Estudió la lección el Barça, aprendió de los errores del pasado y superó el examen de El Pireo con un excelente que pudo rozar la matrícula de honor (55-76). Los azulgrana fueron un vendaval inapelable para el Olympiacos, ignoto en prácticamente todas sus facetas. Ni rastro del exuberante dominio de Milutinov, Spanoulis solo irrumpió en el 2Q, Papanikolaou y Leday se quedaron a 0 y Printezis sufrió horrores para anotar (6 puntos, 2/9 en tiros de campo). Las llamas del infierno griego fueron apagándose a medida que un pletórico Barça atizaba al conjunto local. No tiraron la toalla los griegos, pero toparon una y otra vez con un muro impenetrable. Tal fue la soberanía culé que los aficionados de Olympiacos, amantes del estruendo perenne, abandonaron a sus jugadores en los últimos minutos.

En tierra de astilleros, Blazic y Hanga se conjuraron para construir ese bastión indestructible que tanto anhela Pesic en defensa. Agacharon el trasero, alargaron sus brazos para recuperar posesiones, leyeron las ayudas desde el lado débil. Contagiaron a sus compañeros, bravucones como pocas veces, y en ataque sumaron (8 y 11 puntos respectivamente). Siempre bajo la dirección de Pangos (8 asistencias), los azulgrana se sintieron y fueron nítidamente superiores. Singleton, desconcertante en anteriores encuentros, estuvo sobresaliente desde el triple (enchufó 5, igualando su mejor marca en Euroliga, para acabar con 18 puntos).

La exhibición en tierras griegas no es novedad para el Barcelona, que ya la pasada temporada, con Pesic en el banquillo y sin opciones de Top 8, ganó 63-90 al cuadro heleno. Ahora la historia es bien distinta y los catalanes lucharán por colarse entre los cuatro primeros (es decir, lograr factor cancha para los Playoffs). Son 5º con un balance de 12 victorias y 9 derrotas.

Quién lo iba a decir tras las dos derrotas iniciales y el bache que atravesaron desde finales de noviembre hasta el 18 de diciembre, precisamente ante el Olympiacos, que asaltó el Palau 60-69.

ESTADÍSTICAS

El inicio del encuentro fue fulgurante. Mágico. Rememoró a la época de hegemonía con Pascual. Una defensa sofocante, un ataque efectivo. Tan sencillo de describir, tan complejo de ejecutar. Pesic apostó por Blazic para frenar a Spanoulis, y el acierto fue absoluto. Tomic comenzó mejor que Milutinov y los triples (de Blazic, Singleton y Hanga) empezaron a caer hasta el 6-27 con el que terminaría el 1Q. Si la perfección existe, el Barça estuvo cerca de conseguirla.

Hubiese sido ingenuo creer que Olympiacos no reaccionaría y que el Barça mantendría tal nivel de exigencia atrás y acierto en ataque. Los helenos aumentaron su actividad defensiva y Spanoulis asumió las riendas. Superó a Heurtel una y otra vez, anotando 5 puntos consecutivos y repartiendo juego para que Milutinov y Strelnieks redujeran la diferencia. Parcial de 15-0 (21-27). Vuelta a empezar. El Barça estaba colapsado y no atinaba ni tras segundas oportunidades (12 rebotes ofensivos de los 35 en total). Fue Blazic el que rompió la pájara tras 6:30 minutos sin anotar con un triple aliviador. Y Heurtel, tan hiperactivo como tarambana, ayudó a aumentar nuevamente la brecha al descanso (28-38).

Dicen que el 3Q suele marcar el devenir del encuentro. Que hay que salir con todo. Y el Barça supo mantener un alto nivel de concentración para alargar su dominio en el marcador. A diferencia de otras temporadas, los azulgrana saben dominar y controlar el ritmo del encuentro. Singleton fue el principal protagonista del periodo. Siempre abierto, liberando la zona para Tomic/Séraphin, el estadounidense ametralló al Olympiacos a base de triples. Uno para abrir veda (30-43, min 22), otro para calmar el intento de reacción local (36-48, min 25) y un último que desesperaría a Blatt (40-53, min 28). Tres que fueron cayendo como un jarro de agua fría en los aficionados griegos. Strelnieks, con un triple tras paso lateral, maquillaba el marcador antes del 4Q (43-55).

Pero fue simplemente eso, un maquillaje. El Barça se dispuso a cerrar su obra maestra a base de más defensa. El Olympiacos vivió, como pocas veces este curso, una impotencia ofensiva sin alternativas. Todo quedó visto para sentencia tras una canasta a tabla de Pangos, un tanto inverosímil, que disparó a los azulgrana hasta el +18 (45-63, min 34). Ya no habría más historia. Victoria aplastante, average y 5ª plaza conseguida.