«La paciencia es la madre de la ciencia«, o eso dicen. Una frase recurrente en prácticamente todos los ámbitos de la vida, incluido el deporte en general, y el mercado de fichajes en particular.

Y es que lo vemos todos los veranos, equipos que se arman de paciencia y ven pasar los días, los meses, los jugadores, a sus rivales reforzándose, y no se mueven. No se mueven porque esperan una oportunidad, porque saben lo que quieren y no cuestionan su estrategia. Esperan. Aguantan. Y al final alguien muerde el anzuelo y fichan. Y, generalmente fichan bien y a un precio de saldo.

Los peces gordos siempre comen los primeros, el mercado de los pequeños se termina de abrir cuando estos están bien servidos y sus plantillas listas y dispuestas. La liga de verano de la NBA, ese es un buen punto de partida para muchos Directores Deportivos, «ahí hay que estar si quieres hacer carrera en esto» comenta alguno, un lugar  perfecto para hablar con agentes, y empezar a hacer negocio.

Las plantillas se perfilan en julio y muchas, la gran mayoría, se cierran a finales de agosto. Lo dice Fito, «las prisas no son buenas«, y es que, como en la Liga de Verano, el arranque de la pretemporada NBA es otro momento que muchos esperan para terminar de cerrar su equipo.

Lucas Nogueira, Kyle Singler y Marko Todorovic son un buen ejemplo de este punto. Tres jugadores de gran nivel para el baloncesto europeo, cotizados, que han esperado, sin suerte, una última llamada de alguna franquicia de la NBA para mantener vivo su sueño de jugar en la mejor liga del mundo. Una llamada que no llegó.

Y ahí estaban esperando Fuenlabrada, Obradoiro y Penya. Tuvieron paciencia. Esperaron su momento. Y la caña se dobló en señal de que alguien había mordido su anzuelo. Tres jugadores que, en principio, apuntarían a Euroliga, pero que han terminado reforzando a tres equipos que han subido enteros con estos movimientos. ¿Cuántos equipos de la zona media de la Liga Endesa, incluso de la alta, querrían a estos jugadores? Prácticamente todos. Pues imagínese a uno de la media/baja.

Lo debatía con un amigo cuando el sol de agosto apretaba, «hay equipos con mucha prisa, y se están precipitando. Demasiadas plantillas cerradas con jugadores no muy fiables. Demasiados equipos haciendo renovaciones a lo loco y pagando burradas a jugadores en decadencia. Cuando la NBA y los Euroliga cierren filas, va a haber muchas oportunidades de mercado que más de uno va a lamentar«. Y así ha sido.