En Memphis comienza a brillar una estrella. Una ciudad ligada al transporte (sede de la empresa de logística FedEx y del segundo aeropuerto con mayor volumen de tráfico de mercancía de todo el planeta) y construida en torno al río Mississipi, que ha tenido que trabajar duro, a las sombras, alejada de los focos de las urbes más cosmopólitas y ‘show business’, para labrarse un nombre. Unos valores que han incorporado los Grizzlies a su decálogo particular y que conforman ‘El Gen Grizzlie’.

No vale cualquier jugador. Todo aquel que aterriza en Tennessee sabe que llega para luchar, para ensuciarse en el lodo, para acabar exhausto y luchar hasta el último segundo. Intensidad. Defensa. Grit&Grind. Trabajo y más trabajo.

Jaren Jackson Jr. es un tipo que ha demostrado en muy poco tiempo haber nacido para jugar en los Grizzlies. Un diamante en bruto que debe ser pulido y tallado con mucha paciencia y perseverancia para lograr alcanzar su máximo esplendor. El mimo del artesano ante su obra maestra.

Tan solo dos partidos (ante Indiana y Atlanta, saldados con 10 y 24 puntos, respectivamente) fueron suficientes para que Bickerstaff se diera cuenta de que tenía entre sus manos a un jugador diferente. No es que fuera un desconocido, pero en Michigan State era apuntado constantemente por su inercia a perderse en los partidos y compaginar actuaciones grandiosas con otras muy grises. Algo había cambiado y el técnico así lo sentía. La titularidad era suya.

Pareja de baile en la zona con Marc Gasol (un auténtico privilegio tener un mentor de tal calibre), tan solo necesitó dos semanas para asumir su nuevo rol, dar un paso adelante y presentarse ante el ‘Mundo NBA’ como lo que es: una pantera que ataca el aro rival con fuerza, pero también con inteligencia y sigilo, y que defiende su territorio con furia e intensidad.

Los datos son, entre la camada de rookies, contundentes: quinto máximo anotador, quinto máximo reboteador, quinto en robos, tercero en efectividad en tiros de campo, tercero en PER y segundo en tapones. Todo ello con tan solo 19 años. Y un futuro que abre sus puertas ante sí.

La mayor sorpresa con el de Nueva Jersey ha llegado en el apartado ofensivo. Hasta en 24 ocasiones ha concluido con dobles dígitos en anotación, destacando sus 36 puntos ante Brooklyn el pasado 30 de noviembre o los 27 de hace apenas unos días para tumbar a LeBron James y los Lakers.

Muy rápido en la transición y en el uno contra uno que lo convierten en un jugador difícil de defender. Muy inteligente en la lectura de juego, con un IQ claramente por encima de la media y un control de su cuerpo notable. Y, por si fuera poco, y uniéndose a la dinámica reinante en la NBA: un acierto interesante (y que mejorará) en el triple (34% de acierto).

Una intensidad y efusividad que refuerza el que es, quizá, su único gran ‘pero’, su gran talón de Aquiles. Jaren Jackson Jr., está jugando bien, realmente bien en sus 25.5 minutos de media en pista. Minutos que podrían aumentar de forma considerable si no fuera por su clara tendencia a la acumulación de faltas de forma frenética.

El interior lidera toda la NBA en infracciones por partido (3.7), siendo expulsado por ello en tres encuentros y alcanzando las cinco en nueve. Una agresividad en ambos lados de la cancha que lo hace tan especial y que, en ocasiones, fruto de su juventud, se convierte en su particular némesis.

Eso sí, si lo único achacable a un jugador es a raíz de su intensidad en pista, bendito problema. O eso deben pensar en Memphis, donde seguramente están, en este momento, frotándose las manos.