Grecia vivió este miércoles un nuevo episodio de vergüenza ajena. Panathinaikos y Olympiacos se medían en las semifinales de la Copa. Un clásico en busca de un billete para la gran final. El OAKA albergaba, con el habitual ambiente hostil, un derbi con cuentas pendientes. Rick Pitino vs David Blatt. Y los verdes dominaron con rotundidad la primera mitad, marchándose al descanso 40-25. Una ventaja considerable.

Y hasta ahí duró el partido. No habría segunda mitad.

El Olympiacos, en un ejercicio más propio de un equipo regional alegando un trato arbitral inadmisible, se negó a salir a pista. Abandonó el partido, con la consecuente derrota y eliminación de Copa. El Panathinaikos disputará su 15ª final de Copa en los últimos 17 años.

“Nunca había visto algo igual”, declaraba DeShaun Thomas (Panathinaikos) minutos después de los hechos. Silencio sepulcral en el cuadro de los del Pireo, solo roto por su GM Christos Stavropoulos, clamando al cielo que no podían seguir participando en esa «farsa» y solicitando a los responsables federativos que tomasen medidas para que no se repitiesen situaciones similares.

Se da el caso que el Olympiacos ya había escrito una carta, horas antes del partido, a la FIBA, sospechando un posible (y presunto) mal arbitraje. “Estaban avisados de lo que podía pasar”, nos cuenta un periodista que sigue la actualidad del Olympiacos y que ha preferido no dar su nombre.

Para cerrar otro capítulo negro del baloncesto heleno, los aficionados del Olympiacos vitorearon a sus jugadores en su regreso a casa por la decisión de no seguir jugando. La realidad, dolorosa, es que el Olympiacos apenas suma 6 títulos domésticos en lo que va de siglo (3 Ligas -2012, 2015 y 2016-; 3 Copas -2002, 2010 y 2011-).

El PAOK, otro finalista

El PAOK será el rival del Panathinaikos en la gran final tras superar en la otra semifinal al Kymis 61-72. Vuelven a una final copera 20 años después y con la máxima ilusión.