La Liga Endesa no descansaba y afrontaba su segunda jornada en menos de una semana. Una situación que cada vez es más habitual y obliga a los equipos de Euroliga a estar muy preparados físicamente. Este calendario tan exigente te ofrece ver cómo el Real Madrid jugaba un partidazo en la Fonteta y recibía dos días después a un siempre complicado Unicaja Málaga.

En cuanto al encuentro destacar que los malagueños arrancaron de manera muy seria y con un Wiltjer llevando el peso del equipo. El ala-pívot del Unicaja hizo daño en la pintura blanca y los locales se vieron obligados a responder. Momento en el que surgió la figura de Edy Tavares. La estrella blanca carburó (cerrando la zona) e impuso su ley en los dos tableros. Los de Casimiro vieron como su ventaja de (4-11) se fue a pique con un gran parcial de ocho a cero para los chicos de Laso y que sirvió para poner el 21 a 15 al final del primer cuarto.

Los números del ‘22’ merengue fueron una demostración del poderío que tiene en Liga Endesa. Al final del primer cuarto había conseguido cosechar ocho puntos, dos tapones y un 14 de valoración en diez minutos. El equipo verde reaccionó ante esto y un gran parcial los puso de nuevo por delante gracias a un triple de Suárez (24-25). Laso movió ficha y decidió meter en cancha a su desatascador favorito, Jaycee Carroll. El escolta estadounidense anotó diez puntos de manera consecutiva y junto a Campazzo, que ejerció maravillosamente de director de juego, llevaron al Real Madrid a liderar el encuentro al descanso con el electrónico 48 a 36.

El Unicaja arrolla en el tercer cuarto

La primera parte fue un claro reflejo de la situación que vive el Real Madrid. Con un Llull que se quedó sin anotar, los merengues, supieron sobrevivir sin los puntos de su estrella y un gran banquillo marcó las diferencias. Un hecho que manifiesta el gran fondo de armario con el que cuenta Laso y la cantidad de variables que tiene en su abanico. En el Unicaja Málaga, que estaba haciendo un partido muy serio, seguía faltando la anotación de un Jaime Fernández que estuvo bien frenado por Taylor y no pudo acompañar a Wiltjer (11 puntos) en el peso de la anotación.

Una falta antideportiva de Sergio Llull acabó con los tiros libres convertidos y dio aire a un Unicaja que volvía a romper la barrera de los diez puntos. El mensaje de Casimiro fue claro: hacer daño dentro y ser duros la pintura cerrando el rebote. Un plan que salió a la perfección y que no solo sirvió para empatar el partido, sino para ponerse por delante. Una auténtica batalla campal en la que los dos equipos brindaron un gran espectáculo. Con los deberes bien hechos, el Unicaja Málaga, comenzó mandando en el marcador el cuarto definitivo (62-64).

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Con la revolución en marcha, el banquillo dio la vuelta al resultado de la primera parte y pasaron de tener un -15 en este aspecto a un +3. A cinco minutos para el final una suspensión de Roberts dio una ventaja de un punto, pero fue respondido por un gran Felipe que ejerció de capitán. Precisamente estos dos nombres fueron los encargados de realizar un precioso intercambio de golpes. Nadie cedía y todo invitaba a pensar que el ganador se descubriría en el último minuto. Laso decidió volver a sacar a su monstruo personal y Tavares volvió a empatar el partido.

Con el Palacio rendido a un Campazzo que sacó un 2+1 providencial, Suárez fallaba un triple decisivo y Llull no se lo pensó dos veces. Puñalada al corazón del ’23’ blanco que estuvo un poco gris durante el encuentro, pero que no falló cuando su equipo lo necesitaba (87-82). La victoria se quedaba en el WiZink Center y el Real Madrid continuaba sin conocer la derrota en Liga Endesa. Eso sí, no hay momento de celebrar para los de Laso puesto que la semana que viene comienza la Euroliga.