Plantilla Los Angeles Lakers 18/19

Ha llegado su momento. Tras largas temporadas en el desierto del tanking y la ocultación, los Lakers están de vuelta. Con un amplio margen salarial (61 millones el próximo verano), lograron convencer a la pieza más codiciada, el mejor jugador de la época: LeBron James. Con el Rey en California, el futuro es ilusionante. Los Lakers serán, al menos, el equipo con mayor mejora de la temporada…y con LeBron no existe el techo.

Es un reto enorme para él. Por primera vez, jugará en la Conferencia Oeste, donde la competencia es feroz. Lo hará además en un nuevo ecosistema, muy diferente al que disfrutaba en Cleveland.

Estos Lakers son rápidos, veloces y generan con balón. En Ohio, James era el encargado de todo. Abría el pabellón y lo cerraba al salir. En Los Ángeles cunde el libre albedrío, más caos y un sistema de juego aún por definir. Lo que es seguro es que LeBron ha perdido tiradores y ha ganado generadores: Rondo y Lonzo Ball son dos bases de primer nivel. El Rey jugará más apartado y, lo más importante, verá descargadas sus responsabilidades ofensivas (hablamos en temporada regular) y podrá descansar más. En algún momento la edad, 34 años en diciembre, le pasará factura. O eso creemos.

Los Lakers son un equipo renovado. Las bajas de Randle, Brook Lopez o Isaiah Thomas, entre otros, han sido suplidas por veteranos que han firmado un año de contrato: Rondo, Lance Stephenson y JaVale McGee. Jugadores contrastados, con experiencia en fases finales y competitivos hasta la médula para ayudar a LeBron en su primer año en California. Su guardia pretoriana.

Hay más dudas en el banquillo. Luke Walton solo lleva dos años como primer entrenador en la NBA. Y le llega LeBron, con todo lo que eso supone. Fundamental el reparto de roles y minutos con los jóvenes, el principal valor de futuro de la franquicia.

Ese brillante porvenir fue una de las principales razones por las que LeBron apostó por los Lakers. Lonzo Ball, Brandon Ingram y Kyle Kuzma representan las esperanzas de los de amarillo y púrpura. Kuzma es prácticamente una realidad, y será interesante ver su coincidencia en la pista con James. Lonzo empezará en el banco, además arrastra problemas físicos, pero podrá sustituir a Rondo en cualquier momento -Walton ya ha declarado que no hay un quinteto definido-. Y con Ingram hay confianza ciega. Incluso del propio LeBron: “Creo que será el siguiente”. Tiene todas las condiciones, físicas y talentosas, para convertirse en un escudero perfecto.

No se detienen aquí las buenas noticias. Con bastantes contratos de un año, los jóvenes atados y con la firma de El Rey por cuatro temporadas, los Lakers caminan hacia el anillo sin prisa, conscientes del monopolio aún reinante de los Warriors. Pero todo puede cambiar desde febrero. Si las cosas no marchan como se espera, en el Staples Center puede aterrizar por adelantado una gran estrella, en teoría pensada para el próximo verano, donde el margen salarial de los Lakers será enorme. Y unirse a LeBron es un regalo para la carrera de cualquier profesional.

Ahora, ¿hasta dónde llegarán los Lakers esta temporada? Por descontado, más victorias que la pasada temporada (35). Las predicciones les sitúan con 45-50 victorias. Apostamos también por ello, por pelear el tercer puesto de la Conferencia con Oklahoma y Utah. Dependerá, en gran parte, de la adaptación del equipo a LeBron (porque él es el factor nuclear). Tampoco podemos olvidar la faceta psicológica de tener al mejor jugador de la época. Ese ritmo de victorias, de highlights y de momentos que seguro nos ofrece en Los Ángeles. Ese crecimiento de los jóvenes en una franquicia con ganas de volver a saborear las últimas rondas de Playoffs. Es el equipo al que todos miraran, entre curiosos y esperanzados. La amarilla le queda como un guante al ‘23’. Un nuevo ídolo en la ciudad. Bienvenidos al presente, Lakers.

La estrella: LeBron James.

Es la candidatura más evidente de la Conferencia, de la NBA y de la historia. No hay discusión. LeBron juega y entrena a los Lakers. Por si a estas alturas hay algún despistado, que se convenza con los números: 27,5 puntos, 8,6 rebotes y 9,1 asistencias.