Segunda jornada, para muchos en la que empieza la Copa de verdad, con todos en sus puestos, equipos y aficionados, el día en el que debuta el anfitrión, día de derbi, por cierto, y nadie se lo quería perder. Sergi García, jugador de Valencia Basket, el humorista y reconocido fan estudiantil Queque, o el mítico Nate Davis, además de Roberto Sánchez, «Román, en Campeones.

Con todos listos, alertaba Millán Cámara de la falta de Darío Ojeda, compañero de El Confidencial, ¿dónde estaría? Entre tanto, la tercera semifinal se ponía en marcha con un Joventut arrollador, 11-19 en el minuto 6, forzando los cánticos desde el gallinero de su hinchada: «visca La Penya, y visca Badalona«. Y ahí apareció Darío.

«Échale huevos, Baskonia échale huevos«, se sentía desde el fondo de Goya, una vez más la afición por excelencia del torneo, 27-31 min 14. «Joe, en un momento se han puesto a 4», mascullaba Millán. Madre mía, Jalen Jones, «¡está loco!», y a La Penya se le encogió el brazo. Atención, 19:45, Santi Escribano, CM de Movistar Estudiantes, y Eduardo Candel, fotógrafo del club, salen disparados, algo se está cociendo en Fuente del Berro..

Cientos de aficionados del equipo colegial esperaban a su equipo a grito de «partido fácil oe» y «Estu, Estu, madridista el que no vote«. Al fondo se vislumbraba el bus del equipo, se para, y la locura, Whittington, puño en alto, enfervoreciendo a las masas. Ambiente de Copa, amigos.

Y dentro, ¿qué? La Penya, guiada por un majestuoso Laprovittola se mantenía por delante en el marcador, 51-59 min 25. El Palacio lleno hasta la bandera, «¡Baskonia, Baskonia» gritaban los aficionados, insuflando una dosis de fe a su equipo, con Toko, manojo de nervios, en pie detrás del banquillo. «¡Vamos ostia!» farfullaba Marcelinho después del vigesimosexto punto de Laprovittola, 68-73 al final del tercer cuarto, e Iñaki González, de dudosa flexibilidad, jurando en arameo mientras trataba de escapar del estrecho espacio entre mesa y silla de la tribuna presa.

Gritos de «¡Penya, Penya! inundaron el Palacio, al son de Harangody, triple para sentenciar el choque, 80-89 min 38, una renta que fue imposible para el Baskonia, sin tiempo para reaccionar y la Copa del Rey que regaló la primera sorpresa del evento y una ovación para la historia, más de doce mil almas en pie ovacionando a Laprovittola, 50 de valoración. Salvaje.

Llegó el plato fuerte, el derbi, y ahí estaba Antonio Resines, en primera fila, declarado seguidor estudiantil, sufriendo con el mal inicio colegial, 23-14 min 7. El Estu reaccionó, tal vez empujado por su orgullo o por el apoyo de tres cuartas partes del pabellón, siempre del lado del rival más débil, 29-27, con Jaime Fernández presente, animando a sus ex compañeros con las muletas a cuestas, ¡ánimo!

Jugando fácil el Madrid apabullaba a un Estudiantes a verlas venir, sin argumenos, ensimismado ante el fondo de armario de Pablo Laso. El pabellón enmudecido, gobernado por la afición merengue, exultante ante el despliegue de sus rivales, 50-34 al descanso.

No podía faltar, y no podían ser otros, el otro himno de la Copa del Rey, el ya mítico «Era Campo Atrás» retumbó en el Palacio con el Madrid lanzado, rondando los 30 puntos con el Estu mal herido, herido de muerte, quizás un regalo envenenado esta Copa para los colegiales, «humillación en el pabellón» coreaba el fondo de Jorge Juan, metiendo el dedo en la herida, como no podía ser de otra manera. Todos los jugadores blancos anotaron, todo ante los ojos de Florentino Pérez, presente en un duelo que el Real Madrid finiquitó con un apretado 94-63.