La irrupción ofensiva de Prepelic [0 minutos al descanso], la defensa de Deck sobre Shengelia, el desparpajo de Campazzo, el liderazgo de Llull, el antiboxscorismo Tavares. El Real Madrid se proclamó campeón de la Supercopa Endesa por quinta vez en su historia tras superar al Baskonia en una trepidante final. Es el 16º título en la era Pablo Laso. La temporada arranca como terminó la pasada en España. Los blancos, campeonando.

Los nuevos ya responden

Tras llegar a un acuerdo con el Real Madrid, Klemen Prepelic aguardó un año en el Paris-Levallois para recalar en España. Como si de un curso puente se tratara, el esloveno trabajó para mejorar su juego de equipo, así como un aspecto clave: la mentalidad. La mentalidad de entender que deberá estar preparado constantemente para salir a pista y anotar. De inicio, desde el banquillo, en frío, tras no haber disputado ni un minuto en la primera mitad… Prepelic, que apenas jugó diez minutos en las semifinales -y ya con el partido resuelto-, fue el único jugador del Madrid que no salió en los primeros veinte minutos. No fue problema. El cañonero de Maribor irrumpió en el tercer periodo para desplegar su capacidad anotadora. 8 puntos en cinco minutos que aumentaron hasta los 13 con los que terminó. Él y Gabriel Deck, con una sobresaliente defensa sobre Shengelia, cambiaron el signo del encuentro. De nada le bastó a Baskonia haberse ido por delante al término de los tres primeros periodos. El Madrid tiró de experiencia y los fichajes no han tardado en demostrar que serán piezas importantes.

ESTADÍSTICAS

La crónica

Los tradicionales primeros minutos de tanteo no existen cuando se miden Baskonia y Madrid. Una vez el balón es lanzado al aire por los árbitros, las revoluciones alcanzan niveles máximos. No hay segundos para respirar. No hay defensa que perdonar. Cualquier resquicio puede ser aprovechado por el rival. Y más con el estilo que proponen ambos equipos.

Y el jugador que más explota sus virtudes en tal contexto es Sergio Llull. El menorquín arrancó el encuentro como una moto, confirmando en el Fontes do Sar que la pretemporada le ha sentado bien y la rodilla carbura como siempre. Tan explosivo como efectivo. Tan líder para inventarse canastas inverosímiles al borde del fin de la posesión como para pedir perdón tras un triple precipitado desde casi nueve metros. Entre él y Tavares, que obligó a cambiar tres tiros consecutivos de Baskonia gracias a sus interminables brazos, abrieron la primera brecha en el marcador [16-10]. Pero los de Pedro Martínez reaccionaron con una defensa zonal que complicó la vida a los blancos, mientras que la entrada de Diop revitalizó al equipo. El hispano-senegalés bregó como siempre atrás, añadiendo una aportación ofensiva trascendental para los suyos -8 puntos, triple incluido-. Garino prosiguió con su acierto desde la esquina y los vitorianos se fueron uno arriba al término de los primeros diez minutos [20-21].

El segundo periodo fue una oda al intercambio de golpes. Aumentó la intensidad, así como la agresividad tras una antideportiva de Diop sobre Ayón, lo que propició un incremento del ritmo defensivo en ambos equipos. Y llegó la alternancia en el marcador. Del 16-10 se pasó al 26-33 [min 13] gracias al frenético ritmo de Vildoza y la contundencia de Poirier para finalizar -dos mates-, aunque los de Laso volverían a ponerse por delante tras un parcial de 12-3 [min 17] con triples de Campazzo y Carroll. La final cumplía holgadamente con las expectativas. Y Granger, en la última posesión del periodo, atinó con un triple tras resbalón incluido para adelantar al Baskonia justo al descanso [42-44].

La igualdad fue la tónica dominante en la primera mitad, y así siguió en el tercer periodo. No fue hasta la entrada de Prepelic y Deck, junto al desparpajo de Campazzo, que el Madrid dio muestras de llevar el ritmo de juego. Mérito de Baskonia, muy centrado en todas sus obligaciones. Solo Tavares, un cerrojo en la pintura, dificultaba los ataques vitorianos. Los de Pedro Martínez se fueron uno arriba al último periodo, pero en el tramo final se toparon con la oposición del caboverdiano y vieron frenada su dinámica ofensiva. Campazzo y Prepelic sentenciaron.