No fue un partido para el recuerdo y posiblemente no sea la mejor manera de afrontar el Tourmalet -Madrid, Unicaja y Baskonia fuera; Olympiacos en casa-. El Barça dio muestras de seguir aturdido tras las derrotas sufridas ante Fenerbahce y Buducnost, pero superó en casa a un combativo Tenerife que claudicó tras una insuficiente segunda mitad donde anotó 32 puntos -si bien catorce fueron en los últimos dos minutos, ya con el pescado vendido-. El 20-7 del tercer periodo castigó a los de Vidorreta, que maquillaron el marcador con un parcial final de 0-15. Rectificó Pesic al descanso sentando a Pustovyi y Blazic, titulares, y los primeras espadas no fallaron. Tomic, pese a su calvario con las faltas, Heurtel y Hanga con un triple dejaron el partido visto para sentencia [72-57]. Singleton fue el más valorado con 25 créditos.

ESTADÍSTICAS

El pragmatismo sigue imperando en el Barça de Pesic. No la diversión, reservada para momentos puntuales, como los que encadena Heurtel de vez en cuando. El francés parece activar un botón en su organismo para desequilibrar y anotar con pasmosa facilidad. Después, como si se le fundieran los plomos, se desorienta y el equipo pierde el rumbo. Al menos este curso está Pangos, más efectivo de cara al aro este domingo, poniendo cordura en minutos sin control.

Opositó batalla Tenerife, un equipo que ocupa bien las esquinas y no teme en ejecutar desde más allá del arco. Los sistemas son claros y los interiores deben ingeniárselas para sumar. McFadden anotó dos triples consecutivos para empezar el encuentro. Un preludio de lo que estaba por venir, porque Tenerife acabó con ocho triples en la primera mitad, cuatro de ellos del estadounidense, una pesadilla para la defensa azulgrana.

Despertó el equipo de Pesic, aupado por la energía de Blazic y la actitud de un voluntarioso Singleton. Pangos conectó con el titular Pustovyi, excesivamente manso, y el Barça abrió brecha [15-8]. Aunque esta sería efímera, porque Sebas Saiz salió desencadenado del banquillo y en apenas dos minutos anotó siete puntos para igualar la contienda. El ala-pívot cedido por el Madrid mantuvo su hiperactividad y cerró el primer cuarto con una canasta a tabla [17-21].

Irrumpió Kuric en el segundo periodo, librando una corta pero intensa batalla desde el triple con McFadden. El factor diferencial sería Abromaitis, agazapado en la línea de tres para disparar una y otra vez y mantener a Tenerife por delante al descanso: 36-41.

Pesic salió con todo tras el descanso, haciendo valer el dicho de que en el tercer periodo no hay experimentos que valgan, y los azulgrana voltearon el marcador con un 8-0 que tuvo dos claros protagonistas: Tomic y Heurtel. El croata dio una rauda clase de fundamentos al poste; el francés rompió a San Miguel con gestos de cintura marca de la casa. En siete puntos se quedaron los aurinegros, acusando la falta de puntería [56-48].

El último cuarto ya no tuvo historia. Los catalanes pusieron la directa, Tomic ejerció de asistente -acabó con 3-, Singleton cargó el rebote en ataque y un triple de Hanga altísimo sentenció el choque. El parcial final de Tenerife, con triples de Brussino y San Miguel -más los tiros libres-, solo sirvió para maquillar el marcador.

Deberá mejorar el Barça, un líder en solitario de la ACB que no acaba de convencer. Quizás por el indigno pasado reciente, quizás por las carencias visibles que se aprecian en pleno mes de diciembre. Al menos, y no es poco, las victorias van llegando.