Plantilla Houston Rockets 18/19

Una lesión cruzándose en el camino de Mike D’Antoni y sus primeras finales. Un Déjà Vu espantoso que ha acechado de nuevo al técnico que estuvo a punto de hacer tocar la gloria a los eléctricos Suns de principios y mediados de la primera década del siglo. Cayó Chris Paul y con él unos Rockets que aún pudieron acariciar la victoria, pero que se desplomaron en un séptimo partido donde ninguna de las armas parecía funcionar. Siete combates contra los campeones, que arrasaron a Cleveland y certificaron su tercer anillo en cuatro años, y a la lona. Honrosos contendientes por el título que en el Este hubieran avanzado como, valga la broma mala, un cohete hacia las Finales.

Llegó el verano, y con él la mente de Morey trabajando a mayor velocidad. El primer capítulo de esa maravillosa novela de Michael Lewis llamada Deshaciendo errores habla acerca del GM de los Rockets y de su obsesión con la estadística y encontrar un modelo perfecto para aplicar al juego. Desde el draft hasta el modo de anotar, defender y posicionarse. No es la única de sus manías, sin embargo. La otra es el equipo de la Bahía. Unos Warriors de resplandeciente dorado en su carroza y resistencia de titanio que han reventado las esperanzas de tantos que han intentado darles caza en su coto de las Finales. Morey quiere su sangre y llevar a Houston a un nuevo anillo, el primero desde 1995, ¿pero cómo añadir más piezas a una nave tan cargada de jugadores y de dinero invertido?

Siempre lo acaba consiguiendo. Lo que comenzó como un verano de luto, con la renovación de Clint Capela atascada, el contratazo otorgado a Chris Paul y, especialmente, la marcha de dos pilares del equipo como Mbah a Moute y Ariza. El primero había sido vilipendiado por su falta de tiempo de juego contra el equipo de San Francisco, pero había sido una pieza capital del engranaje defensivo de D’Antoni. El segundo, rumbo a los Suns para ganarse el dinero que lleva mereciendo toda su carrera, desde que fue vital en aquellos Lakers dorados de Gasol y Kobe. Houston había abrasado a los rivales desde el triple, pero en la defensa es donde había mostrado su gran mejoría y su argumento para llevarse el Anillo. Con dos de sus especialistas en el perímetro fuera y Jeff Bzdelik, asistente al que se le atribuía la gran mejoría en esta faceta en la 2017-2018, también marchándose, no parecía que el nuevo curso fuera a traer alegrías.

Pero, ¡hop!, magia de nuevo. Saldrá bien o mal, pero Morey es un genio del movimiento constante y de la construcción de malabares y castillos en el aire que acaban afectando a toda la liga. Tras mucho moverse, fue capaz de enviar a Ryan Anderson y su gran contrato a Phoenix, junto con Melton, para traerse a Marquesse Chris y Brandon Knight. Movimiento de relevancia para reducir algo la carga financiera del equipo y traerse a dos jugadores que, pese a lo decepcionante de sus actuaciones y las lesiones del segundo, deberían aportar más que un Anderson incapaz de mantenerse en la pista por sus grandes limitaciones defensivas. Junto con ello, Capela renovó, con un contrato mucho más razonable del que hubiera podido esperarse durante la temporada.

Para redondear el proyecto, Morey ha dado cabida a Carmelo Anthony, que por fin regresa a un equipo con aspiraciones reales al anillo. La cuestión de su adaptación será clave para entender el futuro de estos Rockets, tan cargados de tiradores y de arsenal en el banquillo para igualarse a los Warriors. ¿Será titular? Harden, Paul, Tucker, Capela y el ex de Nuggets, Thunder y Knicks suenan como un fantástico quinteto, pero Melo tendrá que aprender a renunciar a balones, reciclarse cada vez más en tirador y asumir que no llegará a los treinta minutos por noche. Los contextos son importantes, por lo que puede que el ego, tan acusado por prensa y fans durante su temporada en los Thunder, de Anthony se vea satisfecho con su posibilidad de llegar a unas Finales y no requiera tanto protagonismo. D’Antoni deberá gestionarlo para maximizar su indudable poder anotador y no comprometer ni su defensa ni su circulación.

Esta orquesta ofensiva tiene un solo reto en mente: derrotar a Golden State. Paul cobra mucho más de lo que vale, no por lo que es ahora, sino por lo que es probable que aporte en dos años. Carmelo es mayor y viene de una temporada muy inefectiva. Knight y Chriss son apuestas arriesgadas, y en el perímetro solo queda Tucker de ese trío que formaba con Ariza y Mbah A Moute. ¿Son peores los Rockets? Quién sabe. Son diferentes, pero también reconocibles. Son Harden y Paul, con Gordon desde el banquillo y un festival anotador difícil de detener. Un equipo que arriesga y apuesta todo a lograr algo este año o el que viene. Que la lacra del contrato de Paul les pese por intentarlo y no por haber renunciado a él. Las ventanas de oportunidad por el título no duran demasiado. Si puedes lanzarte a por él, hazlo. Y eso Morey siempre lo tiene presente.

Estrella: James Harden

El MVP de la Liga, que acumuló tantos halagos durante una temporada magistral, pero que se llevó tantas críticas por algunas actuaciones en Playoff. ¿Puede liderar a este equipo a la victoria? La lesión de Paul dejó en evidencia las carencias, lógicas, de una plantilla que veía ceder a su segundo mejor jugador, y otorgó una responsabilidad exagerada a un Harden que lo hace todo. Es un anotador espectacular, habilísimo desde fuera, buscando la falta y finalizando. Su reconversión hacia ese puesto de “base” solo le ha hecho mejorar, y con la motivación intacta tras la derrota el año pasado, busca cobrarse una víctima de oro. Para silenciar a sus críticos, necesita las cabezas cortadas de los Warriors.

Objetivos:

Ganar el Anillo. No hay otra obsesión en la mente de Morey, D’Antoni, Harden, Paul y toda la organización. Lo que no sea superar a los Warriors y derrotar al rival del Este será un fracaso para un proyecto que es pura dinamita y que se reinventa constantemente, dentro de su marco de juego, para seguir compitiendo al más alto nivel.

Previsión:

Cincuenta y ocho o sesenta victorias, dado que es probable que Paul se tenga que racionar bastante, junto con otros veteranos, y una llegada segura a las Finales de Conferencia. Allí, la derrota con los Warriors es lo más probable. Sin embargo, el año pasado ya probaron que nunca se les debe subestimar.