Tras la sorpresa de la primera semifinal, en la que el Anadolu Efes se impuso por casi veinte puntos al Fenerbahçe, llegaba el plato fuerte de la noche: la semifinal entre el segundo y tercero de la fase regular, Real Madrid y CSKA Moscú.

Serían los rusos los que se llevasen el gato al agua (95-90) en un emocionantísimo partido decidido en los últimos segundos (tras remontar los de Itoudis 14 puntos) debido a una serie de decisiones arbitrales dudosas que ensombrecieron el buen hacer de ambos clubs. Causeur (18) fue el mejor de los blancos, mientras que Sergio Rodríguez (23) se echó el equipo a los hombros durante gran parte del choque y consumó la venganza contra sus ex.

El partido comenzaría con un Madrid y un Tavares dominador (6 puntos, 7 rebotes, 3 tapones, 15 valoración) en los primeros 8 minutos para llegar a colocar una diferencia de 10 puntos (11-21), que se encargaría de reducir el Chacho (tras la segunda personal del caboverdiano) con 7 puntos consecutivos hasta el 18-22 con el que concluían los primeros 10 minutos.

En el segundo cuarto el conjunto ruso ajustó y, ante la ausencia de un interior verdaderamente intimidador en los blancos, comenzó a atacar el aro de manera más vertical, llegando a colocar el empate de manera momentánea hasta la aparición de Fabien Causeur quien, con 9 puntos en 4 minutos le otorgaba una ventaja de 6-8 puntos a su equipo, rota (43-45) por un triple in extremis de Clyburn justo antes del descanso.

Como si fuera una premonición, la segunda parte comenzó bronca (codazo de Sergio Rodríguez a Campazzo durante los primeros segundos), como aperitivo a lo que íbamos a vivir en los minutos siguientes. El partido bajó al barro y ahí los de Laso tenían ventaja. Causeur seguía a lo suyo mientras los interiores de su equipo iban rotando y el Real Madrid obtendría su máxima (51-65) pese a la dureza del choque y la diferencia de criterios (en bonus los blancos desde el minuto 3). Una serie de buenas defensas rusas unido al desacierto de los de la capital permitían que el partido permaneciese abierto (65-73) de cara al desenlace.

Esto es la Euroliga, la competición donde cualquier error te penaliza sobremanera. En este caso, la concatenación de errores en el tiro y una técnica (más que discutible) a Laso favorecieron el acercamiento del CSKA, que igualaba la contienda (80-80) a tres minutos del final. A partir de ahí, el ataque del Real Madrid hizo aguas a la vez que la defensa de los de Itoudis se fortalecía, impidiendo cualquier pase de entrada al poste bajo, ya fuera mediante autobloqueos o triangulaciones.

Cada canasta era un triunfo, por eso cualquier ventaja, por mínima que fuese, podía resultar definitiva. Eso debió pensar De Colo (19 puntos en la segunda mitad) cuando, a falta de 1:21, aprovechó un error defensivo de Taylor y Randolph para anotar un triple y dos tiros libres (89-85) que casi sentenciaba a los merengues. El triunfo para los blancos ya era solo cuestión de fe, pero tras creérselo después de una mandarina de Llull (91-90), dos tiros libres de Higgins y un mal ataque posterior les condenaban a jugarse el tercer puesto contra el Fenerbahçe en un partido que bien podía haber sido la final del torneo.