014 y figura de San Antonio hasta su fatídica lesión en los Playoffs de 2017, se marcha a Canadá.

Lo primero, el traspaso: Leonard y Danny Green son traspasados a los Raptors a cambio de DeRozan, Pöetl y una primera ronda de Draft protegida entre el 1 y el 20 para el año que viene (que se convertiría en dos segundas si no se ejecuta). Lo segundo, la sorpresa: Anunoby, SIakam, Poëtl y varias rondas parecían estar en las discusiones por Leonard, pero al final el traspaso ha sido mucho menos costoso para Toronto de lo que parecía a primera vista.

¿Por qué para la franquicia canadiense? Porque tras la mejor temporada regular de su historia, el monstruo que siempre se les aparece vino a cruzarse en su camino en las semifinales. LeBron James ha cortocircuitado mentalmente a los Raptors en sus últimas apariciones en Playoff, y forzado a la franquicia a replantearse su futuro. DeRozan y Lowry estaban en el disparadero, y el movimiento de Ujiri es arriesgado. Mucho riesgo y mucho beneficio posible.

¿Por qué arriesgado? Porque según informaba Chris Haynes, Leonard no tiene ninguna voluntad de jugar en Toronto. Y, segundo, porque es posible que su estado de salud no sea el mejor. Los Raptors arriesgan traspasando al mejor jugador de su historia por un hombre que puede dejarlos tirados en el verano de 2019 para poner rumbo a los Lakers. Sin embargo, la tentación de tener a un Top-5 de la NBA en el equipo, mantener buena parte del banquillo y añadir a un veterano como Danny Green ha sido demasiado grande para resistirla. Y el precio no parece demasiado alto.

¿Por qué para los Spurs? El año pasado ya tuvieron que soportar todo el largo drama de la lesión, la no recuperación y la frustración generada por el entorno de Kawhi. DeRozan y Poetl representan una mejoría sobre un alero que apenas pisó la cancha el curso pasado y que no tenía intención de regresar a San Antonio. Los de Texas querían seguir compitiendo, mantienen la misma plantilla pero con un All-Star en lugar de un constante DNP, y prepararse cara al futuro. No parece que el segundo objetivo haya sido conseguido en la misma medida, pero, en el peor de los casos, han limpiado el ambiente enrarecido.

La última pieza del dominó ha caído y los Raptors pueden o enfrentarse al dolor del abandono en el verano de 2019 o consolidarse como una tercera alternativa en un Este debilitado tras la marcha de LeBron. Quien no arriesga no gana, pero deshacerse de la mayor estrella de la historia de los canadienses no parece haber sentado bien entre ciertos sectores de la afición raptor. El tiempo juzgará quién salió vencedor de esta apuesta.