Cinco de cinco. España cuenta todos sus amistosos de preparación para el Mundial de Tenerife (del 22 al 30 de septiembre) con victorias. Dos veces a Japón, una a Bélgica, una a Francia y este sábado a Argentina (66-33), campeona del sudamericano. Casi nada.

La selección carbura y encandila como siempre a dos semanas de la gran cita. Hay pruebas, hay rotaciones –Mondelo quiere evitar lesiones ni cansancios innecesarios-, pero el rendimiento de las jugadoras suscita ilusión de cara al Mundial.

Anoche, ante la albiceleste, España dignificó la presión a toda cancha. Arrojo y Ouviña -que está firmando una preparación espectacular- demostraron su hiperactividad en defensa, mientras que Xargay (17 puntos) y una mágica Palau pusieron la directa en ataque. Fue tal la asfixia que provocó la selección en las jugadoras de Cristian Santander que el marcador del 1Q registró un sorpresivo 20-1. Ni una canasta en juego de Argentina.

A los nombres citados hay que añadir los de Nicholls y Gil (15 rebotes entre ambas, incombustibles), así como el de una Ndour que se estrenó y dejó claro su etiqueta de referente interior (11 puntos, 9 rebotes y 5 tapones).

Mejoró, como era de esperar, Argentina en el segundo periodo, maquillando sensiblemente el marcador al descanso (32-18). Pero fue un mero espejismo. España activó la sexta marcha tras el paso por vestuarios y dejó el partido visto para sentencia con un parcial de 19-6 (51-24, 3Q).

A la espera de Torrens y Silvia Domínguez, que siguen recuperando de sus respectivas lesiones, España engrasa una maquinaria que se niega a poner límites. A los automatismos -siempre mejorables- se le suman la ilusión de jugadoras como Arrojo, Ouviña o Casas, dispuestas a entrar en esa lista final de 12.

Este domingo (21h, Teledeporte), España juega la final del Torneo de Cáceres contra Grecia, que venció en semifinales a Puerto Rico (50-59). Otra prueba más para seguir corroborando las buenas sensaciones.