Tras un curso de ensueño en el CB Prat, Arturo Álvarez regresa a Portugal ocho años después para dirigir al Benfica, uno de los clubes deportivos más prestigiosos a nivel mundial. El asturiano, que ya está en Lisboa para comenzar la pretemporada el próximo lunes 27 de agosto, atiende a Fullbasket con las pilas cargadas e ilusionado por lo que se avecina.

Y es que el Benfica deberá disputar una ronda clasificatoria para jugar la FIBA Europe Cup. Su rival será el Dinamo Sassari italiano (la ida el 3 de octubre y la vuelta el 10). No será sencillo.

Con el paso de las semanas y el verano de por medio habrá tenido tiempo para echar la vista atrás. ¡Vaya temporada hicieron en el Prat!

La verdad es que es para estar orgulloso, creo que es una temporada que quedará siempre en el recuerdo de los aficionados por la dificultad y porque llegamos a un límite insospechado. Nadie esperaba alcanzar tal nivel. La mejor temporada de la historia del club, que se dice pronto.

Hubiera tenido su ‘guasa’ si llegan a lograr el ascenso tras las palabras del presidente, ¿verdad?

(Risas) Arseni controla todo al milímetro. Estaba asustado al ver que llegábamos tan arriba, pero lo decía con buena fe. No nos condicionó para nada y seguimos trabajando con ilusión. Fueron unas declaraciones para tener los pies en el suelo y en el fondo es lo que tocaba.

Una vez termina la temporada, ¿se plantea seguir en el conjunto potablava?

La verdad es que no tenía planes. Quería analizar qué oportunidades había. El hecho de meterse en los Playoffs supuso un gasto extra no previsto para el club. Además, volver a vincularse con la Penya necesitaba quizás de otro perfil de técnico. Decidimos acabar nuestra relación profesional de mutuo acuerdo y sin problemas. De hecho, este verano les he intentado ayudar a nivel deportivo y administrativo.

Sorprende que haya tenido que irse fuera tras una campaña como la que firmó el Prat. ¿Ha recibido ofertas de España?

Tuve una oferta de LEB a principios de verano, pero no acabé de verlo bien y no me convenció. Quizás porque era muy temprano, no lo sé. Y a partir de ahí esperé, tuve alguna oferta para ser asistente en ACB… Pero una vez me salió la opción de Benfica hice un viaje relámpago en un día y firmé. Era la oferta más completa. Entrenador jefe en un club grande, con una estructura sólida, con Carlos Andrade que confía mucho en mí y con la opción de jugar competición europea.

Y en un país que ya no es nuevo para usted…

Sí, haber trabajado aquí antes y también en Brasil hace que esto sea como estar en casa.

¿Ha percibido ya la identificación que tiene la gente de la ciudad con el club?

¡Desde luego! Hace poco estuve ya sufriendo como un aficionado más en la previa de la Champions (risas). El Benfica es un club de los grandes, no solo en Portugal, me atrevería a decir que en todo el mundo. Las instalaciones son espectaculares, está todo junto al lado del estadio de fútbol. Es una gran familia con muchos deportes. Los aficionados siguen todas las modalidades.

Le tocó de cerca el año pasado en el Prat… y ahora le pasará lo mismo. Ventanas FIBA, ¿qué opinión le merecen?

Creo que son incómodas y han cambiado la perspectiva de las selecciones nacionales. La identidad de la selección ya no es la de antes. El año pasado ya lo sufrí con el Prat (con Cate). En Portugal lo sufriré en pretemporada pero durante la liga, al menos, la competición se para… así que no perderé a ningún jugador (suspiro de alivio y risas).

Ya para acabar… Da la sensación que la LEB Oro, por el hecho de que haya ascensos o por una mejora de la economía, ha vuelto a resurgir. ¿Lo ve así?

Yo creo que el nivel ha subido claramente. Los clásicos como Melilla y Palencia siguen con proyectos atractivos, Palma apuesta por un proyecto a largo plazo otra vez y luego los que han bajado tienen buen presupuesto. En relación hace tres o cuatro años creo que la competición ha mejorado deportivamente hablando un 15-20%. Y se agradece.