Una semana después volvía la magia de la Euroliga al Palacio de los Deportes. El equipo blanco, que venía de ganar en Tel Aviv, se medía con un Khimki Moscow que viajaba a Madrid sin su gran estrella, Shved. Una baja muy sensible que debilitaba considerablemente al equipo ruso.

En cuanto al encuentro destacar que el Real Madrid salió con una marcha más y, rápidamente, consiguió la primera ventaja. Un parcial que, de no haber sido por Gill, hubiese sido mucho más grande. El ala-pívot estadounidense anotó seis de los 12 puntos que consiguió el Khimki en el primer cuarto. Sergio Llull, que cumplía años, tiró de un Real Madrid que se fue al segundo cuarto con el marcador 19 a 12.

El juego volvió con un triple de Campazzo que puso la ventaja del Madrid en los diez puntos. Bartzokas se puso manos a la obra para intentar solucionar los problemas que le impuso la defensa de un Real Madrid que se está mostrando intratable en esa faceta. La congestión en la zona de los chicos de Laso obligó al Khimki a buscar un acierto desde fuera que no hizo acto de presencia en la primera parte.

 

Sacar a Tavares de la zona

Sin embargo, poco a poco, los rusos fueron entrando en calor y recortando las diferencias en el marcador. Un hecho que vino producido por la dinamización de todos los jugadores y la relajación de los locales. Una canasta de Thomas obligó a Laso a pedir tiempo muerto para realizar ajustes en el equipo.  Los dos equipos se fueron al descanso con un resultado de 43 a 35 para el Real Madrid. Una ventaja que se vio aumentada por un triple de Gabriel Deck sobre la bocina.

Con los dos equipos ya sobre el parqué del Palacio de los Deportes, muy posiblemente, se pudo ver al mejor Khimki de todo el encuentro. Los rusos salieron muy enchufados y un castigaron la mala defensa del pick&pop de Edy Tavares. Especialmente un Mickey que abrió muchos el campo sacando al pívot blanco de la zona.

Fue precisamente este buen hacer el que metió a los rusos en un partido que se preveía fácil para los blancos. El trío de estadounidenses formado por Mickey, Thomas y Gill se sumaron para dar la vuelta al encuentro y poner el marcador 64 a 60 a falta de cinco minutos para el final del partido. Una situación que obligó a Laso a sacar a Jaycee Carroll para dinamitar el encuentro. Un triple del escolta estadounidense sirvió para abrir una brecha de diez puntos que deberían de gestionar en los últimos dos minutos.

La última intentona de los chicos de Bartzokas se vio frustrada por un Madrid muy serio que supo arreglar los problemas del tercer cuarto. Victoria de un Real Madrid que supo sobrevivir en una noche complicada para Tavares. De esta manera los blancos ponen el (7-0) en su casillero y siguen invictos en la competición europea.