Tras la derrota del Real Madrid frente al CSKA Moscú este viernes (82-78), Rafa Zamorano analiza tres aspectos del partido.

1. ¿Qué le pasa al Chacho?

Tirando de estereotipos, Sergio Rodríguez se nos está congelando en Moscú. Contra el Real Madrid, el Chacho mostró su peor versión: anotó sólo 6 puntos y se marcó un -7 en tan sólo 15 minutos en un partido que su equipo ganó. El CSKA jugó mucho mejor con Hackett en pista —y no es la primera vez— e incluso hubo unos minutos en el último cuarto en los que Itoudis prefirió un quinteto con De Colo de base antes que volver a poner al canario en pista; algo impensable hace un año.

Es posible que sencillamente el juego del Chacho no se ajuste a la identidad de este CSKA tan físico, atlético y defensivo. De forma similar a Larkin en el Efes, Sergio parece totalmente desconectado del resto del equipo. Es casi como si tuviera que tirar de vez en cuando, pero nunca dentro del ritmo del CKSA. Sin el spacing ofensivo de los equipos de Laso y sin su dieta habitual de pick and rolls, el Chacho tiene menos de mágico y más de jugador corriente — y es una lástima porque es uno de los jugadores más espectaculares que nos quedan en Europa.

2. La versatilidad anotadora de Anthony Randolph

Anthony Randolph está teniendo una temporada espectacular, y en muchos partidos ha sido el bote salvavidas de un Real Madrid algo inconsistente en este tramo de temporada. Este partido contra el CSKA fue otro ejemplo más de lo que le hace especial: su versatilidad anotadora.

Anotó 20 puntos con buenos porcentajes (4/5 en tiros de 2, 3/5 en triples), pero lo más importante es que lo hizo con una mezcla variada de localizaciones de tiro: anotó 2 tiros en las inmediaciones del aro, otros 2 desde la media distancia, otro más en forma de bombita desde el poste bajo y 4 tiros desde la larga distancia. Un jugador capaz de anotar de forma tan variada y además manejar el balón lo suficientemente bien como para jugar un pick and roll entre el 4 y el 5 —la primera canasta del Real Madrid vino así— es un terror para cualquier defensa, incluso una tan física como la del CSKA de Moscú.

3. Forzar faltas — una habilidad baloncestística

A muchos espectadores no les gusta ver a jugadores que saben forzar faltas: se considera algo «tramposo», una manía que hace el juego más lento y aburrido. Puede que tengan razón: a nadie le gusta ver un carrusel de tiros libres. Pero al final, forzar tiros libres le da a tu equipo más posibilidades de ganar, y requiere una cierta habilidad y también un cierto valor.

El ejemplo más claro en este partido fue Nando De Colo. El francés es simplemente un experto en nunca echarse atrás. Tras bloqueo o tras bote, siempre ataca el aro con muchísima verticalidad, forzando faltas a base de obligar a los rivales a cambiar de dirección y chocar contra él. Y si consigue rebasarlos, De Colo siempre finaliza —o lo intenta— saltando hacia adelante, forzando el contacto y sin amilanarse lo más mínimo. Cuando sus rivales permanecen verticales, los árbitros no pitan la falta; pero ante el mínimo movimiento de los defensores, estos llegan tarde y De Colo se cobra dos tiros libres, que a la postre convierte con un 90% de acierto.

4. La única debilidad defensiva de Campazzo

Campazzo es un excelente defensor, y lo sabe cualquier que vea Euroliga. Tuvo un par de posesiones brillantes sobre De Colo y en general usa su literalidad, bajo centro de gravedad, fuerza y manos a las mil maravillas para detener a sus rivales.

Tiene un solo punto débil: es bajito. Contra la mayoría de equipos, lo suple con esfuerzo e intensidad. Contra los mejores equipos es mucho más difícil: tanto De Colo como Hackett anotaron contra Campazzo simplemente tirando por encima de su punteo, y el argentino no pudo hacer absolutamente nada al respecto.

5. Un breve apunte sobre el arbitraje

La Euroliga se ve quizá en una situación algo incómoda: apenas dos horas después de emitir un comunicado admitiendo varios errores arbitrales a favor del FC Barcelona Lassa en su partido de ayer frente al Zalgiris Kaunas, se encuentra con una serie de decisiones polémicas en los últimos minutos del CSKA – Real Madrid, de nuevo a priori «favoreciendo» al equipo de casa. Es importante recordar dos cosas cuando hablamos de los arbitrajes. Primero, el baloncesto a estos niveles sucede muy deprisa y es difícil verlo todo a tiempo, especialmente en partidos ajustados donde los jugadores se arremangan y la intensidad se dispara. Segundo, hay errores arbitrales en todos los partidos: si sacáramos la lupa a pasear, podríamos sacarle punta a todos y cada uno de los encuentros de esta Euroliga, y ver fantasmas donde no los hay.

En ese sentido, quizá la Euroliga deba dar un paso más hacia la transparencia y copiar el modelo NBA: hacer un informe público sobre cada partido. Porque, si no hacemos esto, ¿cómo justificamos sacar comunicados unos días y otros no? Los errores existen, son humanos y se cometen en todos los partidos. Aceptémoslo y sigamos jugando.