Los checos se clasifican para la segunda fase en el primer mundial de su historia y dejando fuera a una Turquía a la que dominó desde el primer minuto. Gran juego colectivo de los Ginzburg, pero destacó un gran Balvin (17 puntos, 11 asistencias y 24 de valoración). En Turquía brilló Cedi Osman (24 puntos y 25 de valoración).

El inicio del partido vino marcado por una toma de contacto entre los dos equipos, el contexto del encuentro daba paso a un tanteo entre ambos conjuntos. La primera canasta del duelo llegó de la mano de un mate de Erden, y a partir de ahí los dos equipos comenzaron a mostrar sus cartas. Una República Checa muy seria en defensa ante una Turquía bajo los mandos de Erden y Osman. Los checos iniciaron su ventaja en el partido, acertados desde el triple con un muy acertado Hruban, que puso por delante a los suyos.

Chequia se volvía más tenaz atrás y obligaba a los turcos a tomar malas decisiones en ataque, no lograban llegar al aro, tenían que abusar un poco más del tiro y esperar a que Osman anotara o llegara hasta el fondo. El talento estaba ayudando a Turquía a no marcharse del partido. Mientras, los checos ponían el colectivo al máximo exponente, algo que les ayudó a marcharse al final del primer cuarto con un 16-22 en el marcador.

En el segundo cuarto, la historia seguía siendo la misma, una República Checa sólida en defensa y enérgica en ataque se hacía paulatinamente con el control del partido, con un Satoransky delicioso en la dirección de los suyos. Todos aportaban. Con los checos nueve arriba, Sarica optó por dar entrada a Korkmaz. El escolta de los Sixers tiró de individualidad y talento para salir al rescate de los suyos, y aunque pareció ser de ayuda, lo cierto es que los checos cada vez estaban mejor asentados en el partido y ya imponían su ley, marchándose al descanso con 35-43 en el marcador.

Tras el descanso, pudimos ver muchos detalles distintos y variantes en el juego. De inicio, Wilbekin y Mahmutoglu ponían con dos triples un acercamiento el marcador para los turcos crucial (41-43). Con Turquía cerca de nuevo, los checos propusieron una defensa que mutó en muchos aspectos, desde una zona 1-3-1 (funcional durante los dos primeros cuartos) que iba mutando y ponía algo más de complicaciones a los turcos y que les ayudaba para cargar el rebote en manos de un Balvin -amo y señor en esa faceta- para realizar transiciones rápidas. Sin embargo, República Checa tuvo sus momentos poco lúcidos y no se mostró acertada. Turquía empata y Ginzburg paraba el partido.

Tras el tiempo muerto, el seleccionador checo introdujo en pista a Schilb en detrimento de Balvin, y funcionó, porque de entrada anotó un triple que volvía a adelantar a los checos y de tal manera, regresaban a su juego. Un fantástico Auda, se echó a la espalda a República Checa, que junto a otras piezas como Hruban y por supuesto Balvin proseguían con la machada en el partido una vez que Turquía volvió a empatar y que de un momento a otro, a causa del despliegue táctico de los checos, los de Sarica parecían tener cada vez menos opciones.

República Checa sacó del partido a Turquía por completo, al igual que sacó a un desquiciado Osman, reflejo directo de su selección. Acabó expulsado por dos antideportivas. El partido frente a Estados Unidos por parte de los turcos y la forma en la que se dio a un pesaba. Hasta un Ilyasova al que el otro día le salía todo, hoy no tuvo su día y el paso adelante del grupo checo mermaron a la selección turca, que se queda fuera cayendo por 76-91 ante una República Checa que implantó su ley y que logra pasar a la segunda fase. En el primer mundial de su historia y perdiendo únicamente ante Estados Unidos. En el lado opuesto queda una Turquía, que pese a caer en ese partido que se le escapó ante Estados Unidos, dos días después se queda fuera de la competición. El baloncesto es así.