Partido pegajoso y con muchísima chicha tácticamente hablando el que se presentaba en Estambul y que liquidó el Fenerbahçe a partir del segundo cuarto.

Empezó golpeando primero el Zalgiris, pero enseguida ajustó el Fenerbahçe con Guduric ejerciendo de base ante la defensa de cara que planteó Jasikevicius ante Bobby Dixon. El encuentro estaba en el fango, nadie concedía puntos fáciles mientras los interiores se cargaban de faltas y para anotar habían de sudar tinta. Finalmente se impondría el Fenerbahçe por 15-13 contestando así a un 0-8 de los lituanos, que -parecía- venderían cara su derrota.

El segundo parcial daba comienzo con una técnica a Jasikevicius tras desgañitarse pidiendo falta en una penetración de Nate Wolters. Su equipo mostraba fortaleza defensiva pero presentaba un pobre porcentaje de dos puntos (25%), lo que le llevó a renunciar a la contracultura, a comenzar a tirar de fuera con el mismo acierto o a tratar de romper la primera línea de pase para buscar canastas más sencillas, a la vez que los locales empezaban a sentirse cómodos hasta distanciarse ocho puntos (34-21, minuto 18), en gran parte gracias a Nikola Kalinic. El serbio interpretaba perfectamente lo que sucedía en la pista y se complementaba con su compatriota Guduric para marcharse con +17 (38-21) a la media parte.

Salió Obradovic con todo para terminar de matar el partido ante el quinteto de bajitos de los de Kaunas, bloqueados completamente ante la casi ausencia (cada vez que recibía se le cerraban 3) de Brandon Davies, y de nuevo eran Kalinic&Guduric los que llevaban el peso de su equipo tanto en su canasta como en campo rival. Los de Estambul corrían más, eran más duros y daban mejores pases contra un Zalgiris sobrepasado (no les salían ni sus sistemas de triple poste ni las triangulaciones con juego alto-bajo a la vez que no cuidaban el balón), finalizando el cuarto con un resultado que hablaba por sí solo: 59-35. Tal era el bloqueo cara al aro de los verdes que incluso Grigonis, con 54 tiros tiros libres anotados consecutivamente, erró los dos que dispuso en un momento del cuarto.

Los últimos 10 minutos supusieron alargar la agonía de los lituanos. Un Zalgiris impotente, desarbolado, derrotado física y mentalmente que no hacía más que asistir impertérrito a la exhibición (76-43 final) de los pupilos de Obradovic, siempre al quite y que no necesitaron apenas de la aportación de Sloukas (2) o Vesely (2).

1-0 inicial, la sensación de que la serie se puede hacer tremendamente corta y el Zalgiris sella la peor anotación colectiva de Europa en toda la temporada.