El Barça Lassa revalida su título de Copa del Rey ante su eterno rival, el Real Madrid, y en su casa, el Wizink Center. Una final muy igualada que necesitó de una prórroga para decidir el ganador. Thomas Heurtel, nombrado MVP de la Copa.

La igualdad reinante en el primer tiempo se deshizo en el segundo. El tercer cuarto tuvo claro color blanco, pero el Barça Lassa supo volver al partido en el último cuarto, remontando más de 10 puntos. Llull envió el partido a la prórroga, la cual no estuvo exenta de polémica. Una canasta de Tomic, que tuvo que ser revisada, terminó por dar la Copa del Rey a los suyos, ante su ex equipo, en su antigua casa.

Crónica

Esta Copa del Rey tuvo un claro color argentino y en el inicio de la final, Campazzo, como tal, no quiso ser menos. El base fue el jugador más destacado para el Real Madrid en los primeros compases (7-5). Subió el nivel defensivo el Barça Lassa y con un acertado Claver y un hipermotivado -y abucheado- Tomic llegó un parcial de 3-11. La espesura del ataque local fue desatascada por los interiores madridistas. Randolph y Ayón, ratificando su gran torneo, permitieron a los suyos recuperar la desventaja (16-18), la cual se encargaría de ampliar Heurtel al anotar una canasta sobre la bocina del primer cuarto (16-20).

El mal porcentaje en tiros de tres de los blancos en el primer cuarto, mejoró radicalmente en el segundo. A la intimidación atrás de Tavares se unió la mejor versión de Llull con dos triples y una asistencia que permitió remontar al Real Madrid.

Durante los seis primeros minutos, el Barça Lassa sólo anotó una canasta en juego y vivió de los tiros libres, forzados principalmente por Oriola, muy inteligente en el juego sin balón. Los azulgranas se recompusieron con un parcial a favor, que coincidió con la vuelta a pista de Pangos, quien anotó 4 puntos seguidos (29-33).

En un final marcado por las defensas, una canasta tras rebote ofensivo de Ayón (el jugador más destacado del primer tiempo) sobre la bocina, hizo que el partido se fuese al descanso con empate en el marcador: 35-35.

Salieron ligeramente mejor de los vestuarios los blancos. Apostó Pesic por Hanga, pero al contrario que en los pasados partidos no hizo efecto (dos falta en dos minutos). Causeur asumió galones, Randolph acertó desde la larga distancia y Campazzo le imprimió ritmo al encuentro. El Real Madrid, en su mejor momento del partido, consiguió su máxima ventaja hasta el momento (50-41). La grada, en clara simbiosis con los jugadores, llevó en volandas al equipo blanco.

El Barça Lassa sufrió este ambiente en contra. No realizó buen juego en ataque (4 pérdidas) y atrás no pudo hacer frente a los tiradores blancos, que estuvieron de dulce en este periodo. Así, el cuarto se saldó con sólo 14 puntos para los azulgranas y 25 para el Real Madrid, que parecía medio sentenciar el partido a falta de un cuarto (60-46).

El Barça Lassa, lejos de bajar los brazos, cogieron el testigo anotador de los locales en el tercer cuarto y en este momento fueron ellos, quienes acertaron desde el triple. Tres triples seguidos de Claver, Oriola y Heurtel hizo saltar las alarmas en el banquillo blanco, que pronto se apresuró a detener el encuentro (61-55).

El tiempo muerto de Laso no hizo efecto en los suyos. Heurtel cogió la batuta de los suyos y con dos grandes acciones volvió a poner al Barça Lassa por delante tras unos minutos en los que el partido parecía perdido para ellos (61-63). Aunque Causeur insufló oxígeno al Real Madrid con varias canastas en un momento muy crítico, el base francés del Barça Lassa se mostró imparable en el último cuarto.

Con todo, uno de los grandes protagonistas del final de partido fue Campazzo. El argentino secó a Heurtel y sacó una falta de tres tiros libres a falta de cinco segundos, anotando dos de tres. Claver anotó uno de dos y el Real Madrid, dos abajo (75-77), se guardó el último ataque con 4,3 segundos. Tiempo suficiente para Llull, que forzó la prórroga con un ‘buzzer-beater’ (77-77).

La igualdad en la prórroga fue máxima. Tanta, que las canastas en juego fueron escasas. La línea de tiros libres fue la principal vía de anotación de ambos equipos. En un final en el que el Barça Lassa tenía ganado el partido, Randolph ejerció de ‘clutch’ con un triple. En la jugada posterior una falta dudosa suya a Singleton cuando se iba sólo hacia canasta no fue pitada, permitió a Carroll sacar un 2+1 totalmente inesperado (93-92). Tomic, con una canasta que tuvo que ser revisada por el ‘instant replay’, terminó por ejercer de ejecutor ante su ex equipo y en su ex pabellón.

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