El Bilbao Basket sufrió de lo lindo para superar a un digno Melilla por 75-68 y plantarse en la Gran Final de hoy de Miribilla

El anfitrión decidió el partido con una exhibición defensiva en el último cuarto

El otro finalista será Iberojet Palma, tras imponerse a Ourense por 77-61

El encuentro ya estuvo casi decidido en el descanso tras un gran segundo periodo del conjunto balear

PALMA 77-61 OURENSE

La intensidad del COB y un Palma respondón (21-22)

Dispuestos a imponer su estilo de juego desde las defensas, los protagonistas de la primera semifinal comenzaron a marcar terreno bajo sus propios aros en un primer cuarto en el que las largas posesiones comenzaban a exigir acierto en el tiro. Una exigencia que, en el caso del conjunto gallego, llegó desde la línea exterior con dos certeros triples a cargo de Kevin van Wijk y Alfredo Ott. Se sentía cómodo por fuera el equipo de Gonzalo García y sus interiores no tardaron en contagiarse de ese espíritu con un Davis Rozitis que inquietaba a un Félix Alonso que se veía obligado a solicitar su primer tiempo muerto mediado el primer cuarto (4-12).

La intensidad defensiva del COB, especialmente sobre las primeras líneas de pase, hacía mucho daño al Iberojet Palma pero si hubo una buena noticia para los gallegos en estos primeros minutos esa fue la vuelta alas pistas de un Vidal en plena forma durante los primeros ocho minutos de juego (13-19). Fue precisamente su marcha al banco la que pareció aportar un poco de oxígeno a un Iberojet Palma que se metía de lleno en partido con 2+1 de Fede Uclés prácticamente sobre la bocina (21-22).

La maquinaria balear empieza a funcionar (22-8)

Fue precisamente el pívot andaluz en el cargado de darle la primera ventaja del partido a un Iberojet Palma que había logrado salvar su primer momento de crisis del choque a base de intensidad en el juego. Sin renunciar a su estilo, los de Félix Alonso comenzaron a explotar sus virtudes, especialmente desde un juego exterior que imprimía velocidad al choque para poner a los baleares en rentas máximas hasta ese momento (29-24).Obligado a tirar de tiempo muerto, Gonzalo García tiraba de pizarra para intentar recuperar la intensidad defensiva de los suyos pero cuando el que está al otro lado es un jugador de la talla de Joan Tomás, poco se puede hacer.

Especialmente cuando el alero nacional comienza a enchufar desde una línea exterior cuyo peso comenzaba a ser importante en el encuentro. Y más aún cuando esta empezó a unir sinergias con un Fran Guerra capaz de ‘recoger la basura’ para disparar las diferencias (38-26). En esta ocasión sí, el segundo tiempo muerto de Gonzalo García pareció hacer reflexionar a su equipo de cara a un tramo final en el que el rebote volvió a convertirse en aliado de los ourensanos sin ser del todo suficiente a la hora de poder reducir diferencias (43-30).

Las ideas de los gallegos empiezan a flaquear (15-15)

Necesitaba el Rio Ourense Termal un pequeño parón con el que hacer borrón y cuenta nueva y el tiempo de descanso parecía el momento idóneo para ello pero no pareció estar muy de acuerdo su rival. Es que el Iberojet Palma regresó a pista dispuesto a mantener intacta su velocidad de crucero a través de una intensidad defensiva que permitía correr al equipo para verse de nuevo en rentas máximas (51-37). Con Pepo Vidal como principal referente, los gallegos fueron capaces de sobrevivir a las venas acciones de un Iberojet Palma que, pese a sus esfuerzos no terminaba de romper el partido ante un rival para el que el partido comenzaba a ponerse cuesta arriba (58-45).

Constancia y dureza de los mallorquines para cerrar la primera semifinal (19-16)

Conscientes de que debían hacer un último esfuerzo si querían alcanzar la final, los jugadores del Río Ourense Termal iniciaron con mucha energía el cuarto periodo pero, una vez más, los golpes llegados a través de los puntos interiores mermaron la capacidad de reacción del cuadro visitante (66-50). Con las diferencias creciendo con el paso de los minutos, al equipo gallego comenzó a faltarle combustible ante un Iberojet Palma lanzado hacia el triunfo y que no realizó ya concesiones hasta asegurar la victoria con el bocinazo final del encuentro. La afición balear convertía la grada en una fiesta y el equipo agradecía su apoyo antes de iniciar la lucha por el ascenso en la Gran Final de hoy (77-61).

BILBAO BASKET 75-68 MELILLA

Mucha igualdad en los primeros instantes (18-18)

Prometía ser un gran partido y, ya desde el comienzo, no defraudó. Una noche que comenzó con el RETAbet Bilbao Basket sumando el primer parcial de la noche gracias al impulso de una afición entregada (5-0) y en la que el Melilla Baloncesto no tardó en contestar desde la defensa para presentar así su candidatura a todo (5-9). Con los locales generando a través del pick&roll y los visitantes aprovechando los centímetros de Felipe dos Anjos en posiciones cercanas al aro el partido comenzó a ser vistoso en ataque y agradecido en defensa donde ambos equipos se esforzaban para tratar de generar así algunas ventajas a lo largo de un primer cuarto en el que ni el empuje exterior de Jaylon Brown ni la lucha de Dos Anjos fueron suficientes para poder romper con la igualdad en el marcador (18-18).

Segundo acto intenso e igualado (20-20)

Con el encuentro totalmente incontrolable, ambos equipos trataron de hacerse con el mando de todas las maneras posibles tras el primer entreacto, pero ni uno ni otro llegaron a conseguirlo. ¿El motivo? La igualdad reinante también en los guarismos con aspectos claves como los porcentajes de tiro o el rebote muy parejos lo que hacía complicado que las rentas se pudieran ir mucho más allá de los cuatro puntos de los que llegaron a gozar ambos en un par de momentos.

Y eso que el Melilla Baloncesto intentó romper en los últimos minutos de un segundo cuarto en el quede nuevo la consistencia interior llevó a los de Alcoba a colocarse por delante en el marcador (34-38) pero el tiempo muerto de Àlex Mumbrú unido a un tapón ilegal sobre la bocina permitieron a los bilbaínos el poder llegar de nuevo al descanso con tablas en el marcador (38-38).

Melilla se adueña del encuentro pero no lo rompe (17-20)

Se había sentido cómodo el Melilla Baloncesto anticipándose a las líneas de pase para poder correr y así volvieron a hacerlo los visitantes en el tramo inicial de un tercer cuarto que no tardó en tomar color azulón. Todo ello gracias al buen trabajo desde la dirección de Josep Franch y a la capacidad atlética de un Caleb Agada que comenzaba a hacer de los suyas para poder poner tierra de por medio (45-51). Seis puntos que parecían todo un mundo a tenor de la igualdad reinante y que aportaron oxígeno y frescura a un Melilla Baloncesto que pasaba a jugar con una mayor tranquilidad. Llegando a gozar de hasta un +7, los de Aejandro Alcoba lograron llegar al último cuarto por delante y eso, tal y como estaba la noche, comenzaba a ser sinónimo de buenos presagios (55-58).

La gran defensa de los vascos hace que éstos jueguen la Gran Final (20-10)

Parecía que los visitantes podían darle un zarpazo al encuentro pero, esa confianza terminó por convertirse en el peor aliado de los visitantes quienes, en poco más de un minuto, vieron como las tornas se invertían. Así lo consiguieron ‘los Hombres de Negro’ con un triple de Rafa Huertas desde la esquina primero y un 2+1 de Ben Lammers después que supusieron un duro 6-0 para los intereses de los de la Ciudad Autónoma. Paró el partido Alejandro Alcoba pero, una nueva imprecisión, en este momento a modo de falta en ataque, terminaba por hacer mucho daño al Melilla Baloncesto cuando Ben Lammers machacó su aro tras la asistencia sin mirar de Javi Salgado (63-58).

Quedaba poco por jugarse pero el marcador apenas registró un gran crecimiento con un Melilla totalmente atascado en ataque y un RETAbet Bilbao que tenía que luchar cada punto hasta el final (68-63). La renta a falta de dos minutos era de cinco puntos pero, para entonces, el RETAbet Bilbao había ganado ya lo más importante, confianza de cara al tramo final (75-68).