«La exigencia aquí es muy alta, pero la verdad es que pensaba que Aleix (Font) podría tener un hueco en el primer equipo. Mental y físicamente está preparado». La cesión de Aleix Font al Brose Bamberg ha generado tristeza en algunos miembros del club. Aseguran que el tirador catalán, azulgrana desde hace casi una década, había quemado todas las etapas y estaba dispuesto a dar ese salto, temido y arduo, al primer equipo. Sin embargo, en la confección de la plantilla de Pesic (14 jugadores) no hay hueco para él. Font se va un curso a Alemania, de momento.

La salida de Font es un claro mensaje a los jóvenes de la cantera. Sobre todo porque no es el caso de extranjero que busca una salida para exponerse en otro mercado, con más oportunidades, de cara al Draft (véase Luka Samanic -y es muy lícito-). Es un jugador con promedios de 15 puntos en LEB Oro, de la casa y que estuvo entrenando todo el curso pasado con el primer equipo. Si la barrera filial-primer equipo ya era alta, ahora parece infranqueable. 

Con Font se esfuma quizás la última opción (al menos a corto plazo, porque Sergi Martínez seguirá salvo sorpresa en LEB Plata) de que un canterano juegue y/o se asiente en el primer equipo. Los últimos nacionales en lograrlo, Juan Carlos Navarro y Víctor Sada. Ya ha llovido.

¿Qué objetivos tiene la cantera?

La pregunta suena ambigua, y en ningún caso es la antesala a una propuesta de supresión de las categorías de formación en Can Barça. Faltaría más. No obstante, en el club deben plantearse qué se está haciendo mal. Samanic se fue a Ljubljana con un objetivo claro –exponerse de cara al Draft– y Hezonja porque fue elegido en el Top 5 del Draft. Imposible retenerlos. ¿Pero, y Kurucs? ¿No había hueco para él más que 58 minutos en una temporada? En la NBA ha sido titular, y podemos coincidir que el estilo americano le favorece, pero es inexplicable. El último nombre es Digbeu, que se marcha a Kaunas siendo, posiblemente, el jugador con mayor proyección en la cantera azulgrana.

Tirando la vista atrás podemos encontrar los nombres de Sulejmanovic, Peno o Hakanson. Cedidos sin billete de vuelta. Evidentemente no todos los jugadores valen ni todos deben tener oportunidades por decreto en el primer equipo. Hay que ganárselo. Pero mientras, y aunque estas comparaciones de poco sirven, el Madrid lleva años dando cabida en mayor o menor medida a sus proyectos (Willy, Mirotic, Doncic, Radoncic, Yusta, Pantzar, Garuba, Nakic…). Hay trazado un plan y, lo más importante, el contacto con el staff del primer equipo es constante.

Los extranjeros se van -podemos culparles de ser pretenciosos o criticar a la NBA si consuela- y por los nacionales, menos habituales, no se apuesta. ¿Entonces, de qué sirve la cantera?

El turno de Navarro

Juan Carlos Navarro, nombrado este verano como nuevo secretario técnico de las categorías inferiores del FC Barcelona, debe ser la figura que reestablezca una conexión eficiente entre el primer equipo y el filial.

Tendrá la complicada tarea de que en el primer equipo haya una presencia de jugadores de la cantera. Al menos, que los jóvenes se vean con opciones de saltar el muro. De lo contrario, será difícil de justificar la inversión que se hace en jugadores (y no nos referimos a un tema estrictamente económico, sino de esfuerzos deportivos en hacer mejorar a un jugador y apostar por él… para que después abandone el club sin pisar el Palau).