Devoto de la formación y apasionado del baloncesto, a Miguel Méndez (02/III/1967) le sonrió –merecidamente- la vida hace un año y medio. Tras una exitosa etapa en el Famila Schio, el técnico gallego se encontraba sin equipo hasta que recibió la llamada del UMMC Ekaterimburg. Ni más ni menos que del mejor equipo de Europa. Tenía que enderezar un rumbo que se truncó inexplicablemente. Y no solo lo hizo, sino que llevó a las rusas al título de Euroliga. Ahora, a pocas horas de su segunda Final Four consecutiva y con el objetivo de firmar un back-to-back, atiende a Fullbasket con una exquisita amabilidad.

¿Cómo llega UMMC a esta Final Four?

Nos hemos metido en la final de liga, que era nuestro objetivo hasta hace unos días, así que estamos bien. Podríamos estar mejor fisicamente, pero a estas alturas todos los equipos arrastramos cansancio y molestias. Estamos mimando la rodilla de Alba Torrens y desgraciadamente Petrushina se ha roto el cruzado. P

Desde 2010 que nadie repite título [lo logró el Spartak Moscow]. ¿Se romperá la estadística?

Es que cuesta muchísimo ganar un título. Sinceramente no hemos querido ponernos presión durante el año. Tengo claro que jugamos para nuestra ciudad, nuestros aficionados, los sponsors… Los títulos acaban midiendo una temporada, pero para mí es muy importante el camino, el proceso que le gusta decir ahora a los americanos.

Si uno se pone a mirar estadísticas colectivas han liderado en casi todas las facetas.

Sí, hemos sido el mejor ataque y la mejor defensa, los que más rebotes hemos cogido, los que más asistencias hemos repartido… pero nada de eso sirve en la Final Four. Es como comenzar de 0.

Sin embargo, cuesta encontrar a alguna de sus jugadoras liderando rankings individuales.

Es mi ADN, así entiendo yo este deporte. Tenemos jugadoras de primer nivel y con un talento sensacional, pero desde el primer día les hago entender que para alcanzar los éxitos necesitaremos que se involucre todo el mundo. Cuántas más armas tengamos, mejor. Y me vale tanto para UMMC como para las categorías inferiores de la selección española. El verano pasado ganamos el Europeo U20 siendo un equipo, ninguna jugadora sobresalió en las estadísticas individuales, y no porque no fueran buenas. Ahora, soy consciente que en momentos decisivos, como puede ser esta Final Four, las estrellas deberán dar un paso adelante. Y lo harán.

En Italia guardan buen recuerdo de su figura y en Ekaterinburg debe ir por el mismo camino, ¿no? Su llegada el curso pasado cambió radicalmente la dinámica del club.

Eso deberán valorarlo los aficionados, a los que les estoy muy agradecido por el trato que me brindan y nos brindan partido tras partido.

¿Cómo se produjeron los acontecimientos?

La primera vez que contactamos con UMMC fue pensando en la presente temporada, por la cual yo ya había firmado un contrato. Pero todo se anticipó para enero de 2018. Fue un cambio brusco. Yo estaba tranquilo preparando el siguiente curso, planificando la plantilla.

Entiendo que no se lo pensó dos veces, aunque el riesgo era alto.

Coger un equipo a mitad de temporada nunca es sencillo. Por las razones que sea no funcionaban y los resultados no eran satisfactorios. Cambiar dinámicas en un deporte de grupo no es fácil, pero era un tren que tenía que coger. Me tiré un poco a la piscina, si bien ésta tenía mucha agua y se nada muy bien en ella. Es un lujo estar aquí y lo que logramos fue fantástico.

Hablemos de su rival en semifinales: Sopron. ¿Jugar contra el anfitrión es más difícil?

No es la mejor idea del mundo, está claro [risas]… pero a estas alturas de la competición cualquier equipo hubiera sido un coco. Es un tópico pero es la verdad, también lo hubiera sido Praga. Sopron es un equipo muy pasional y ante su público se crece. Su entrenador [Roberto Íñiguez] tiene mucha experiencia. Nos costará muchísimo.

Los guiones hablan de una final contra Kursk ¿qué les diferencia?

Tenemos ideas distintas de jugar. Kursk depende mucho de su estrella y tiene jugadoras que acumulan muchos minutos esta temporada. Son conceptos diferentes, ni mejor ni peor. Tienen un equipazo, a la probablemente mejor jugadora del mundo, un pedazo de entrenador… es un equipo construido para ganar.

Tres de los cuatro entrenadores en la Final Four son españoles. Impresiona.

Es un trabajo de largo recorrido. Mis dos compañeros de F4 llevan una trayectoria muy potente. Roberto ha hecho competitivo a cualquier equipo de los que ha estado. Y de Lucas está todo dicho, es mirar su palmarés y es un escándalo. Serían entrenadores de primer nivel también en baloncesto masculino.

Pocas personas más autorizadas que Miguel Méndez para hablar de Alba Torrens. ¿Ha cambiado mucho desde que la entrenó en el Celta?

La tuve en el Celta con 16 años y ya tenía una madurez increíble. En su esencia sigue siendo la misma. Imaginativa, con atrevimiento, responsable con su juego, es muy difícil defenderla a campo abierto… y sabe sacrificarse por el equipo. Una estrella de las que no hacen números.

Como comentábamos antes, dirige usted una plantilla con nombres de primer nivel. ¿Cuál es la fórmula para manejarlas?

No hay una receta infalible para gestionar egos y vestuarios. En mi opinión, con las superestrellas hay que ir de cara, decirles la verdad desde el principio. Tanto cuando me gusta lo que veo como cuando no me gusta. A partir de ahí no es tan difícil entrenarlas porque son muy profesionales. Lo han ganado todo pero quieren seguir haciendo engrosando su palmarés. Tienen un talento pero es que trabajan muchísimo su físico, se cuidan dietéticamente… Nada es casualidad.

Una última: ¿le sorprendió la retirada de Maya Moore?

La verdad es que no tuve mucho tiempo para hablar de eso con ella, pero no me ha sorprendido. Maya es una persona con muchas inquietudes, dentro y fuera de la cancha. Su agenda era tremendamente apretada. Tenía muchos compromisos publicitarios e imagino que necesitaba parar un poco. Es la mejor jugadora que he visto en una cancha de baloncesto. Una estrella y un ejemplo para la sociedad.