Y los caminos confluyeron para que los dos mejores equipos de la Liga Endesa se citarán con extrema puntualidad en la gran final. Son los mejores, qué le vamos a hacer.

Asustaba el Palacio, todo vestidito de blanco, como el Niño Jesús, en la previa, imponente aspecto previo a que sonase el himno y los equipos fueran presentados. Estremecedora pitada a los blaugranas, por cierto.

Como un rayo salieron los hombres de Laso, comandados por Facundo Campazzo (5pt de carrerilla), daban el primer susto a Pesic, 9-0 en 3 minutos. Poco a poco el Barça fue asomando la patita, culpa de ello tuvieron Hanga y Heurtel saliendo del banquillo, la intensidad defensiva culé pegó un brinco, apoyados en el rebote ofensivo, redujeron distancias hasta el 14-13. Laso reaccionó, Taylor sobre Heurtel, y el ataque culé cortocircuitó, 22-17 al final del primer cuarto.

Si como un rayo fue en el primer cuarto, esta vez el Real Madrid salió como un ciclón. Un rápido 10-2 de parcial liderado por Rudy puso el Palacio patas arriba. El Barça, totalmente noqueado, sumaba pérdidas de balón y tiros a la desesperada. La diferencia se disparó hasta los 16 puntos mediado el segundo acto. Reaccionó el Barça como pudo, casi en la lona, y ahí volvió Campazzo, pasando por encima de Pangos, con dos triples (8/16 el Madrid en los primeros 20 minutos), para enviar el partido al descanso con un claro 47-32 para los suyos.

Se endureció el partido a la vuelta de los vestuarios, cada canasta costaba dolor y sangre a los equipos, que a duras penas las intercambiaban, manteniendo el Real Madrid los 15 puntos de diferencia. Llegó una máxima  de 16, y ahí el Barça, con poco que perder, tiró de orgullo para arañarle puntos al marcador, 63-52.

Un rectificado de Kuric hacía soñar al Barça, que bajaba de los 10 puntos de diferencia… pero reaccionó y de qué manera el Madrid, un triple de Heurtel cerraba un 8-0 de parcial para poner la máxima renta del partido en todo lo alto, 71-54 a 07:17 del final y el Palacio que se venía abajo.

Desatado el equipo de Laso, y llevado en volandas por los suyos, el Barça era un muñeco roto en sus manos. Totalmente desmenuzado.

Heurtel, con cuatro faltas, pareció quitarse una losa de encima y empezó a jugar, tal vez por orgullo, o creyéndose que era posible. Llegó el Barça a firmar un parcial de 0-9 pero este Madrid es mucho Madrid, y devolvió el parcial, un triple de Taylor puso la puntilla y el primer punto de la final se quedará en Madrid, 87-67.