Si existiera la máquina del tiempo afirmaríamos que esta película ya la han visto en el Palau Blaugrana. De hecho, posiblemente sea la única que ofrece un pase cada semana. El género es el mismo: terror.

El Barça sumó su cuarta derrota consecutiva en la Euroliga -quinta en seis partidos- tras perder en casa contra Olympiacos. Aunque no es el dato, sino las sensaciones que transmiten los de Pesic, lo que obliga a los aficionados a llevarse las manos a la cabeza. Incluso a taparse los ojos, para evitar presenciar tal ignominia. Los azulgrana firmaron posiblemente uno de los peores partidos de los últimos cuatro años. Sin ideas en ataque –Pangos y Heurtel amasando el balón sin organizar para acabar lanzando un triple al borde de la posesión-, una defensa que sufre en la pintura y no llega a las esquinas y una rotación de escasa calidad. Ni los rebotes, una de las virtudes del Barcelona en el inicio de temporada, se salvan. Olympiacos capturó 37 rebotes (17 ofensivos) por 24 del Barça.

Pesic planteó un partido a pocos puntos frente al conjunto heleno. Buena muestra de ello fue la titularidad de Claver y Blazic. Un perímetro sin pólvora. Aunque curiosamente fue el valenciano el más destacado desde más allá del arco, anotando 3 -sin fallo- de los 6 triples culés. No rechazó la propuesta del técnico serbio Olympiacos, errático y con posesiones largas en la primera mitad. Al descanso, 30-32. Un tanteo tan bajo como soporífero en ritmo.

No cambió en exceso el plan azulgrana pese a la irrupción de Kuric y Hanga tras su letargo en el banquillo. Pero sí lo hizo Olympiacos, que encomendó a Spanoulis imprimir una marcha más. Y el mito respondió, con dos triples seguidos y una lección de dirección a Heurtel. El francés intentó, en solitario, una reacción, pero para entonces los griegos ya habían abierto brecha [41-54, min 27].

Pese al show de Vassilis, fue Milutinov el que destrozó realmente al Barcelona. El serbio de 2.13m sumó al poste, tras rebote ofensivo -7 de sus 14 rebotes en total- y estuvo casi perfecto desde la línea de tiro libre [8/9]. Ni Séraphin, ni Tomic ni Pustovyi pudieron detenerle. Singleton, pendiente de Printezis, tampoco llegó a las ayudas.

Cualquier reacción azulgrana en el último cuarto se desvaneció tras el triple inicial de Williams-Goss. Tampoco ayudaron los fallos en el triple -ocho errados en los últimos minutos-, así como una secuencia en la que Oriola y Claver fallaron sendos tiros bajo canasta. Oriola tiró de orgullo y peleó, pero no bastó. Olympiacos jugó con el reloj, pausó el partido y fue sumando desde el tiro libre para llevarse la victoria. La cuarta esta temporada como visitante.

El Palau amagó con una pitada tras la bocina final, pero la anestesia sigue vigente. Baskonia espera el jueves.

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