Plantilla Boston Celtics 18/19

“No toques lo que funciona”. Esa ha sido la premisa en las oficinas de los Celtics este verano, y es dudoso que se les pueda reprochar algo. Danny Ainge y Brad Stevens han construido un equipo maravilloso que se ha sabido sobreponer a todos los golpes que ha recibido y que se quedó a un LeBron y un partido de distancia de regresar a una final de la NBA, territorio que no pisan desde 2010, en lo que fue el canto de cisne de su último “Big 3”. Por suerte para ellos, el Rey se marcha a la Costa Oeste para intentar revitalizar al gran rival de los verdes, y por vez primera en mucho tiempo, ven un camino bastante expedito hacia las Finales.

La primera preocupación de este verano ha sido la salud. No es de extrañar, porque el año pasado los Celtics enfrentaron dos bajas que podrían haber cambiado sensiblemente los resultados de su participación en Playoffs. Primero perdieron a Gordon Hayward merced a una escalofriante lesión en los primeros minutos de la 2017-2018. Luego, Kyrie Irving tuvo que perderse la postemporada por problemas en su XXX. Ambos están recuperados y listos para la acción. Kyrie es la gran estrella del equipo, el anotador compulsivo y malabarista con la bola que debería optimizar aún más el ataque de los verdes. Hayward es una segunda estrella perfecta, que conoce perfectamente a Stevens y que tiene la capacidad de moverse por múltiples posiciones en la pista.

La segunda de las preocupaciones fue mantener el equipo intacto. Y, de nuevo, se ha conseguido. De hecho, los Celtics tienen casi que demasiada profundidad. Sigue Rozier, pero también renovó Smart. Sigue Horford, sigue Morris, pero también renovó Baynes. Siguen Tatum y Brown, sigue Theis y siguen las dos grandes estrellas. Solo se han marchado Nabder y Larkin, sustituidos por Wannamaker, que debería cumplir de manera similar al segundo, y Robert Williams, considerado por varios expertos como uno de los robos del último draft. Guardan, además, una tremenda colección de rondas y jugadores que pueden intercambiar por esa pieza definitiva que necesiten para perfeccionar el asalto. Por lo pronto parece que Stevens quiere tener a todo su grupo y solo actuar si lo ve necesario, justo antes de las eliminatorias por el título.

Si una cosa buena tuvieron las lesiones el año pasado es que permitieron ver en acción, mucho más de lo que hubieran sido posible si Hayward hubiese estado sano, a Tatum y Brown. La elección del primero había sido criticada y alabada a partes iguales. Ainge traspasó su número 1, que terminaría siendo un Markelle Fultz aquejado por las lesiones en los 76ers, a cambio del 3 y de otra ronda de los de Philadelphia. Tatum calló a todos sus críticos y se convirtió en uno de los favoritos de la grada. Brilló especialmente en unos playoffs donde se espera que los rookies se golpeen con más fuerza contra el rookie wall. Pero no él. Junto con Brown, forman una de las parejas más dinámicas en defensa y ataque de toda la asociación, y con Hayward e Irving completando la línea de exteriores, un quinteto demoledor al lado del siempre inteligente y sacrificado Al Horford.

Boston parece tener todos los ingredientes para el éxito. En la cancha, un grupo de jugadores multiposicionales, dos estrellas de la Liga, un pívot que, haga números o no, es decisivo en todos los partidos, dos exteriores jóvenes y brillantes y un banquillo profundo. Cerca de ellos, un entrenador que ha ido mejorando al equipo en cada temporada que ha pasado en el TD Garden y que es capaz de dominar a prácticamente cualquier otra mente de la liga. Por último, y esto no es cuestión menor, tienen a un halcón de los despachos como Danny Ainge, que se ha encargado de mantener al equipo lleno de recursos tanto para jugar como para traspasar. Marcus Smart, por ejemplo, era una de las piezas clave de los Celtics por su defensa y su conexión con la grada, pero también puede ser un apetecible relleno en un traspaso por esa pieza clave que pida Stevens en un momento dado. Lo mismo ocurre con la ronda arrebatada a Philadelphia el año pasado, Rozier o incluso Jaylen Brown. Todo son piezas en una partida de ajedrez que se ha venido desarrollando durante muchos años y ahora puede terminar.

Es cierto que en la Conferencia de enfrente tienen a los todopoderosos Warriors y los brillantes aspirantes que son los Warriors. También que Leonard dará a los Raptors una nueva textura competitiva y que los 76ers siguen siendo jóvenes, prometedores y duros de pelar. Pero los Celtics deben ser el principal favorito del Este. Por plantilla, entrenador, despachos y esa cosa llamada tradición e historia, que impregna las paredes de su pabellón, el espíritu de sus fans y el ánimo de sus jugadores. 10 años de sequía son muchos para la franquicia más laureada de la Liga.

Estrella: Kyrie Irving

Hayward es una estrella, qué duda cabe, y a Tatum y Brown les espera un futuro brillante. Pero el hombre sobre el que cae la responsabilidad en los Celtics es Kyrie Irving. El antiguo escudero de LeBron cambió Cleveland por los orgullosos verdes y ha dicho públicamente que quiere comprometerse para un contrato de larga duración con los de Boston. El base es el mejor anotador que tienen los de Stevens, capaz de crearse sus propios tiros, decisivo cuando el reloj aprieta y con un manejo de bola apenas igualado. Sus problemas con las lesiones preocupan a algunos, pero es una de las grandes estrellas de la Liga, y con solo 26 años, aún tiene muchísimo baloncesto por delante.

Objetivos:

Sin LeBron y con un equipo que está entre las tres mejores plantillas de la Liga, los Celtics tienen que aspirar a llegar a las Finales. Una vez allí, entran en juego toda una serie de factores, pero todo lo que no sea volver a tener la posibilidad de llevarse el anillo, sería un fracaso.

Previsión:

Sesenta victorias y finalistas de la NBA. Probablemente con dos o tres jugadores en el All-Star ante el desequilibrio frente al Oeste.