Hacía seis años que el Real Madrid no anotaba 60 o menos puntos en la Euroliga. Fue en 2013 en el OAKA (54-58). Este viernes, los blancos apenas sumaron 60 puntos y cayeron en Montenegro ante un atinado Buducnost (73-60). Rafa Zamorano analiza las claves del encuentro con 5 observaciones:

1. Goga Bitadze es un pívot NBA

El nombre de Gaga Bitadze no le resultará extraño a ninguno de los lectores que tengan un ojo puesto en el baloncesto de formación: el georgiano lleva mucho tiempo apuntando maneras, y empezó la temporada dominando la liga ABA en el KK Mega Bemax. Su fichaje por el Buducnost parecía un movimiento similar al que otro cliente de su agente Raznatovic, Ante Zizic, hiciera hace un par de años, cuando fichó por el Darussafaka Dogus y se convirtió inmediatamente en su pívot titular para la segunda vuelta de la Euroliga.

Yo aún no le había visto jugar con la camiseta del Buducnost, y enseguida saqué dos conclusiones. La primera, que el Buducnost es otro equipo. Bitadze les da un finalizado ofensivo de primer nivel —un perfil que sencillamente no tenían— que también es muy sólido defensivamente. Pívots capaces de atacar y defender a buen nivel hay pocos en la Euroliga, y el Buducnost parece un equipo nuevo —y mucho más peligroso— ahora que hace un mes.

La segunda conclusión es que Bitadze apesta a jugador NBA. Ahí donde Ante Zizic se basaba en un juego lento y pesado para hacer daño en Europa, Bitadze se basa en una movilidad mejor de lo esperada, un buen conocimiento del juego y una confianza infinita en sus posibilidades. No se amilanó en ningún momento contra el Real Madrid y sus excelentes pívots. Hubo un momento en la primera mitad en la que Bitadze atacó a Tavares en tres posesiones consecutivas. En dos de ellas se llevó unos taponazos tremendos, pero en otra le sacó un 2+1 al caboverdiano y, lo más importante, en ningún momento pareció intimidado. En otra secuencia, ya en el último cuarto, taponó un tiro, capturó un rebote ofensivo y luego anotó una canasta: el tipo de secuencia dominante en un partido ajustado y tenso que demuestra quién es quién.

Esto no significa que Bitadze vaya a tener éxito en la NBA: el basket da muchas vueltas y el devenir de las cosas suele depender más de contextos y oportunidades de lo que creemos. Pero desde luego, el pívot georgiano apunta muy buenas maneras.

2. Los bases madridistas y el pick and roll

La combinación de bases del Real Madrid tiene ahora mismo una debilidad muy pronunciada: su relativa incapacidad de atacar el aro. La altura de Campazzo, combinada con un Llull al que le cuesta mucho penetrar y forzar ayudas, hace que los rivales del Real Madrid puedan cerrar la pintura con relativa facilidad. El Buducnost dio toda una lección de ello anoche, impidiendo que Ayón y Tavares produjeran puntos en el pick and roll llegando pronto a la primera ayuda, y apostando a que Llull sería incapaz de superar los flashes de los pívots y a que Campazzo, pese a superarlos, no podría anotar de forma eficiente. También tenían clarísimo el scouting: Campazzo apenas consiguió rebasarlos dividiendo el bloqueo, que es su arma favorita para conseguir bandejas fáciles en estático.

Tener un ataque eficiente cuando los jugadores que manejan el balón no pueden anotar cerca del aro es complicado. Si Llull no recupera su explosividad, es posible que el Real Madrid tenga que plantearse darle más responsabilidad creativa a Causeur o a —atención— Prepelic, que son los que más habilidad han demostrado en este aspecto durante esta temporada.

3. El efecto Norris Cole

Norris Cole, tras un año un tanto decepcionante en Maccabi, parecía otro con el uniforme del Buducnost. Cole atormentó a los bases madridistas con su excelente velocidad lateral y habilidad para aguantar los contactos, y fue un terror en las líneas de pase y en las ayudas con su envergadura y nivel de actividad. En ataque, se le notó menos egoísta que el año pasado, y fue capaz de tener una noche de lo más eficiente limitando sus tiros a transiciones —su velocidad es bestial— y tiros lejanos si la defensa pasaba el bloqueo por debajo, y eligiendo penetrar y asistir lo máximo posible para generar tiros fáciles.

A este nivel, el Buducnost ha encontrado un base titular Euroliga. Es una lástima que no lo tuvieran desde el principio de la temporada; es posible que entonces estuvieran metidos en la pelea por los playoffs.

4. No Carroll, no party

Jaycee Carroll lleva unas semanas de baja con una lesión de glúteo. Al parecer volverá a jugar la semana que viene y, francamente, el Real Madrid lo espera como agua de mayo. La ausencia del mejor tirador de Europa se nota muchísimo en partidos trabados como este, donde el talento decide. Anoche sólo Rudy fue capaz de desatascar al Real Madrid con un par de triples lejanos en movimiento, pero los blancos echaron mucho de menos a Carroll, que suele ser su vía de escape cuando todo lo demás no funciona.

Al final, la renovación del mormón es sencillamente un reflejo del mercado: aunque vaya a comenzar la 2019-2020 con 36 años, sencillamente no hay ningún jugador ahora mismo en Europa que pueda darle al Real Madrid lo que le da Carroll.

5. Técnica defensiva: reversos para pasar bloqueos

Mediado el primer cuarto, Fabien Causeur nos dejó una delicia de técnica defensiva que siempre me encanta ver. Defendiendo al hombre del balón, pasó un bloqueo con un simple reverso, como el que usaría un pívot para superar a su rival en el poste bajo. Es una maniobra sencilla que usan otros jugadores —especialmente Rudy Fernández— pero que funciona muy bien siempre y cuando se use de forma selectiva para evitar que el rival finte y salga por el otro lado del bloqueo, en cuyo caso se encontraría una autopista hacia el aro.

Son simplemente detallitos que denotan el muchísimo trabajo que los jugadores Euroliga tienen que invertir para depurar la técnica —también defensiva.