Foto: ACB.COM

Los participantes del concurso de triples comparten autobús, el que les desplaza del hotel al Fontes do Sar. 0 privilegios según estatus, un rasgo distintivo de calidad de la ACB en sus eventos. Las confidencias y las risas de las horas previas -sábado por la mañana- se transforman en una fachada imperturbable de concentración justo antes del certamen. No hay una excesiva presión, pero sí una ambición por exhibir muñeca.

Abiertas las puertas del guagua -término canario para definir a los buses-, comienzan a desfilar los jugadores. Kuric y Carroll -con su inseparable gorra yankee- despiertan expectación entre los aficionados que aguardan a la entrada por un autógrafo o una foto con sus ídolos. Vasileiadis, que juega en casa, recibe el apoyo de los suyos. También Corbacho y Thomas, ambos muy queridos en Santiago. Y entre medio del revuelo, y casi con la cabeza agachada, Óscar Herrero -a la postre subcampeón- y Patricia Cabrera pasan prácticamente inadvertidos.

Aunque la canaria, jugadora del Uni Ferrol, es vitoreada por un cuarteto de jóvenes aficionadas. No va a estar sola en el concurso. De hecho, el público se volcará con ella desde la misma presentación. Quizás por ese deseo, innato en el ser humano, de aliarse con el teóricamente más débil. Quizás por la voluntad de ver si mejoraba la actuación del curso anterior.

En cualquier caso, Patricia Cabrera vivió, por segunda vez, una experiencia inolvidable en la Supercopa Endesa. Cayó en primera ronda frente a Alberto Corbacho, pero su participación fue nuevamente correcta. Comenzó anotando sus ocho primeros lanzamientos -estaba por delante del nuevo jugador de Gipuzkoa-, enloqueciendo a un público que creyó con la machada, pero a partir del tercer carro bajó sus porcentajes y las opciones de pasar ronda se desvanecieron.

‘Para mí ha sido un honor haber vuelto a un concurso de triples. Le estoy muy agradecida a la ACB por la invitación. Ahora mismo estoy fastidiada porque había comenzado muy bien pero en el tercer carro me he estancado y ya no he recuperado el ritmo, pero bueno, satisfecha por una gran experiencia’, analizaba Cabrera a Fullbasket.

¿El bajón se achaca a un tema físico o es mental?, le preguntamos a la tiradora. ‘Yo creo que es más un tema mental, te vienes arriba al comienzo cuando ves que anotas y después quizás al ver que no te entran te diluyes un poco. Pero ahora estoy en caliente así que cuando lo vea en frío ya lo analizaré con detenimiento’, añade la jugadora del Uni Ferrol nada más finalizar su serie.

Recibe la ovación de un respetable que lamenta no verla en la siguiente ronda. ‘Estoy seguro que algún día veremos a una chica ganar este concurso’, comenta un compañero en la tribuna de prensa.

Sea como fuere, Cabrera volvió a dejar claro que la brecha entre chicos y chicas no es tan grande.

Ilusionada ante una nueva temporada

Cabrera afrontará una nueva temporada en el Uni Ferrol, la cuarta seguida, con un proyecto que empieza prácticamente de cero tras las salidas de Lino López, Araujo y Bea Sánchez: ‘Tenemos muchas ganas de hacer un buen curso, pero la gente debe tener los pies en el suelo. Ha habido muchos fichajes, tenemos nuevo entrenador… El objetivo principal es la permanencia y luego ya se verá. Yo creo que podemos estar entre los ocho mejores equipos, pero no debemos obcecarnos de inicio con eso’.