Josep Maria Izquierdo (52 años) es la mano derecha de Zeljko Obradovic, el mejor entrenador del continente. Se conocieron en Badalona hace 25 años y desde hace cinco temporadas han vuelto a unir sus caminos en Estambul, consolidando al Fenerbahce en la élite europea.

18 Final Four, 12 finales, 9 títulos… ¿Cómo lo hace Obradovic?

Yo no he estado en todas, eh [risas]. Creo que la clave de Obradovic es que mantiene la pasión por este deporte desde el primer minuto del primer entrenamiento de pretemporada hasta el último minuto del último partido de Playoffs de la temporada. Su profesionalidad es siempre la misma. Si a eso le añadimos que fue jugador de élite y que ahora tiene mucha experiencia… anticipa todo lo que va a pasar. Es un fuera de serie.

¿Cómo se gestó tu llegada aquí al Fenerbahce?

Con Zeljko nos conocemos desde la Euroliga con la Penya hace veinticinco años y siempre hemos mantenido la amistad. Tiene una casa en Cataluña y siempre voy a verle, también le he ido a visitar allá por dónde ha estado. En 2013 estaba en el Ayuntamiento de Badalona por temas personales. Recibí una llamada suya diciéndome que se iba al Fenerbahce y que quería que le ayudara. Mi respuesta fue clara: dame dos horas y llego allí hasta nadando.

¿Cómo os afecta las bajas de Lauvergne y Datome?

Tendremos que jugar diferente, es una realidad. La preparación no ha cambiado en lo que se refiere a nivel y volumen de trabajo. Tocará hacer trucos.

¿Y Kalinic y Vesely, llegan al viernes?

Empezaron a entrenar este lunes. Veremos cómo llegan porque son jugadores muy importantes que necesitan estar bien físicamente. No es lo mismo tener a Vesely para jugar casi cuarenta minutos que tenerlo ahogado físicamente y sin esa finura que le hace un jugador tan determinante.