El Real Madrid supera con amplia claridad a un Monbus Obradoiro que plantó cara durante la primera mitad del partido. Tras el descanso, la defensa madridista secó el ataque obradoirista y les permitió romper con facilidad su defensa para romper el partido en el tercer cuarto. Campazzo (27 de valoración) fue el mejor del partido.

Con esta victoria los blancos afrontarán con buenas sensaciones una semana exigente en Euroliga, en la que disputarán los cuarto de final contra el Panathinaikos. Por su parte, Monbus Obradoiro con esta derrota se vuelve a meter en la parte baja de la tabla, por lo que el partido de la próxima semana ante Montakit Fuenlabrada se antoja clave para la salvación.

Crónica

A pesar de que el Real Madrid entró más acertado en el partido, pronto Monbus Obradoiro cogería el ritmo tras unos primeros ataques sin anotar. Los triples como recurso más utilizado por ambos equipos, siendo los gallegos los más acertados en esta faceta, lo que les permitió llevar la iniciativa en el marcador en el primer cuarto. Simons (tres triples) y Singler fueron sus anotadores.

No terminaron de distanciarse los gallegos y la superioridad en el rebote de los blancos -les dio segundas opciones-, y los tiros libres les permitieron seguir la pista en todo momento al Monbus Obradoiro. Un triple de Campazzo permitió al Real Madrid acabar el cuarto con una desventaja mínima (20-22).

El acierto visitante pareció acabarse al inicio del segundo cuarto -dos ‘airballs’ en los primeros lanzamientos-. El clínic reboteador de Reyes tampoco fue aprovechado por los blancos, produciéndose un inicio de escasa anotación. En un abrir y cerrar de ojos, los dos equipos se vieron inmersos en un duelo desde el triple. Carroll y Vasileiadis salieron calientes desde el banquillo y Brodziansky estaba inmaculado (3/3).

Entró pronto en bonus Monbus Obradoiro y lo aprovechó el Real Madrid. Sus jugadores fueron más agresivos de cara al aro y consiguieron puntos a través de los tiros libres. Un triple final de Rudy Fernández permitió a los suyos darle la vuelta al marcador después de varios minutos para irse al descanso con ventaja (45-43).

El tercer cuarto fue dónde el Real Madrid rompió el partido a su favor. Los blancos salieron de los vestuarios con una mejora defensiva notable, que les permitió correr y anotar fácil. Además sumaron acierto desde la línea de tres (53-46), obligando a Moncho a parar el partido. Durante todo este cuarto su defensa asfixió a los jugadores del Monbus Obradoiro, que no fueron capaces de conseguir tiros cómodos. Los triples de los gallegos llegaron a falta de dos minutos para el final del cuarto, cuando ya la diferencia superaba los diez puntos y en un momento en el que Campazzo dio una clase magistral de asistencias (71-56).

El último cuarto apenas tuvo historia. Los gallegos bajaron los brazos como consecuencia de la amplia diferencia, que superó incluso los veinte puntos. Con uno o dos pases el Real Madrid rompió la defensa con una facilidad pasmosa. Esta facilidad para anotar contrastó con la extrema dificultas para anotar del Monbus Obradoiro, que conseguía sus primeros puntos tras casi cuatro minutos sin anotar. Con el partido ya decidido el partido se convirtió en un correcalles, dónde los locales se encontraron más cómodos y acabaron por ensanchar la diferencia hasta los 24: 94-70.

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