Una semana después de cosechar la medalla de oro con la selección española en el Europeo U20, Fullbasket se sienta con Laia Solé para hacer una valoración del campeonato. La catalana fue una de las integrantes de un grupo que lleva años saboreando el éxito. En tal categoría, son ya 7 oros en los últimos 10 años (4 consecutivos).

En primer lugar, felicidades por la medalla de oro. Parece que sea fácil cuando se encadenan tantos… y no lo es, ¿verdad?

Muchas gracias. Sí que es verdad que los resultados año tras año son extraordinarios ya que es el cuarto oro consecutivo en la U20F, sin embargo, no por habitual deja de ser difícil. Los resultados son el reflejo del trabajo diario de las jugadoras y los clubes durante todo el año, así como el mes que estamos concentradas con los entrenadores antes del europeo, así que estamos muy contentas de que haya dado su fruto.

¿Cuál es la clave de vuestra generación?

Creo que nuestra generación es una generación sin “estrellas”. Somos un equipo muy largo y cada día hay una jugadora distinta que puede destacar. Creo que esto nos permite no depender de nadie, teniendo la confianza que si una no está fina un día, la compañera sí lo estará. Somos un equipo muy humilde que desde el primer día hemos trabajado duro, y eso ha hecho que acabemos el campeonato con un oro.

Ganas los 4 primeros partidos de paliza… y de no ser por una canasta in extremis podríamos habernos ido para casa ante Francia. 

La verdad que las sensaciones durante los partidos de grupos eran muy buenas. Nos veía muy bien a todas, jugando como un equipo, pasando el balón, corriendo… Hay que reconocer que no esperábamos jugar contra Francia ya en cuartos. Era una final anticipada, pero lo supimos sacar adelante.

Miguel Méndez, un factor clave. ¿Qué destacarías de él?

Miguel Méndez ha sido uno de los entrenadores más humildes que he tenido nunca. Está muy seguro de lo que hace y transmite esa confianza a sus jugadoras. Yo creo que todas nos hemos sentido afortunadas de haber podido aprender durante un mes entero de él y el resto del cuerpo técnico, los tres con mucho conocimiento. Destacaría su humildad y saber estar en cada partido jugado, mostrando siempre respeto ante el rival.

Eres una de las jugadoras que actualmente juega fuera (Estados Unidos)… ¿Se nota eso a nivel de estilo? ¿Te cuesta “adaptarte”? 

Sí que es verdad que los estilos son muy distintos, pero al final del día todo es baloncesto. Me cuesta mucho menos volver al baloncesto europeo, ya que es el que llevo más años jugando. Después de cada verano con la selección al volver a USA al principio es difícil adaptarse, especialmente porque en USA las jugadoras no leen tanto el juego y utilizan más el físico, pero en pocos días ya estoy acostumbrada.

Dejando la selección y hablando un poco de ti… ¿Cómo estás viviendo la experiencia americana?

Estoy muy contenta con mi experiencia. La oportunidad que me han dado es única, ya que puedo estudiar un doble grado y seguir jugando a alto nivel. Hay que reconocer que no es una experiencia nada fácil, pero con la ayuda de mi familia y todos los amigos que he hecho allí no la cambiaría por nada del mundo. Soy consciente que hay muchas jugadoras con experiencias distintas y por esto me siento afortunada con la mía, he tenido mucha suerte con los vínculos que he forjado.

Y a nivel de juego… ¿qué estás mejorando allí?

Estoy mejorando la confianza en el tiro a larga distancia.