Calle Lombia, ahí empezó la jornada de sábado en Madrid, en el Restaurante 5 sentidos, cerveza fría, café caliente y mucho baloncesto en boca de los allí presentes, personalidades como Jota Cuspinera, entrenador de Montakit Fuenlabrada; Chema de Lucas, twitter star; o David Sardinero, director de la revista Gigantes del Basket. Un poquito de SPAM nunca viene mal.

Luces apagadas y el «Thunderstruck» de AC/DC para recibir a Tenerife, y pitos al Barça, ya saben eso de todos contra el fuerte. Personalidades como Quino Colom, o Antonio Martín, presidente de la ACB, en primera fila cuando Pérez Pirrazo lanzó el balón al aire a las 19:02 de la tarde. Cada canasta tinerfeña se celebraba en el Palacio de Goya, por la afición aurinegra, inmensamente superior a la culé, un triple de Staiger puso el 15-15 y los gritos, siempre gafes, de «sí se puede«, veremos…

Después de 15 minutos, se puede confirmar que el Barça – Tenerife es, sin duda, el partido más aburrido hasta la fecha, solo gritos de «fuera, fuera» hacia el trío arbitral después de una falta en favor del Barça, parecían desperezar un partido de lo más soso, que beneficiaba a los de Pesic, 41-29 al descanso, haciéndose fuertes en defensa, sin dar pie a la sorpresa, ante la indignación de Vidorreta, incrédulo ante el mal hacer de los suyos.

Segunda parte en marcha y los jugadores del Madrid haciendo acto de presencia por el fondo de Jorge Juan. Con el Barça lanzado en el marcador, 55-40, aterrizó Ferreras y su séquito, descolocando toda la primera fila de VIPS, imagen curiosa, el jefe es el jefe. La ola, la famosa ola, por primera vez vista en la Copa, espectacular como más de 12 mil personas se mueven al mismo compás, mientras el vigente campeón maniataba a Tenerife, el ejemplo de lo ocurrido ayer al Baskonia caló en los de Pesic, 74-52al final del tercer cuarto.

Por cierto, ¿dónde está Darío Ojeda? El Barça rondaba los 30 puntos, más de uno zozobraba ante tan pobre espectáculo, «¡qué aburrimiento!», el speaker era vacilado por la afición baskonista y Millán Cámara, hoy sin su jersey de lana, cabezeaba en la tribuna de prensa esperando a que llegara la hora de la cena. «Estu, Estu, madridista el que no bote» y «Força Penya» se escuchaba desde el fondo de Goya, respondiendo la afición merengue al son del tambor, «Madrid, Madrid, Madrid«. Salseo en la grada, porque dentro de ella… paseo militar del Barça, que estará en la final.

Y todo eso lo escribí, ingenuo de mi, cuando quedaban algo más de dos minutos. Una vez ahí, el partido se descontroló, el Barça perdió el control y Tenerife voló como SuperMan, se pusieron a tiro de piedra, y ya saben, falta de Brussino, Vidorreta clamando al cielo de rodillas y a la calle. Desde el túnel de vestuario un integrante del staff culé se acordó de más de uno de los que pitaban a su equipo, «siempre contra el Barça, siempre contra el Barça«, los jugadores de La Penya hacían pasillo a vencedores y vencidos mientras Pau Ribas sentenciaba, «hemos hecho el bobo«. Más de uno se abalanzó sobre la rueda de prensa buscando el titular de Vidorreta, pero el vasco se debió tomar una tila antes de la comparecencia, «no se ha mojado nada». Pues vaya.

Mención especial merece Rafa Muntión, mítico narrador en Radio Vitoria, que se llevó una ovación del respetable, que coreó su nombre, mientras éste, en pie, agradecía el gesto, emocionado y haciendo reverencias.

Todo listo para el arranque de la segunda semifinal, y Queen Mary, la animadora de la fiesta, patinó: «todo listo para el Barça Lassa – Real Madrid». Gajes del oficio.

El Delfín Ramiro se hacía fotos en una de las esquinas de la cancha y el Real Madrid apretaba a fondo el acelerador, con Ayón en modo Supersaiyajin y Causeur asfixiando a Laprovittola, 26-18 después de 10 minutos. «Dos meses tío«, le decía Jaime Fernández a Nicho Ricchotti, indicándole el tiempo que estará en el dique seco.

Triple de Morgan, minuto 18, 43-36 y el cántico maldito: «¡Sí se puede!», de la afición catalana… veremos si corren la misma suerte que Tenerife.

En la segunda puerta la hinchada blanca dio un paso al frente, invadiendo con sus cánticos cada rincón del mal llamado Wizink Center, el equipo cogió carrerilla con un triple de Llull, que vaya si lo necesitaba, 62-48. Jaque a la Penya con 14 minutos por jugarse. En segunda fila, más de un colegial habría firmado la imagen, Jaime Fernández, Carlos Suárez, Jayson Granger y Quino Colom comentaban el partido mientras Laprovittola se revolcaba por el suelo sin obtener una falta en su favor, «está cansado. Mucho desgaste ayer«, decía Mariano Galindo. Bocinazo del tercer cuarto y 71-52, una final Madrid – Barça se viene encima.

«Let´s go, let´s go«, animaba Durán desde el banquillo, tratando de insuflar una última bocanada de esperanza a sus jugadores. Pero fue imposible, el Madrid no dio opción a la duda, Hierrezuelo dejó una antideportiva para su colección de momentos inolvidables.

La Penya cayó con honores, y tuvo que volver a la pista, aclamados por su hinchada. Ahí estaban Laprovittola y compañía, con los ojos llorosos, «esto es muy bonito«, comentaba, aplaudiendo desde el parquet a sus cientos de aficionados que copaban parte del graderío. Es lo que tiene la Copa del Rey, es lo que tiene el baloncesto. Mañana más.

Foto, FOTÓN, de Emilio Cobos /ACB