Tras la victoria del Movistar Estudiantes frente al Real Madrid este domingo (93-88), Rafa Zamorano analiza cinco aspectos del partido.

El tacto de Gentile

Alessandro Gentile pareció el Gentile de antaño el domingo por la tarde contra el Real Madrid, anotando 25 puntos en 28 minutos con 11/19 en tiros de campo. Gentile, que hace un lustro era una de las grandes promesa del basket italiano, cayó un tanto en desgracia tras sus problemas internos en Milán y acabó en el Estudiantes tras un par de rocambolescas temporadas en Europa e incluso flirteando con los Rockets, que lo draftearon en 2014.

Gentile, sin embargo, no es un alero moderno ni mucho menos. De hecho, es más bien lo contrario: con una aversión al triple y una falta de expresividad alarmante que le limita en las inmediaciones del aro, Gentile sobrevive e incluso destaca como jugador profesional por su combinación de tamaño, inteligencia y sobre todo tacto. Esta última virtud estuvo especialmente a la vista ayer frente al Real Madrid.

Gentile sencillamente encuentra ángulos para sacar tiros que para otros jugadores serían difíciles, y los anota con más efectividad de la esperada. En el primer cuarto, anotó una bandeja con la derecha desde el lado izquierdo chocando contra Ayón — un tiro complicado que Gentile anota, sencillamente, porque tiene un tacto excepcional. En la segunda parte, Gentile recibió un pase de Brizuela que lo pilló en un lugar complicado, demasiado cerca para una suspensión pero demasiado lejos para una bandeja. El italiano sacó un extraño tiro, medio bomba medio suspensión, que cayó casi con nieve y atravesó la red sin problema.

De sus posesiones al poste bajo hablaremos en el cuarto punto de este artículo, pero siguen un patrón similar. Gentile anota tiros que no son fáciles ni obvios: esos fadeaways, bombas, tiros a mitad de camino entre suspensiones y bandejas… El talento tiene estas cosas: que convierte en sencillo lo que no lo es tanto. Y Alessandro Gentile siempre tuvo talento.

La importancia de los altos con tiro

El comienzo del tercer cuarto nos dio un ejemplo perfecto del valor de los altos con tiro exterior. El Real Madrid salió con Ayón, Felipe y Deck — tres jugadores con poco o ningún tiro exterior. El resultado no se hizo esperar: sin espacio para operar, el Real Madrid acumuló posesión negativa tras posesión negativa. En un momento, encadenaron una bomba difícil de Campazzo, una posesión agotada sin tiro, una falta de Deck y un triple medio punteado también del «Tortuga».

Enfrente, el Estudiantes salió con Vicedo, Caner-Medley y Whittington. Todos ellos tiran o al menos pueden amenazar desde el triple, y el Estudiantes puso a Darío Brizuela a comandar las operaciones desde el pick and roll central y comenzó a sacar buenos tiros: un triple abierto de Caner-Medley en el pick-and-pop (anotado), un triple abierto de Whittington tras bloqueos sin balón (fallado), una bandeja anotada de Brizuela, un triple abierto en el lado débil de Vicedo…

Aunque los resultados no siempre acompañan —el Real Madrid consiguió anotar con posesiones al poste bajo de Ayón y Deck—, la diferencia que marca el fichaje de Whittington se dejó ver con claridad al principio del tercer cuarto.

Ha llegado Brizuela

Darío Brizuela está comenzando ya a ser el jugador que todos intuíamos, y a sus 24 está madurando en su juego y convirtiéndose en un generador de primer nivel. Esto se nota especialmente en su capacidad de atacar usando el bloqueo y continuación, que sigue siendo el principal arma ofensiva de los equipos europeos.

Con su mejoría en el tiro —y sobre todo en el tiro tras bote, que viene a ser la habilidad más importante en el basket moderno—, a Brizuela se le abren una infinidad de opciones en cada posesión, y el estudiantil está a elegirlas bien. Con su capacidad atlética, pone mucha presión sobre el hombre alto amenazando con irse al aro y finalizar. En este partido tuvo mucho éxito atacando especialmente a Gustavo Ayón. Esta amenaza obliga a los defensores a esperarle más abajo, cerca del aro, abriendo la opción del pick and pop —opción que Brizuela aprovechó para crear algunos buenos tiros para Whittington a Caner-Medley— o invitando a Brizuela a aprovechar los espacios para tirar desde media distancia. Si la defensa envía un tercer hombre para ayudar, Brizuela cada vez tiene más y mejor visión de juego, y encontró con éxito a tiradores en el lado débil, generando aún más tiros para su equipo.

Para un Estudiantes en el que Cook ya no genera el mismo juego que hace unos años y en el que Gian Clavell es más ejecutor que generador, tener un escolta capaz de crear juego con estos resultados es francamente esperanzador. Ahora toca creer en Brizuela y no dejarle ir salvo que llegue una oferta despampanante, para así evitar que Brizuela madure aún más pero en otro equipo, de forma similar a lo que está sucediendo con Jaime Fernández sólo año y medio después de salir del Estudiantes.

Deck y Gentile al poste: dos caras de la misma moneda

Gabriel Deck y Alessandro Gentile son jugadores con un perfil físico similar: tienen un tamaño y peso parecidos, y para rematarlo, ninguno de los dos tira especialmente bien desde fuera ni genera con particular confianza tras bote desde el perímetro. Sin embargo, son dos jugadores con un acercamiento al baloncesto diametralmente diferente, y en la segunda parte tuvimos un ejemplo perfecto de ello.

Durante el tercer cuarto, ambos equipos instruyeron a sus aleros a atacar al poste bajo. Gabriel Deck se puso a ello con la agresividad que le caracteriza, atacando el aro con fuerza y sacando bandejas y tiros libres. Cuando la defensa se cerró sobre él, Deck incluso sacó algún pase a la esquina del lado débil buscando a tiradores abiertos. Esos tiros —bandejas, triples abiertos y tiros libres— son justamente los tiros más eficientes del baloncesto, y Deck usó su físico, agresividad e inteligencia táctica para crearlos en varias posesiones.

Gentile, en cambio, es un alero relativamente poco físico pese a su altura y peso. Es un jugador más técnico y que suele rehuir el contacto. Por lo tanto, sus tiros al poste bajo fueron básicamente tiros de media distancia, a la media vuelta o en fadeaway. Aunque anotó algunos —especialmente dos seguidos contra Rudy Fernández en el último cuarto— estos tiros son precisamente los tiros que el Real Madrid quería forzarle a tirar. Aunque hoy le entraron —y a la postre le dieron la victoria a un excelente Estudiantes—, es muy posible que a lo largo de la temporada sus porcentajes en tiros de ese tipo no sean sobresalientes, y quizá el Estudiantes mejoraría si los eliminaran de su plan de partido y los cambiaran por tiros más eficientes.

Detalles de Rudy: barriendo el balón al final del 3r cuarto

Rudy está teniendo un resurgir, anotando triples acrobáticos y generando mucho juego para sus compañeros después de unos años en los que parecía haber bajado su nivel de forma definitiva. Lo que no ha cambiado, sin embargo, es su inteligencia y su picardía en la pista. Rudy es sencillamente fantástico aportando en pequeños detalles que acercan más a su equipo a la victoria.

Un ejemplo perfecto de esto vino en la última posesión del tercer cuarto, cuando el mallorquín barrió un tiro de Gentile. Lo impresionante de esto no es que barriera el tiro —que también—, si no que, para poder hacerlo, Rudy ya estaba preparado para saltar antes incluso de que Gentile tirara. Aunque es fácil desde el sofá de casa, ese tipo de decisiones son extremadamente difíciles de tomar en un partido de alto nivel, y denotan una inteligencia y una capacidad analítica superlativa en un Rudy Fernández que puede ser de los mejores jugadores de Europa en ese sentido.

Artículo de Rafael Zamorano