Plantilla Charlotte Hornets 18/19

Era tan hermoso aquel lejano verano de 2016 para los Hornets. Después de una 2014-2015 tumultuosa, los recién renombrados Charlotte habían conseguido, en su segundo año, acariciar las cincuenta victorias, quedarse a un paso de la segunda ronda de Playoffs y ver en Batum a una posible estrella que acompañara a Kemba Walker en su conquista del Este. Todas aquellas esperanzas se vieron devastadas por lesiones, bajones en juego y mediocridad general solo salvada por el ex de Connecticut, que fue nombrado All-Star tanto en 2017 como en 2018. Dos temporadas de treinta y seis victorias y dos elecciones hacia el final de la lotería. El camino de los equipos sin nada en juego.

Y es que Charlotte representa perfectamente el prototipo de equipo llamado treadmill. Ni lo suficientemente malo para obtener una ronda de draft alta ni lo suficientemente bueno para competir por algo más que colarse entre los últimos puestos del Este. En su descargo, ha de decirse que han intentado ganar, y errado el tiro con sus renovaciones en aquel verano de 2016 donde tanto dinero fluyó como mana hacia los bolsillos de medianías, y han intentado perder, pero tanto sufrimiento apenas les reportó mejores jugadores que Kidd-Gilchrist, Kaminsky y Cody Zeller. Con todo ello, solo les queda avanzar, avanzar y avanzar y esperar a una nueva oportunidad.

La situación no pinta tan negra este año. Se marchó Steve Clifford, rumbo a los Magic, y junto a él Rich Cho. El primero había sido uno de los artífices de la recuperación de los Bobcats y el constructor de una defensa de acero, pero su estilo se había quedado desfasado en una liga de juego rápido, triples y jugadores abiertos. El segundo era el maestro de los traspaso el último día de mercado, añadiendo piezas valiosas (Courtney Lee, Willy Hernangómez) por un precio ridículo. Sin embargo, sus errores en el draft y dos temporadas de mediocridad también lo han condenado. Plaza nueva para James Borrego, asistente de Popovich en Spurs y predicador de un juego más adaptado a la nueva NBA, y Kupchak, que fue uno de los artífices de los últimos anillos de los Lakers. Juntos, confían en devolver a Charlotte, al menos, a las eliminatorias por el título.

La plantilla no ha cambiado demasiado: Dwight Howard se ha marchado, y con él sus numerosos rebotes y una buena cantidad de puntos. Sin embargo, su año se vio empañado por las acusaciones de conseguir números vacíos y carentes de importancia real en el juego y su incapacidad para poner un bloqueo en condiciones. A cambio, llega Biyombo y algo de espacio salarial para poder gastar en Tony Parker. Este ha sido uno de los movimientos más sonados del verano, puesto que el francés deja atrás diecisiete años en San Antonio para manejar a la segunda unidad de los de Charlotte, carente de timón desde que Lin se fue en aquel, de nuevo, verano de 2016. Aportará veteranía, manejo y pase, ¿pero es el adecuado para añadir potencia de fuego a un equipo carente de referentes ofensivos?

Porque en Charlotte todo pasa por Kemba Walker. Batum estuvo lesionado, y si recupera algo de su nivel es un escolta-alero con muchas cualidades para acompañar al base. Zeller es imprescindible, a la par que frágil, por su habilidad en defensa y poniendo bloqueos. Y jugadores como Lamb, con sus buenas actuaciones el año pasado, y el veterano Marvin Williams, defensa y triple en un prototipo de cuatro abierto, serán más que relevantes. Pero sin Kemba, nada funcionaría. Él es la estrella, el jugador encargado de anotar y decidir cuando el reloj aprieta, y su contrato de doce millones expira al final de la temporada. La marcha de los Hornets decidirá si permanece o si acaba haciendo las maletas para buscar pastos más verdes.

En principio, los de Carolina del Norte no quieren perder. Apostarán por un juego más dinámico, con más triples y confiando en que Parker pueda ayudar a la segunda unidad a anotar más y no dilapidar ventajas. Batum y Zeller están sanos y motivados, y el Draft ha traído una buena cosecha: Miles Bridges, alero prometedor de gran capacidad atlética y que no parece tener mala mano desde la línea de tres, y Devonte Graham, que podría acabar haciéndose con las riendas de la segunda unidad si Parker se lesiona o no puede mantener el nivel. A su lado, dos jóvenes como Malik Monk y Willy Hernangómez, ¿quizás también Kaminsky? Que están ante años decisivos de sus carreras. Deberían mejorar y aportar más a un equipo que los necesita.

Se quede o se marche Kemba, los Hornets lo van a intentar. Ponen todas sus esperanzas en que sus jugadores recuperen el nivel perdido tras aquel maldito verano de 2016 y que sus jóvenes continúen su lenta progresión. Su ventaja es que el Este es débil…pero precisamente por eso, mostrar ningún síntoma de mejoría podría hacer que el que probablemente sea votado mejor Hornet de la historia acabe haciendo las maletas.

Estrella: Kemba Walker

Ahora que los de Charlotte han lanzado su iniciativa para encontrar a los treinta mejores jugadores de su historia, sería muy raro que el base del Bronx, héroe de Connecticut y faro de esperanza de los de Carolina del Norte desde 2011, no fuera el que ocupe el número uno. Ha ido mejorando en cada año que ha pasado en la Liga, desde sus inconsistentes inicios hasta sus actuaciones estelares de las últimas temporadas. Anota, dribla y pasa con facilidad, aunque sea un base mucho menos “puro” de lo que su estatura debería sugerir. Para este año, poco más se le puede pedir, aparte de que siga apretando en defensa e intente mantener la consistencia que ha encontrado desde la temporada 2015-2016. Está ante su oportunidad de su gran contrato y de poder meterse en la disputa entre los mejores bases del Este. No debe desaprovecharla.

Objetivo:

Superar las cuarenta victorias e intentar acercarse a las cuarenta y cinco para aspirar a no enfrentarse a uno de los tres primeros. Que sus jóvenes muestren destellos de talento y que Kemba decida renovar.

Previsión:

Cuarenta y dos victorias. Primera ronda de playoffs y eliminación ante uno de los tres grandes del Este.