Álvaro Carretero

A sus 24 años, Sebas Saiz ha cruzado el charco y ha regresado como la gran sensación del baloncesto español. No lo hizo para jugar en la NBA, ni ha retornado como uno de esos jugadores que no encuentran su sitio en una competición donde no todos encajan. Sebas emigró a los diecisiete años rumbo a la Sunrise Christian Academy, instituto donde se ganaría una beca deportiva en la Universidad de Mississippi.

Su historia no es de las más comunes en España. O no lo era en su día. Cada vez más jugadores y jugadoras dan el salto a universidades e institutos americanos, apostando por continuar su formación académica a la par que persiguen el sueño de convertirse en profesionales. Adrià Gasol lo intentó en UCLA, Domantas Sabonis triunfó en Gonzaga y otros españoles como Francis Alonso están a punto de cumplir su ciclo universitario y lanzarse a la jungla del baloncesto profesional.

De hecho, Sebas es el primer jugador nacido en España que se va a la NCAA y regresa a un equipo de la Liga Endesa en los últimos dieciséis años, tras Rafael Vidaurreta. Existe otro precedente al que tenemos que poner un asterisco, el de Aitor Zubizarreta, aunque vamos a reservar su caso para un futuro artículo a fin de centrarnos ahora en Saiz.

DE MORGAN FREEMAN A VALLADOLID

Durante sus cuatro años en Ole Miss, Sebas Saiz se convirtió en el ídolo local. No solo por sus números, sino por su capacidad de conectar con el aficionado. La intensidad de su juego, la lucha por cada rebote y su personalidad magnética pusieron a sus pies incluso a Morgan Freeman, fiel seguidor de los Rebels.

El actor reconoció haber invitado a cenar a Sebas en más de una ocasión y se sumó al movimiento “gafas de sol” por él. En 2016, el pívot sufrió una importante lesión ocular que le obligó a jugar varios partidos con unas gafas, a lo Kareem, pero más oscuras. Aquella noche, los más de 9.000 espectadores que acudieron al partido lucieron gafas de sol y camisetas con el lema “yo llevo mis gafas de sol de noche” para mostrar su apoyo a su jugador.

Su fama no es casualidad. Sebas es el único jugador junto a Murphy Holloway en superar los 1000 puntos, 1000 rebotes y 100 tapones en Mississippi State. Finalizó su último curso con unas medias de 15 puntos y 11.4 rebotes e incluso Bleacher Report le nombró “mejor europeo del año de la NCAA”.

Tras cumplir sus cuatro años universitarios, Saiz regresó con un título en Business Management (administración y negocios). Pero si por algo catalogamos su carrera como anómala es por el gran reto de volver y encontrar hueco en la Liga Endesa. Lo hizo en Burgos, una ciudad pequeña y tranquila, donde el único foco está puesto en la permanencia en la ACB, no en el ego individual. Una ciudad con una afición entregada y fiel, que idolatra a quienes se dejan el alma por su escudo. En definitiva, el entorno ideal para Sebas.

Pero para que Saiz llegase a Burgos hubo de pasar todo un calvario en verano. Según el convenio colectivo de la Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP, por sus siglas en español), el Estudiantes, el primer club donde se formó Sáiz antes de ir a Estados Unidos, podía presentar una oferta cualificada para asegurarse sus derechos federativos en Europa. Una cláusula que en España se conoce comúnmente como “derecho de tanteo”.

Cuando el club ejerció su derecho y presentó la oferta, sin embargo, ya contaba con cinco pívots en plantilla para la temporada 2017-2018 (Savané, Caner-Medley, Brown, Suton y Arteaga). El overbooking en la pintura hizo que el mismo Sáiz manifestase abiertamente que no quería formar parte del Estudiantes, dada la imposibilidad de lograr minutos de calidad. “Me habría encantado jugar con Edgar (Vicedo) y Darío (Brizuela), dos de mis mejores amigos en el equipo, pero de sexto pívot no se va ni convocado”, explicaba al medio madrileño PoblaFM aquel verano.

Saiz terminaría aceptando la oferta cualificada por un año para desbloquear la situación, de forma que otro club pudiera negociar con el Estudiantes por su traspaso. Finalmente fue el Real Madrid quien pagó los 100.000 euros de cláusula para cederle a otro equipo ACB.

Desde entonces, su carrera se escribe en presente. En Burgos se ganó el cariño de su afición como uno de los grandes artífices de la salvación. Entre diciembre y enero, cuando peor lo pasaba su equipo, Saiz no bajó de las dobles figuras en anotación durante seis partidos consecutivos, con un porcentaje de acierto del 78% (35/45 en tiros de campo en esos seis partidos). Entre sus mejores actuaciones destacaron los 19 puntos (9/9 en tiros de campo) al Zaragoza, el equipo que estuvo a punto de ficharlo cuando volvió a España.

DEL ABRIGO A LAS CHANCLAS PASANDO POR LA SELECCIÓN

Este verano, acabada su cesión en Burgos, el Real Madrid buscó un nuevo equipo en el que Sáiz pudiera tener más protagonismo y ganase experiencia en competiciones europeas. Entre la amplia lista de candidatos, el que más convenció al club y al jugador fue el Iberostar Tenerife, cambiando el frío seco de Burgos por el calor de las islas. Sin embargo, el pívot apenas está entrando en la rotación en Liga Endesa, donde solo ha pasado de 10 minutos en tres partidos. ¿La razón? El estilo de juego del equipo choca frontalmente con el de Sebas Saiz.

El Iberostar lanza más triples (622 al acabar febrero, una media de 31 por partido), que tiros de dos (586 en el mismo período, 29 por partido). Es el equipo de la ACB que más triples lanza, de los cuales Saiz solo ha contribuido con un 3/12. Para ponerlo en contexto, durante toda su temporada en Burgos el pívot no tiró ni un triple. Iberostar juega con el ritmo de ataque más alto de toda la liga, primando el juego en transición y abrazándose al baloncesto moderno basado en el uso del triple como principal arma en sus ataques. Saiz, por el contrario, es un perfil de pívot más tradicional, de corte defensivo, con situaciones de balón en el poste, que ralentiza los frenéticos ataques tinerfeños, pese a sus notables cualidades reboteadoras.Sebas Saiz España - Fullbasket

No obstante, en la FIBA Basketball Champions League (BCL) ha podido demostrar que es una de las perlas por pulir del baloncesto español. Sáiz es el único jugador junto a Amar’e

Stoudemire que promedia más de 10 puntos y 5 rebotes por partido saliendo desde el banquillo. El pívot, además, ha logrado tres dobles-dobles como suplente, más que ningún otro jugador esta temporada, todo ello en menos de 17 minutos de media.

No solo en la BCL ha brillado Sebas. Sergio Scariolo le ha convertido en un fijo de sus convocatorias para jugar los partidos de clasificación para el Mundial de 2019. Ha sido el único jugador español junto a Quino Colom y Jaime Fernández que ha jugado todos los partidos de la Selección de las llamadas ventanas FIBA, convirtiéndose en el máximo reboteador del equipo. En el último partido de España, celebrado en Tenerife, con la clasificación ya sellada, Saiz se fue hasta los 10 rebotes en ataque, triunfando ante su afición actual.

Sebas aspira a ser uno de los relevos de la mejor generación de la historia del baloncesto español. Cuenta con la total confianza de Scariolo y peleará por un puesto en la pintura en las próximas competiciones internacionales con los hermanos Gasol, los hermanos Hernangómez, Mirotic, Ibaka y talentos emergentes como Diop, Paulí o Arteaga. Palabras mayores para un jugador que no deja de romper moldes en España.