Plantilla Minnesota Timberwolves 18/19

Cuando, aproximadamente por estas fechas el año pasado, los Timberwolves incorporaban a Jimmy Butler a cambio de Zach Lavine y Kris Dunn, muchos miraron con asombro a la plantilla de los de Minneapolis. Una estrella de la liga uniéndose a Towns, proyecto de dominador con grandes hechuras y números, y a un Wiggins del que se esperaba que siguiera progresando, convirtiéndose en el jugador que prometía al llegar a la liga en el año 2014. Una plantilla que también cambiaba entrenador, con Thibodeau a los mandos, y con Jeff Teague sustituyendo a Ricky para dar más tiro exterior a un equipo en necesidad del arma por excelencia del nuevo baloncesto. Todo pintaba de colores celestiales, y solo la feroz competencia del Oeste disminuía las esperanzas de los más cautos.

Un año después, el panorama es desolador. Los Wolves apenas consiguieron una mísera octava plaza, agarrados a un Jimmy Butler demasiado cargado de minutos y con brechas abiertas entre varios jugadores del equipo. Los Rockets se encargaron de que la travesía en postemporada del equipo de Minneapolis no durara demasiado, y, como era de esperar, el fracaso de un proyecto ambicioso ha llevado a que las dudas se multipliquen. Del entrenador y su cualificación a los jugadores y su capacidad competitiva. ¿Qué hacer esta temporada?

Por lo pronto han renovado a Karl Anthony Towns. 190 millones de dólares por cinco años, en lo que es una apuesta decidida por su joven estrella en ascenso. El pívot dominicano se convertirá en el mejor pagado de la plantilla, seguido por un Andrew Wiggins al que le pesa como una losa la extensión por 150 millones de dólares en cinco años que firmó el pasado verano. Allí donde Towns, pese a algunos reproches por su “falta de espíritu competitivo” brilla y domina, Wiggins parece, simplemente, estancado y sin mucho atisbo de mejora. Es joven, por supuesto, pero su actual situación contractual lo hace tanto intraspasable como una diana perfecta para las críticas hacia el equipo.

El otro gran frente de Minnesota, y este sigue abierto, es Jimmy Butler. El ex de los Bulls ha decidido que no más jugar en el frío norte de los Estados Unidos y que quiere marcharse. Por supuesto, muchos han sido los candidatos que han llamado a la puerta de Thibodeau para hacerse con los servicios de un jugador al que aún le quedan tres o cuatro años de mucha calidad, pero, al cierre de esta guía, ninguna oferta se había materializado. Para los Wolves es un golpe demoledor, porque muestra la pérdida de fe en el proyecto del que debía ser uno de los grandes referentes. Para Thibodeau, el dolor de dejar ir a uno de sus hombres de confianza. Y, para Butler, una oportunidad de juntarse con otra estrella en uno de sus destinos favoritos.

Sin embargo, puede que no sea todo tan malo. En primer lugar, la casi segura marcha de su estrella puede hacer que Wiggins recupere protagonismo, confianza y capacidades. Puede ser producto del Whisful thinking o de un deseo de cosas imposibles, pero si hay un momento para que se reivindique es ahora, y muy especialmente después de sus riñas con Stephen Jackson y el propio Butler en las redes sociales. A su lado, un Towns que también tiene que continuar cimentando su camino hacia el absoluto estrellato en la liga. Con los dos a bordo, atados para unos cuantos años, los Wolves enfrentan un problema económico pero también una posible bendición deportiva. Si Towns se confirma y Wiggins logra, aunque sea en un 80%, rendir conforme a las expectativas del contrato que le otorgaron, el futuro probablemente siga siendo luminoso.

El segundo motivo para la esperanza es que el traspaso de Butler probablemente lleve aparejada la marcha de Dieng y un alivio a corto plazo para los problemas financieros que pudieran tener. Teague probablemente ejerza su opción de jugador, salvo traspaso que lo lleve a otro equipo, y los de Minneapolis mantendrán un núcleo caro para la 2019-2020, pero sin muchas más losas y piedras en la mochila. Esta 2018-2019 es un gran momento para comenzar de cero, dar más responsabilidades a gente como Jones o Patton y volver a construir para el futuro. Duele pensar en lo que pudo ser y ya no, pero el experimento duró un año de ilusiones y decepciones. Mirada larga hacia el horizonte para que los lobos vuelvan a aullar.

Estrella: Karl Anthony Towns

El año pasado marcó un momento de crisis para Towns, obligado a compartir mucho más la bola con Butler y con Wiggins. El interior dominicano fue el tercer jugador con más tiros por partido, algo ilógico si se contrasta con sus habilidades, su edad y su estatus de estrella hecha y superestrella en proyecto. Este año, debería volver a ser el referente en el ataque y dominar a las defensas rivales con sus grandes habilidades ofensivas. Junto con ello, se esperan mejoras en dos áreas: defensa e intensidad. Si consigue dar el paso, la marcha de Butler se notará menos y el futuro será aún más claro para los de Minneapolis.

Objetivos:

Minnesota no parece querer dejar de competir, a pesar de la marcha de Butler, por lo que lo lógico es que quieran intentar llegar a la postemporada. Avanzar de ronda parece una quimera a día de hoy.

Previsión:

Unas cuarenta victorias. Insuficientes para alcanzar los Playoffs en el Oeste.