Que los Lakers son un equipo divertido de ver es tan verdad como que su defensa de la pintura es muy pobre. La segunda peor de toda la NBA (solo por detrás de los Suns), para ser más exactos. Es por ello que tras la insultante superioridad de Ibaka en el Staples hace unos días, Magic Johnson tomó la decisión inequívoca de reforzar el juego interior. Y este miércoles se ha confirmado oficialmente la llegada de Tyson Chandler a la franquicia angelina.

Chandler (36 años) llega a los Lakers tras ser cortado por los Suns, perdonando los 2,1 millones de su contrato. El pivot de 2,16m debería aportar ese plus defensivo tan añorado cuando McGee no está en pista. Y es que los de Luke Walton acusan en exceso cuando JaVale no juega: con él en pista, encajan 105,3 puntos por cada 100 posesiones; sin él, 111,4. Significativo.

Más allá de su impacto defensivo, Chandler debería ser una pieza de vestuario importante en un roster joven y que necesita referentes -más allá de LeBron James-. “Nos gusta el hecho de que contar con un veterano más. Un tipo que juega duro, que es muy inteligente y todo un campeón”, valoró precisamente el ’23’. Tyson es campeón NBA con los Mavericks en 2011 y ha sido All-Star. Ahora emprende un nuevo reto en busca de otro anillo (algo poco probable esta temporada).