La rivalidad entre Real Madrid y Barcelona va mucho más allá del deporte. Se trata prácticamente de una batalla cultural en la que, de manera inevitable, se enfrentan las dos ciudades más importantes de España. Como el Yin y el Yang, se emparejan dos fuerzas opuestas que quieran o no, siempre van de la mano. Al igual que la luz no se puede entender sin la oscuridad, el cielo sin la tierra o el día sin la noche… la historia de un equipo no se puede entender sin la del otro.

Las crónicas de los clásicos han servido para fraguar innumerables batallas que han sido claves para entender semejante pique. Es tal la competencia entre ambos equipos, que se ha trasladado a otros deportes y el baloncesto está pasando por una gran etapa en este aspecto. Si nos remontamos al último lustro, vemos como el Real Madrid rompió con la tendencia dominadora del Barça y lideró la ACB con tiranía. Sin embargo, en los últimos dos años, esta directriz se ha visto revertida y las distancias entre ambos clubes se ha visto reducida.

Para entender esto, es necesario hablar sobre los porqués de esta situación. Pasando por analizar el cambio mental con la llegada de Pešić, el nivel físico al que están llevando los encuentros y la renovación que ha sufrido el proyecto culé. Unos hechos que han llevado al Barcelona a ganar dos Copas del Rey seguidas al eterno rival y que les han hecho creer que, vencer al Madrid de Laso, es posible. El frío dato dice que, de los últimos ocho duelos desde la llegada del serbio, su equipo ha ganado seis. Una cifra que queda empequeñecida si ponemos el punto de mira en los títulos cosechados por el Real Madrid el pasado año, pero que no deja de ser significativa.

 

La versatilidad del Barça, un problema para Laso

Si nos ponemos a repasar los últimos encuentros entre el Barcelona y el Real Madrid, podemos ver que se han llevado a unos niveles físicos descomunales. La defensa ha primado por encima del ataque, y la consigna del Barça era clara: no dejar que el Real Madrid anote con facilidad. Algo que parece sencillo de manera escrita, pero que resulta terriblemente complejo de llevar acabo. El club blanco tiene una de las mejores plantillas en cuanto a talento ofensivo de Europa y son una auténtica trituradora en ataque.

Los chicos de Pešić han implantado como seña de identidad contra el Madrid plantar un equipo muy serio e intenso en defensa. Para ello, han contado con un concepto que reina en la NBA y que tan de moda está actualmente, la versatilidad. Tan solo echando una mirada al Draft de la NBA, puedes entender lo mucho que los equipos están valorando este aspecto en los jugadores del futuro, y es que es de vital importancia contar con perfiles mudables tanto en ataque como en defensa.

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Profundizando más en este concepto, entendemos versatilidad defensiva como la capacidad que tienen los jugadores para adaptarse a distintos tipos de situaciones. Es decir, un interior (por ejemplo) es versátil cuando tiene la capacidad de defender a un exterior y no sufre de manera importante cuando se producen ‘mismatch’ o tiene que acudir a la ayuda de un compañero.

De esta manera, Pešić, ha encontrado la receta con la que hacer daño al todo poderoso Real Madrid. La fórmula Claver+Oriola+Singleton todavía no ha obtenido respuesta por parte de un Laso que está teniendo problemas para contrarrestar lo que aportan estos tres jugadores en cancha. La capacidad de estas tres piezas para jugar tanto por dentro como por fuera ha sido clave en los triunfos del Barça en los últimos clásicos. Además, este trío permite tener bien controlados a los exteriores del Real Madrid y tiende a cortocircuitar el ataque merengue.

Si ponemos la mirilla en el punto de vista técnico, muy posiblemente la plantilla del Real Madrid sea más talentosa que la del Barça. Sin embargo, han demostrado ser menos eficientes en los dos lados de la cancha y sus estrellas, Campazzo y Llull, no han tenido días especialmente brillantes en los clásicos. Así pues, el Barcelona ha contado con un mayúsculo Heurtel, que parece haber tomado la medida al club blanco. Sin ignorar el hecho que la defensa catalana ha conseguido esconder sus carencias en ese costado de la cancha y que se pudiese dedicar en cuerpo y alma a desquebrajar la defensa merengue.

 

El factor mental: tan importante como el táctico

El baloncesto no se puede entender, únicamente, desde un punto de vista táctico, y es que el factor mental también desempeña un papel crucial. Los chicos de Laso llevan muchos años dominando en el apartado psicológico a un Barcelona, que vio como el Madrid les superaba y mandaba en Europa. Los blancos demostraron su superioridad y arrastraron al Barcelona a una situación de crisis institucional.

Un trance que contrasta mucho con la situación que viven actualmente, y es que con la llegada de Pešić, las tornas han cambiado. El Barça ha vuelto a creer en sí mismo y a demostrar a sus aficionados, que el eterno rival no es intocable. Las estadísticas dicen que, con Pešić al volante del club blaugrana, el balance es de 6-2 (un 75% de victorias culés) un dato bastante superior que el de Pascual (58% de triunfos).

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La sensación desde fuera invita a pensar que, la relajación del Real Madrid en estos encuentros ha sido superada por una extra motivación por parte del club catalán. Y es que han sido numerosas las ocasiones en las que se ha podido ver un Madrid aguantando el partido al ‘tran-tran’ y a un Barcelona imponiendo una marcha más en cuanto a intensidad. La defensa culé ha sido mayúscula y, tal y como contó Carroll: “parece que han encontrado el secreto para ganarnos”.

 

Lo importante son los títulos

Es innegable que ganar los clásicos es significativo en el apartado moral. Sin embargo, lo más importante es ganar los títulos. Un aspecto que el Real Madrid domina con soltura y en el que el Barça todavía le queda por recuperar. Es cierto que han ganado las dos últimas Copas del Rey, pero la realidad es que el conjunto merengue el año pasado consiguió la Liga Endesa y la Euroliga. Dos títulos que, sin duda, le hicieron cerrar un año de ensueño.

El Barça ya ha demostrado que tiene capacidad para ganar en cuatro cuartos al Madrid, pero tendrá que enseñar que puede dominar el baloncesto europeo con cierta regularidad. No queda prácticamente nada para que arranque el tramo crucial de la temporada, y es una oportunidad de oro para aclarar que están de vuelto en el panorama europeo.

Tal y como dijo el técnico: «Equipo y entrenador trabajamos. No podemos decir que sabemos jugarle al Madrid, queremos jugar contra todos. Para el Barça ser líder no es nuevo, pero ahora no significa mucho. Mandamos el mensaje a otros equipos de que estamos a tope». Una consigna que deberán ratificar en los Playoffs de la Euroliga y en la defensa del primer puesto de la ACB. La buena noticia es que la emoción en los clásicos está más fuerte que nunca. No sería de extrañar que, en el futuro cercano, el Yin y el Yang del baloncesto español, vuelvan a tener que verse las caras a vida o muerte.