El Real Madrid de Pablo Laso no entiende de pretemporadas. Es un equipo insaciable. Una máquina admirable. Un conjunto inabarcable. Ante el Obradoiro le bastó con un devastador tercer periodo [28-8] para romper un partido que llegó con vida al descanso [34-40]. Pero tras el paso por vestuarios los gallegos sufrieron las acometidas de un rival sin fisuras cuyo líder era y es Sergio Llull. 17 puntos y 6 asistencias fueron los guarismos del menorquín en apenas diecinueve minutos de juego. Pero hubo más. Randolph, en entredicho este verano, quiso resarcirse con un notable partido. Deck, recién llegado, dejó muestras de qué puede aportar. Taylor fue una lapa en defensa. Todos sumaron, con más o menos brillantez, a sabiendas que es la fuerza del colectivo lo que les permitirá estar nuevamente en liza por todos los títulos. Baskonia espera este sábado en la que será la 22ª final -de treinta posibles- de la exitosa e incomparable era Laso. Y una reedición de la pasada final ACB.

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