Plantilla Brooklyn Nets 18/19

Si hay un GM que haya hecho bien las cosas desde su llegada al cargo ese es Sean Marks, En un equipo hundido por la barbaridad salarial producida durante la época de Billy King, Brooklyn afronta otra temporada con un equipo más saneado económicamente y con un futuro a nivel salarial más que esperanzador tras años en la tormenta.

La 18-19 es un punto de inflexión en el crecimiento del equipo, con el dúo Marks-Atkinson a los mandos y con un grupo con muchísimas caras nuevas pero con el mismo núcleo joven que apunta a hacer cosas interesantes en la liga. Este verano ha sido el último sin picks propios para el Draft, por lo que a partir de la próxima temporada, en Brooklyn vuelven a tener la esperanza de seleccionar a uno de los grandes prospects del próximo NBA Draft. A ello hay que sumarle como no, una flexibilidad salarial que podría permitirles hasta dos contratos máximos en un mercado tan llamativo como es el de New York a todos los niveles y con ventaja respecto a unos Knicks que viven también horas bajas a nivel competitivo.

Atkinson ha demostrado de sobra saber adaptarse al modelo baloncestístico actual, adaptando roles y para esta temporada y con la salida de Okafor, todo apunta a que en Brooklyn apostarán por la continuidad de un baloncesto de ritmo alto y con quintetos pequeños en cancha. Y en ese sistema el puesto de base es clave. D’Angelo Russell y Spencer Dinwiddie son dos piezas claves. En el caso de Russell, su primer año en New York dejó luces y sombras en forma de lesiones que no dejaron ver al 100% a ese jugador infalible en cuanto a recursos ofensivos pero que todavía no termina de enganchar con ese rol de estrella que todo el mundo preveía en su llegada a la liga con ese número dos por parte de los Lakers.

Dinwiddie por su parte fue una de las grandes historias de la pasada temporada. Tras años inconsistentes en equipos como Detroit o Chicago, su llegada a Brooklyn ha sido una bendición. Su liderazgo ante las bajas del propio Russell y Lin le propició un escaparate idóneo en el que mostrar todas sus capacidades como creador y anotador. Esta ante el final de su actual contrato y Atkinson ya ha demostrado su confianza plena en él desde el banquillo.

A partir de ahí la versatilidad caracteriza al grupo. Nombres como Caris Levert o Alan Crabbe están llamados a seguir aportando potencial ofensivo y defensa desde las alas. Especialmente ilusionante es el caso del primero, que tiene todas las papeletas para hacer el año de su vida tras una carrera plagada de lesiones en sus inicios. Su papel como segundo manejador de balón y su creatividad en ataque le convierten en un complemento perfecto para un base finalizador como Russell. A todo ello se suma la llegada de un nombre como Napier, que tras su periplo flojo en Orlando busca de nuevo un lugar donde desplegar todo su juego de ataque en un esquema mucho más libre.

El juego interior es lo que apunta a ser el gran rompecabezas para Kenny Atkinson. Multitud de variantes y un único center puro hacen de los Hollis-Jefferson, Carroll, Faried y Davis los focos sobre los que encontrar esa figura distinta. Tras el enésimo fracaso de Jahlill Okafor en su breve estancia en New York, los Nets confían en Jarrett Allen como su pieza interior. Tras un primer año con luces y sombras, el ex de Texas está en su etapa de maduración en la liga. Debe mejorar a la hora de cerrar el aro con más fortaleza, pero sus condiciones ofensivas en cuanto a movilidad y finalización por encima del aro junto a su poderío en el rebote ofensivo le convierten en un center hecho a medida para un conjunto que apuesta al cien por cien por una ofensiva rápida y con mucho lanzamiento exterior.

Junto a él, encontramos un núcleo de excelsos defensores que están obligados a subir su rendimiento. Es el caso de nombres como Hollis-Jefferson, que también termina contrato y Kenneth Faried, el último en llegar a los Nets tras sus dos últimos años horribles en Denver. Veremos como su cuerpo responde a la inactividad de las dos últimas temporadas, pero si su nivel atlético se aproxima al de sus inicios en la liga es un fit perfecto para el sistema de los Nets aportando además un grano de veteranía junto a DeMarre Carroll y Jared Dudley. Ed Davis es un formidable reboteador, lo que pone el contrapunto a un Allen que a pesar de mostrar esa faceta como una fortaleza no ha terminado de enseñarlo en su año rookie.

Joe Harris es la última apuesta de la franquicia, que le renovó por dos años este verano. Su fiabilidad exterior es un complemento de lujo para las alas en una ofensiva como hemos dicho siempre orientada a hacer daño desde el lanzamiento exterior. Por último, a pesar de no tener rondas de lotería, se puede decir que el pasado Draft 2019 puede haber sido un éxito para los Nets, ya que la importación de talento internacional ha dado de si la llegada de dos proyectos muy verdes pero con capacidad para ser útiles en un medio largo plazo. Rodions Kurucs ya ha dejado destellos de su talento en pretemporada y la llegada de Dzanan Musa deja más que satisfecho a los equipos de scouting si es capaz de añadir masa muscular para equipararse a la posición en NBA.

La estrella: D’Angelo Ruselll

Ahora o nunca. D’Lo arranca su segundo temporada en Brooklyn con la necesidad de convertirse en una estrella NBA sí o sí. Su arranque de temporada pasada nos dejó detalles del paquete ofensivo que supone para cualquier equipo, y como es capaz sin excesivos problemas de liderar una ofensiva NBA si su mente se lo permite. A partir de ahí su físico dictaminará el resto. La presencia de nombres como Levert y Dinwiddie acompañándole en la creación están llamadas a enseñar a un Russell mucho más anotador como el que enamoró a scouts y analistas durante su etapa en Ohio State.

En su cuarto año en la liga, Russell debe ser capaz de adaptar esa fortaleza en ataque con una mayor regularidad atrás y dejar de lado esa actitud impasible que por momentos muestra en la cancha. Es la apuesta de la franquicia antes de dar el salto a la agencia libre y debe refrendarla con toda la calidad que atesora.