Verano tras verano nuestras selecciones consiguen éxitos en los campeonatos de formación. Pasan las generaciones y el alto nivel competitivo no cesa. Si este pasado domingo celebrábamos el oro en el Europeo masculino U18, hace unas semanas festejábamos también una meritoria medalla de bronce en el Mundial femenino U19.

Y en Fullbasket hemos podido charlar con el seleccionador de esta sensacional generación, Fabián Téllez, actualmente también entrenador del Mann-Filter.

En primer lugar, enhorabuena por esa medalla de bronce. La culminación de un fantástico torneo, ¿no?

Muchísimas gracias, lo cierto es que estamos muy satisfechos por la evolución que ha tenido el grupo desde el primer día de la concentración hasta el partido por la medalla de bronce.

Perdimos un solo partido en todo el torneo, después de una excelente fase clasificatoria, con un rival que hizo méritos sobrados para ganar a EEUU en la final. Hay que estar orgullosos del trabajo de las chicas, sin duda.

El 2Q de ese último partido se nos atragantó y tocó remontar… ¿Cuál fue el mensaje al descanso?

Bélgica adoptó una estrategia durante ese cuarto que consistía en flotar a alguna de nuestras jugadoras, invitándola a tirar descaradamente. Cuando esos tiros no entraron nos descentramos, perdiendo la confianza y dejando de lado el plan de partido.

En el descanso el mensaje fue muy claro: recordarles qué nos había hecho llegar hasta aquí, que no era otra cosa que confiar en cada una de ellas. Podíamos ganar o perder ese partido pero debíamos jugar con la misma confianza que habíamos demostrado durante todo el torneo. Si teníamos un tiro liberado lo debíamos tomar, fuera quien fuera quien lo tomase, y olvidarnos del tiro anterior. A partir de ahí como siempre recordar lo innegociable: detrás los menos errores posibles porque era en esa media pista donde íbamos a ganarnos el derecho a soñar por esa medalla.

Cada vez se habla más en el baloncesto de trabajar la faceta psicológica. ¿Cómo influye esta parte en un campeonato de pocos partidos?

En mi opinión es vital, no solo durante el campeonato, evidentemente, sino durante toda la fase de preparación.

Las jugadoras están sometidas a mucha presión, todas quieren acabar entre las 12 elegidas y para ellas no es nada fácil cuando se acerca las fechas de los cortes. Ahí se da una primera labor importante para que no dejen de ser ellas mismas durante los entrenos, dejen a un lado esa presión y puedan demostrar todo el talento que atesoran.

Luego, durante el campeonato, esa labor coge otro cariz. Tenemos la suerte de contar con generaciones de jugadoras muy acostumbradas a competir a alto nivel, lo cual nos pone las cosas más fáciles.Pero sí es cierto que cada jugadora es un mundo, reacciona diferente ante la presión, y en ese sentido el trabajo de todo el staff técnico es vital de cara a que la jugadora no pierda el foco en todo momento porque, como bien dices, en un campeonato tan corto pero tan concentrado cualquier error se paga caro.

La última medalla mundial en esta categoría data de 2011 (plata). En aquel equipo jugaban Astou Ndour, Laura Gil, Queralt Casas… De nada sirve comparar generaciones, pero ¿qué perspectiva de futuro le ve a las Pendande, Wone, Pueyo, etc?

Son jugadoras, que además de su tremendo talento, cuentan con un gen competitivo muy alto, y eso es vital en alto rendimiento.

Las tres son muy conscientes del margen de mejora que tienen aún por delante que sumado a su alto grado de entrenabilidad me hace pensar que tenemos razones más que suficientes para ser optimistas de cara al futuro.

Lo cierto es que ha sido una suerte haber tenido la oportunidad de poder entrenarlas junto al resto de sus compañeras.

¿Qué valoración haces de la colección de medalla que verano tras verano consigue la selección en categorías inferiores?

La primera consideración es poner en valor el extraordinario trabajo que realizan todos los clubs en la formación de las jugadoras porque son ellos y a la cabeza cada uno de los entrenadores de formación de los mismos, los máximos responsables de que contemos año tras año con jugadoras del máximo nivel.

Además creo que es de justicia señalar la apuesta clara de la FEB por el baloncesto formativo, manteniendo una línea coherente en el seguimiento y detección del talento, y finalmente poniendo las condiciones necesarias para desarrollar y potenciar este talento en las distintas categorías formativas.

¿De dónde sacamos ese gen competitivo?

Yo también me lo pregunto porque es fácilmente reconocible en casi cada generación tanto en masculino como en femenino.

Seguro que el hecho de ser uno de los países con mayor número de licencias en este deporte nos ayuda porque las jugadoras, desde muy pequeñas, están acostumbradas a competir, a saber lo que es ganar pero también y, lo que es más importante, conocen lo que es perder. Es así posiblemente como se forja ese carácter que nos define.

La pregunta de la discordia… ¿es negativo que nuestras jóvenes (y chicos igual) se vayan a Estados Unidos?

Decir que es negativo me parece tan absurdo como sostener que irse a EEUU es la panacea para cualquier deportista. Las cosas raramente son blancas o negras

Creo, por un lado, que cada jugador responde a unos intereses y motivaciones personales propios, no se puede generalizar y sí más bien individualizar el análisis para saber en cada caso cuál es su mejor opción.

También hay que tener en cuenta que existe tal disparidad entre las distintas universidades a nivel de condiciones no solo deportivas que, repito de nuevo, es necesario contextualizar cada caso particular en función de la universidad de destino y de los intereses del jugador/a.

El quid de la cuestión, en mi modesta opinión, debería centrarse no tanto en señalar a las universidades americanas como el centro de todos los males, sino pensar y reflexionar juntos qué opciones reales les estamos ofreciendo a estos deportistas como alternativa

¿Qué modelo de formación/salto a la élite plantearías para evitar esa fuga a América?

No soy el más adecuado para hablar de este tema, pero intentaré dar mi opinión en parte.

Por un lado, creo que la FEB ya está adoptando medidas para fomentar el número de cupos de nacionales en nuestras ligas. No me gustaría equivocarme pero creo que esta próxima temporada, en Liga LEB Plata y Liga Femenina 2, se obligará a mantener durante todo el tiempo de juego a al menos una jugadora de formación en la pista de las inscritas en acta.

Otra idea, a la que seguramente habría que darle una vuelta pero que he escuchado en boca de algun compañero y me parece interesante, es buscar vías para que la inversón que se destina a un centro de alto rendimiento como es SIGLO XXI y que tan buenos resultados cosecha en la formación de jugadoras tenga un retorno que se refleje también en los clubs.

Una alternativa a explorar podría ser que en su primer año senior, es decir, después de haber acabado su ciclo formativo en el centro, la jugadora hubiera de militar (durante una temporada) en algun equipo de liga1 o liga2 que cumpliera una serie de condiciones relativas a poder garantizar que la jugadora pueda compatibilizar los estudios con los entrenamientos, un sueldo mínimo estipulado, etc.

Permíteme una última pregunta de cara al próximo curso, tu segundo en Mann-Filter. ¿Cuáles son tus sensaciones a principios de agosto?

Bien, la realidad es que a principios de agosto el equipo aún no está cerrado. Al menos necesitamos dos jugadoras más para poder salir con 9 jugadoras más Zoe Hernandez, jugadora de la casa.

A partir de ahí nos encontramos con una liga que en los dos últimos años ha sufrido una inflación importante, haciendo que las diferencias de presupuesto se disparen en relación a los 4-5 equipos que estamos en la parte media-baja. Todo parece indicar y no es una opinión personal sino que en es un análisis compartido por varios compañeros, la temporada va a ser la más exigente y dura de los últimos años.

A pesar de ello confío en que la capacidad de trabajo y sacrificio de este grupo se asemeje al del año pasado y, al menos en la segunda vuelta sino antes, podamos ver la mejor versión de un equipo que de nuevo le ha tocado renovarse.