Shaun Livingston ha anunciado este viernes su retirada del baloncesto profesional a los 34 años. El base, tres veces campeón de la NBA con los Golden State Warriors, cuelga las botas tras 15 años en la élite. 

Livingston cierra su carrera con 833 partidos a sus espaldas y unas medias de 6,3 puntos y 3 asistencias. Elegido por los Clippers en el número 4 del Draft de 2004 (Dwight Howard fue 1º), su carrera pudo truncarse en 2007 tras una gravísima lesión de rodilla que le dejó en el dique seco más de un año. (De hecho, sus tres primeras temporadas en la liga fueron un calvario a nivel de lesiones: se perdió 101 partidos de 246 posibles).

Pero el bueno de Shaun se rehizo, volvió y fue convirtiéndose en un útil jugador de rol. Fue cambiando de equipos (6 en 8 años -Miami, Oklahoma, Charlotte, Washington, Milwaukee y Cleveland-) hasta que los Warriors le reclutaron en 2014. Allí encontró acomodo y un hábitat perfecto para brillar. El sexto hombre por excelencia de la franquicia que ha dominado el último lustro en la liga. Defensor excelso, su tiro vertical tras suspenderse en el aire ha sido casi indefendible.

Los Warriors le cortaron este verano y la retirada estaba al acecho. Y sin ofertas, ha decidido dar el paso.

«Después de 15 años en la NBA, estoy emocionado, triste, afortunado y agradecido a la vez. […] «La lesión» me dio la oportunidad de encontrarme. De lo que estaré más orgulloso es del hecho de que mi carácter, mis valores y mi fe fueron probados y perseveré», comienza Livingston en un emotivo texto publicado en su cuenta de Instagram.

«A mi abuelo que siempre me mostró que había más en la vida que el baloncesto, GRACIAS. A mis tíos que me ayudaron a criarme como si fuera uno de los suyos, GRACIAS. Para mi esposa e hijos … el futuro ES MÁS BRILLANTE que nuestro pasado, y no podría verme tomando este capítulo sin vosotros», concluye.

Te echaremos de menos, Shaun.

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