Dicen que segundas partes nunca fueron buenas. Y con Dwight Howard de por medio, el refrán gana consistencia. El pívot, nacido en Atlanta hace 33 años, regresa a Los Angeles Lakers seis años después. Seguramente al lugar donde comenzó su bajón deportivo. Su misión será la de ocupar el puesto de Cousins, lesionado de gravedad en un entrenamiento. Hará pareja con JaVale McGee.

Desde el estrépito de 2013, Howard ha pasado por Houston, Atlanta, Charlotte y Washington, manteniendo unos promedios tan correctos (15,1 puntos y 11,4 rebotes) como engañosos. Su impacto no es tan determinante y su presencia en pista es perjudicial para su equipo.

Howard ha renunciado a los 5,6 millones de dólares que tenía asegurados en Memphis (franquicia a la que fue traspasado este verano), firmando un contrato no garantizado y por días con los Lakers. ¿Qué significa esto? Que el center no empezará a cobrar hasta el 21 de octubre, el día antes del inicio de temporada.

Si se gana un puesto y continúa en la plantilla, percibirá 14.490 dólares diarios. 2,6 millones de dólares en total, el mínimo de veterano. De lo contrario, si su actitud no es la adecuada y los angelinos le cortan, Howard solo recibirá 6.000 dólares. De él depende mantenerse en uno de los proyectos que, sobre el papel, aspira al anillo.

Llevará el número #39

Tal y como adelantó el periodista Shams Charania de The Athletic, Howard lucirá el número 39 en su espalda. Será su cuarto dorsal en la NBA tras el mítico 12, el 8 de los Hawks y el 21 de los Wizards.

Por delante de Noah y Speights

Con la lesión de Cousins, los Lakers se pusieron manos a la obra para encontrarle un relevo de garantías. Y el mercado solo ofrecía tres candidatos interesantes: Noah, Speights y el propio Howard. El segundo, campeón de la NBA con los Warriors en 2015, fue descartado. Su perfil no era el más apropiado. Vogel buscaba presencia, y en los entrenamientos privados que realizaron acabó convenciendo más el díscolo Howard. Noah, pese a su buen rendimiento este curso en Memphis, fue descartado.

Ahora le toca a Howard demostrar que puede ser valioso en un equipo que tiene el anillo como objetivo. Quizás su última oportunidad, personal, para ganarlo. Que la salud le acompañe.