El FC Barcelona se ha quedado a dos partidos de ganar la Liga Endesa. A uno de entrar en la Final Four. Y ha ganado la Copa del Rey. Pese a no contar con la plantilla más potente del continente, ha luchado de tú a tú contra los mejores. Lo mínimo exigible: dignificar la sección.

El FC Barcelona encadena cinco temporadas sin ganar la liga (la peor racha de los azulgrana en la era ACB). No juega un partido por el título europeo desde 2010. Y apenas suma 4 títulos en las últimas 6 campañas. Un escaso balance para un club que ha derrochado millones en jugadores mediocres, alejándose paulatinamente del status alcanzado con Xavi Pascual años atrás.

Los dos párrafos anteriores son objetivos. Ahora cada aficionado debe decidir si se queda con la versión del vaso medio lleno o medio vacío. Cuestión de prisma. 

Acabada la temporada, y con la planificación de la próxima ya en marcha (Davies y Higgins cerrados, Abrines en camino, Claver seguirá, con Singleton tocará negociar a la baja y Heurtel deseando un cambio en el banquillo), todas las miradas se centran en Svetislav Pesic. El serbio afirmó nada más terminar la final ante el Madrid que tiene una oferta de renovación por parte del club. Y que se ve con fuerzas de seguir.

Vayamos por partes. Pesic sacó de la zozobra al Barcelona hace apenas 16 meses. Ha ganado dos Copas y, pese a la notoria diferencia, ha llevado al límite al Madrid de Laso. El Palau le respeta y nadie puede discutir que los azulgrana han recuperado el terreno perdido en Europa. Sin embargo, el veterano técnico, con su conocido librillo y sus manías, ha maniatado el talento de algunos jugadores (Heurtel), no ha logrado el máximo rendimiento de algunos mimbres (Séraphin, Pangos, Kuric…) y les ha mareado con rotaciones dispares (Ribas, Smits…). El vestuario es un polvorín. Hasta Tomic, poco propenso a gesticular en pista, pareció emular -de forma jocosa- algún gesto de Pesic en el tercer partido de la final. Por no hablar de aspectos extradeportivos como los plantones y descalificaciones a la prensa, su poca predisposición a realizar acciones de marketing…

De nuevo toca volver al prisma. ¿Puede el club prescindir de la persona que ha enderezado el rumbo de la sección? ¿Hay un entrenador mejor que el serbio en el mercado? ¿Debe conformarse la afición azulgrana con competir o el Palau necesita un perfil que proponga un tipo de baloncesto que llene el pabellón? Mientras el Madrid reina en categorías inferiores, ¿qué plan tiene Pesic con la cantera? ¿Seguir con Pesic es un chollo o una hipoteca para el futuro? ¿Quién manda en la sección?

Competir y futuro, cuestión de prisma.